Dirección: Robert Altman
Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Elenco: Donald Sutherland, Elliott Gould, Tom Skerritt, Sally Kellerman, Robert Duvall, Roger Bowen, René Auberjonois, David Arkin, Jo Ann Pflug, Gary Burghoff, Fred Williamson, Michael Murphy, Indus Arhur, Ken Prymus, Bobby Troup, Kim Atwood, Timothy Brown, John Schuck, entre otros.
Durante la Guerra de Corea, los cirujanos capitanes Hawkeye Pierce y Duke Forrest se unen al 4077 Hospital Quirúrgico Móvil del Ejército (MASH), ubicado a tres millas de las líneas del frente. Ambos indisciplinados y se preocupan poco por los protocolos o convenciones militares. Pronto se les une otro cirujano aun más anárquico e insubordinado en su actitud: el capitán John Trapper McIntyre. El comandante a cargo del lugar es el teniente coronel Blake, desquiciado pero eficiente. De tal forma que Haekeye, Duke y Trapper pronto tienen el campamento moviéndose bajo su melodía no militar cercana al libertinaje, hasta que se encuentran con el mayor Frank Burns y la nueva jefa de enfermeras, la mayor Margaret Houlihan, a quien más tarde le darán el apodo de Hot Lips.
Habría que arrancar esta breve reseña diciendo que es una película cuya importancia historica es considerablemente mayor que su eficacia como obra cinematográfica coherente. Con esto quiero decir que la cinta de Robert Altman, representa un punto de inflexión crucial en el cine estadounidense; sin embargo, su aclamado rechazo a la estructura convencional, en términos generales me resulta poco convincente.
A mi entender, lo que a principios de los setenta fue revolucionario, a menudo se percibe, desde una perspectiva contemporánea, como disperso, episódico y carente de peso dramático a niveles que se vuelven frustrantes.
Es difícil ver una película de hace más de cincuenta años a través de una lente crítica del mismo modo de hace más de cincuenta años. Sé que no puedo hacerlo, sobre todo por que últimamente he estado revisando distintas cuestiones de la llamada Teoría Critica.
Esto significa que la vi y la analizo tanto desde un punto de vista artístico actual, como desde una perspectiva humanista muy personal.
Y me alegro de haberla visto hace algunos años por primera vez (y de haberla disfrutado un poco más en aquel momento), porque si esta hubiese sido la primera ocasión que me acercara a ella, mi opinión sería muy diferente. Es decir, la habría odiado sin remordimientos y de manera rotunda.
Teniendo todo esto en cuenta, la película tiene mucho que ofrecer en especial gracias al director Robert Altman (un realizador del que en este blog he hablado bastante). Como sea, Altman de alguna manera transformó el recurso de los diálogos superpuestos (un elemento caótico, sin duda) en una indiscutible forma de arte.
En este caso, las interacciones entre el coronel Henry Blake, y el cabo al que apodan Radar O'Reilly se vuelven simplemente cautivadoras, en particular cuando el coronel da algunas ordenes y el tal Radar las repite incluso antes de que termine de hablar.
Del mismo modo Altman guarda una vena contestataria como director. Quiero decir, la premisa de la cinta gira en torno a cirujanos rebeldes y agitadores (interpretados por grandes actores como Donald Sutherland y Ellliott Gould) que enfrentan las brutales realidades de la guerra mediante bromas irreverentes, aunque bastante crueles, el consumo excesivo de alcohol (y otras sustancias) y la búsqueda permanente de mujeres.
Además, aquí tenemos al uso otro de los pilares característicos de Altman que era recurrir a un elenco amplio, lo que suele conocerse como una obra coral, dado que hay múltiples personajes con sus propias historias y arcos dramáticos que se entrelazan o convergen en un clímax o punto de cruce común.
Y como señalé, las actuaciones de Sutherland y Gould deben considerarse sin lugar a dudas entre las mejores de sus largas trayectorias.
