Director: John Waters
Duración: 92 minutos
País: Estados Unidos
Elenco: Divine, David Lochary, Mary Vivian Pearce, Mink Stole, Danny Mills, Edith Massey, Channing Wilroy, Cookie Mueller, Paul Swift, Susan Walsh, Linda Olgeirson, Pat Moran, Jack Walsh, Bob Skidmore, Pat Lefaiver, Jackie Sidel, Julie Munschauer, Steve Yeager, entre otros.
Mientras se deleita con su indiscutible éxito como la persona más repugnante del mundo, la historia abordada a profundidad en la portada de uno de los tabloides más sórdidos del país obliga a la famosa Divine a pasar a la clandestinidad. Con un aspecto elegante y fresco, la extravagante Divine ahora lleva el nombre de Babs Johnson y planea pasar desapercibida hasta que el lio se olvide mientras está encerrada en su discreto escondite con su disfuncional familia. Mientras tanto, Divine no sabe que sus enemigos acérrimos (los villanos y muertos de envidia de apellido Marbles) han extendido sus tentáculos más allá de la ciudad, probando suerte con el secuestro, la pornografía, el tráfico de drogas y todo tipo de depravaciones. Sin embargo, en esta batalla sin cuartel por el codiciado titulo, solo puede haber un ganador.
Pues vamos a ser claros y directos Pink Flamingos resulta vergonzosa en su contexto y absolutamente repugnante como película. Pero es tan diferente, está tan elaborada en relación con el cine independiente de aquella época y se presenta de una manera tan singular que es simplemente imposible que reciba una mala critica (por lo menos de esos que llaman gente especializada).
Es una forma de arte transgresora que no es buena en términos técnicos, sino que es tan mala a niveles escandalosos que termina resultando de buena calidad. En ese sentido, creo que John Waters es de modo muy posible el único cineasta capaz de crear algo como Pink Flamingos con total seriedad.
Cabe destacar que la cinta es repugnante, desagradable, espantosa, exasperante, deplorable y de muy mal gusto. Pero su guion, su trama y su peculiar estilo artístico están tratados de una manera tan singular y respetable que resulta absurdo no elogiarla por ser una obra tan sensacionalista.
Es decir, no recuerdo cuándo fue la ultima vez que vi una mala película con personajes tan interesantes, un protagonista tan extravagante, además de un guion y una historia tan satisfactorios.
En cuanto a la trama, la película gira en torno a dos familias distintas que compiten por el titulo de la persona o familia más asquerosa del mundo. La primera familia está compuesta por la actual persona más inmunda de nombre Divine que se hace llamar Babs Johnson, su madre Edie que es una mujer simplona y obsesionada con los huevos; su hijo Crackers que tiene un fetiche por las gallinas y el sexo; y su compañera sexual de viaje una tal Cotton.
Toda esta pandilla de impresentables vive en una casa rodante en medio del bosque, con un par de flamencos rosas de plástico que adornan su jardín delantero, a la entrada de su apacible hogar.
La otra familia está conformada por Connie y Raymond Marble, una pareja que dirige un negocio clandestino de venta de bebés a parejas de lesbianas. Cuentan con un esclavo sexual llamado Channing que sale a secuestrar a mujeres al azar y las deja embarazadas.
Este grupo de delincuentes mantienen a las mujeres cautivas hasta que dan a luz al niño en turno, y tras venderlo a la pareja de lesbianas correspondiente, dona las ganancias a traficantes de heroína en escuelas primarias y a su propia cadena de tiendas de pornografía.
Ahí tiene usted la estrafalaria premisa de la obra en cuestión, y ya se puede imaginar la avalancha de risas incomodas, gritos, sollozos y escalofríos que eso va a provocar en el espectador.
Parece ser que Waters tenia todas estas ideas enfermizas, retorcidas y desquiciadas pero no encontraba la manera de incorporarlas todas, o al menos las suficientes de ellas en un largometraje, así que creó una trama en la que dos familias distintas se comportaran de manera obscena de forma gratuita, para poder aprovechar al máximo muchas o todas su ideas.
Por este motivo podría considerársele un genio, o simplemente un chiflado. Ya sabe, la línea entre ambas condiciones es muy delgada.
También hay que decir que el polémico filme en cuestión cuenta con una de las bandas sonoras más extrañas de la historia. Se reproducen a lo largo del metraje una diversidad de canciones, en su mayoría temas de la época del rock and roll de los cincuenta y sesenta que se reconocen al instante.
Dudo que músicos como el gran Little Richard y LaVern Baker llegaran a imaginar que su música se incorporaría a una cinta escandalosa dirigida a un publico enfermizo y depravado. De hecho, tal vez sea algo de lo que sentirse orgulloso.
Por otra parte, lo habitual en las películas escandalosas es que una vez que se descubre o se nota el elemento que causa el impacto inicial, este pierda fuerza y la película se convierte en una especie de broma repetitiva y ese no es el caso de Pink Flamingos, ya que no solo incluye uno sino varios elementos y escenas impactantes que garantizan que no te aburras y que tu curiosidad (si es morbosa) alcance de manera indudable su punto álgido.
Rodada en 16 y 35 milímetros y reestrenada en sus distintos aniversarios años después, la película sigue conservando un aspecto documental peculiar y estilístico que no produce más que intensificar aun más la naturaleza de algunas de sus chocantes escenas, ya que algunas de ellas, si no es que todas fueron realmente genuinas.
En mi caso me quedo con Divine que realiza un trabajo excepcional interpretando a uno de los protagonistas cinematográficos más provocativos y escandalosos que se hayan visto jamás, pero la verdadera tragedia es que murió antes de alcanzar un éxito auténtico y generalizado con el gran público.
Entonces, ¿a dónde va toda esta breve reseña? ¿recomiendo o no la película? No sabría decirlo y no lo sé de cierto. Es una de esas películas que ya deberías conocer si pretendes verla. No necesito ayudarle más en la toma de decisiones.
Sim embargo si afirmaría que Pink Flamingos es una obra destacada y estilística de la inmundicia cinematográfica. Llamarla manipuladora sería un error, ya que sigue teniendo una popularidad bastante subterránea y llamarla horrible seria completamente erróneo.
Es totalmente merecedora del titulo de una de las mejores peores películas.

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