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Sweet Sweetback's Baadasssss Song (1971)


 

Dirección: Melvin Van Peebles

Duración: 97 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Melvin Van Peebles, Hubert Scales, John Dullaghan, Simon Chuckster, Mario Van Peebles, Max Van Peebles, Rhetta Hughes, John Amos, Megan Van Peebles, Wesley Gale, Lavelle Roby, Ted Hayden, Sonja Dunson, Michael Augustus, Niva Ruschell, Nick Ferrari, Peter Russell, Norman Fields, entre otros.

Sweet Sweetback es un niño negro huérfano que habiendo crecido en un burdel, ahora trabaja en ese lugar como parte de un show de sexo. Cuando la policía necesita un chivo expiatorio por un asesinato en la comunidad negra, su patrón le coloca de guardia a dos policías blancos a quienes termina matando. De repente, el hombre es blanco de una cacería masiva, por lo que decide huir a México. Mientras se dirige a ese sitio, se cruza con personajes diversos en su camino incluidos los propios Ángeles del Infierno.


Esta película de titulo extendido que podría traducirse como La canción del rompemadres del tipo del trasero delicioso (en realidad en nuestra región dudo que alguien la conozca) es una obra incendiaria, incluso después de lo más de cincuenta años que han pasado después de su estreno, así que no me puedo imaginar cómo estuvo la acogida cuando se estreno en los cines en el lejano 1971.

Melvin Van Peebles comenzó a rodarla como parte de su contrato con Columbia Pictures que incluía tres películas, pero al final ningún estudio quiso financiarla.

Van Peebles lo hizo todo él solo: dirigió, recaudó el dinero, escribió el guion (es un decir), compuso la banda sonora, protagonizó la cinta, realizó sus propias escenas de acción e incluso tuvo sexo sin simulación, lo que llevó a que esta obra fuera clasificada con una X por un jurado compuesto en exclusiva por personas blancas; y si eso no es un gran eslogan, te invito a inventes uno mejor.

No solo participó en las escenas de acción, sino que se lanzó de un puente nueve veces para lograr la toma perfecta. Además contrajo gonorrea al rodar todas las escenas de sexo como ya mencioné, luego recibió una indemnización por accidente laboral del Sindicato de Directores por haberse lesionado mientras trabajaba, y usó ese dinero para terminar este proyecto.

Se le ocurrió la idea mientras conducía su auto por el desierto de Mojave, se salió de la carretera y se quedó sentado mirando fijamente al sol, lo que le provocó una revelación. Estaba convencido que iba a hacer un filme sobre un hermano que logra sacarse el pie del culo del Hombre.

El protagonista que además le da el título a la cinta creció en un burdel, aprendió a tener relaciones sexuales cuando apenas era un niño (quien lo encarna es Mario Van Peebles, el hijo del director, que aparece entre los muslos de una trabajadora sexual en la escena inicial) y ha llevado sus habilidades amatorias y su gran pene al ámbito profesional, actuando todas las noches en el espectáculo de sexo en vivo que acontece en la casa donde creció.

Su jefe, un tal Beetle, acepta un trato propuesto por dos policías (desde luego son blancos). Así que el protagonista se parece a un asesino que están buscando los oficiales de la ley, y para mantener contento al publico blanco, deciden arrestarlo para luego liberarlo un día o dos después.

Pero entonces, lo esposan a un tal Mu-Mu, un miembro de las Panteras Negras, y cuando los policías golpean a este hombre hasta dejarlo inconsciente en medio de la nada, nuestro héroe convierte sus esposas en armas, imponiendo su voluntad al sistema. 

Mientras huye, nadie le echa una mano a nuestro héroe. Una mujer solo quiere sexo a cambio de quitarle las cadenas. Su jefe no quiere problemas. Un predicador solo desea que todo siga como siempre. Incluso su viaje por etapas hacia la libertad lo lleva a beber agua en el desierto, a usar su atractivo sexual como su mayor arma y a esconderse entre la gente, mientras los perros se lanzan contra él y los hombres negros son atacados por la policía a cada paso.