A pesar de la singular ausencia de una trama coherente en la película, esta eleva la sátira política oscura al reimaginar las cintas de guerra, reinventando el denominado género de la comedia dramática al contrastar por ejemplo escenas que ocurren en un sangriento quirófano utilizando de manera superpuesta el estilo de la comedia slapstick y los chistes obscenos, presentando a diversos protagonistas con una postura que está en contra del sistema, pero que de forma sorprendente se comportan de una manera por completo profesional en sus labores.
No sé, esta forma tan peculiar de conducirse me llevó a preguntarme si por ejemplo habrían existido personajes como Gregory House, si dichos cirujanos de actuaciones tan cuestionables no hubiese aparecido antes en una obra como esta que ya es un clásico indiscutible. Nadie lo sabe, y yo tampoco.
Pero bueno, estos deben ser algunos de los que considero los aspectos positivos de la obra dirigida por Altman. Ahora vienen mis observaciones menos favorables al respecto.
En primer lugar, la película hace uso de un desprecio hacia lo femenino que es evidente (no quiero emplear el término misoginia tan sobado y aplicado de forma errónea en estos tiempos aciagos, justo porque me parecería un exceso), y que para la época sería más que esperado.
Dicho de otra manera, a las mujeres se les muestra principalmente como enfermeras y se las retrata como meras sirvientas, objetivos (y objetos) sexuales o victimas de bromas crueles por parte de los cirujanos desmadrosos, a quienes se celebra como auténticos héroes rebeldes.
En este sentido, la interpretación de Sally Kellerman de la mayor Margaret Houlihan (a quien apodan como Hot Lips) está atrapada en el indiscutible sistema de los machos; tanto que incluso el citado apodo proviene de una broma cruel y sexista. Es evidente que la escena pretende ser un ejemplo de la comedia irreverente y en contra de la autoridad de la historia, pero en mi opinion, su crueldad supera al humor.
Vale decir que como oficial del ejército de línea dura, intenta ejercer su autonomía, pero al final terminando cediendo ante el dominio inherente al ejercito de los Estados Unidos, y luego termina siendo la pareja de uno de los cirujanos que la ofendieron en el pasado.
No sé que diga esto sobre como se percibía a las mujeres en aquel momento, y cómo se percibía a los hombres, y que diga acerca de cómo debían comportarse todos en un ámbito tan particular como es el militar, pero así estaban las cosas en aquellos años de la historia de la humanidad.
Por tal motivo no es de extrañar que la película genere opiniones tan polarizadas hoy en día. Y es que, aunque se presentan como mecanismos para defenderse ante los horrores de la guerra, las bromas que Pierce y McIntyre le hacen a los además van mucho más allá de las novatadas que acarrean consecuencias fatales.
Es más, como resultado de una de estas bromas el mayor Frank Burns termina siendo dado de baja del ejército por motivos relacionados a la salud mental; es decir terminan por trastornarlo tanto que ya no hay vuelta atrás. Y en general, en el presente ese asunto de las novatadas en cualquier ambiente están prohibidas de forma expresa y conllevan sanciones severas o denuncias penales por lesiones y abuso.
A la par, el racismo también se tolera, si no es que se acepta por completo en el filme. Pero en eso no pretendo meterme a fondo porque es tema de otro momento, como sea uno pensaría que el cine originado ya se habría comportado mejor para el instante en que está cinta apareció.
Al final, MASH no desarrolla una narrativa solida, sino que se limita a acumular viñetas cada vez más inconexas. Los protagonistas y los demás personajes pasan de un episodio a otro sin que los acontecimientos conduzcan a una conclusión dramática satisfactoria. El resultado es menos una historia que una extensa colección de sketches ambientados en un hospital militar.
Entiendo que su aparente caos es intencional, y reconozco que Altman estaba desmantelando de forma deliberada las convenciones de la narrativa clásica de Hollywood. Pero reconocer la intención no provoca de manera necesaria que el resultado sea entretenido o satisfactorio en términos dramáticos.
En definitiva, se trata de una obra influyente y técnicamente audaz que puedo apreciar más como un hito del cine estadounidense que como una narrativa entretenida o bien construida. Su caos estructural deliberado y su narrativa episódica diluyen la eficacia de su comedia negra, dejándome con una cinta cuya reputación tiene más sentido para mí que su valor de entretenimiento real.

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