Cabe aclarar que es una obra alucinante, que hace uso de cortes rápidos que parecen de estos tiempos y que no son más viejos que yo. 

Como sea, me he enterado que era una película de visionado obligatorio para los miembros del Partido de las Panteras Negras. Del mismo modo era una película que algunos escritores negros consideraban tan falsa como el género blaxploitation, que algunos consideran que inauguró. Pero el propio Spike Lee algún día mencionó que esta creación les dio todas las respuestas que necesitaban; que había sido un ejemplo de cómo hacer una película de verdad, distribuirla por tu propia cuenta y lo más importante, ganar dinero.

Ahora bien, la película del título estirado tiene una gran importancia histórica. Es una de las primeras películas independientes en lo que hoy se considera el estilo moderno o contemporáneo, es una de las primeras cintas de su época protagonizadas en su mayoría por actores negros (aunque hubo otras antes, pero desaparecieron por un tiempo), fue controvertida (por lo que ya mencioné de la clasificación X que luego se cambió a R, y promocionó ese hecho con orgullo como eslogan); se realizó con un presupuesto de 150 mil dólares, pero recaudó 15 millones, y lo que tal vez sea más relevante para algunos cinéfilos, se le atribuye como ya cité el haber iniciado la moda del blaxploitation en la década de los setenta.

Solo por esos cuantos méritos, vale la pena que los estudiantes de cine la vean, pero nada más. Porque ninguno de esos aspectos por sí solo la convierte en una buena película, y ninguno influye en mi apreciación sobre ella. 

En cuanto a la calidad, puedo afirmar que no llegué al punto de padecerla, ya que si tuviera que incluirla en una categoría para simplificar el asunto diría que entra en aquella de son tan malas que terminan por ser buenas. Es decir, aunque está llena de imperfecciones, como cabría esperar de una cinta de bajo presupuesto de esa época rodada al estilo guerrillero en las calles de Los Angeles, es más o menos entretenida. Quiero decir, no entra en lo peor que haya visto en mi existencia. Es más ni siquiera es lo más extraño que haya visto, como si le ocurre a muchas personas.

Se trata de una creación que esta anclada de manera firme en la psicodelia. El director nos presenta con frecuencia tomas en las que emplea colores negativos o falsos cerca del inicio del metraje. Con mayor frecuencia dirige escenas para que contengan diversas alusiones a una realidad alterada (en ella el tiempo se alarga, se repite, se detiene y se entrecorta; divagaciones sin sentido y así sucesivamente) lo cual, para el espectador se asemeja a la percepción de alguien que está tan drogado que está a punto de desmayarse.

La música es igualmente peculiar, con un tema recurrente (que me llegó a cansar) de jazz/funk con una melodía de saxofón casi atonal que sirve de hilo conductor. Además también destacada y es admirable por su abundancia de escenas de sexo casi explicitas y desnudos gratuitos. 

Pero los problemas de la película son innumerables. Por citar algunos: la cámara de Maxwell pierde y recupera el enfoque con frecuencia (siendo generoso, podríamos interpretarlo como un recurso psicodélico, pero soy escéptico); al igual las escenas nocturnas (que por fortuna se evitan a lo largo del metraje) tienden a ser mares de oscuridad en los que solo se puede distinguir de forma ocasional lo suficiente de la imagen para reconstruir la escena en la mente.

Encima el sonido es horrible, si no existieran los subtítulos no se entenderían la mitad de los diálogos. Y al final lo más importante, la historia no tiene mucho que ofrecer, después de un rato, empieza a parecer más bien un singular video musical.  Muchas tomas (paisajes, vistas urbanas y un largo etcétera) parecen haber sido tomadas al azar por el director con su cámara casera, con la esperanza de usarlas algún día en cualquier proyecto.

Resumiendo, para los fanáticos de los devaneos, las extravagancias y lo serie B, y de las películas tan malas que son buenas, sin mencionar a cualquier fanático de la blaxpoitation que se precie, esta es una película que no te puedes perder. 

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