A Matter of Life and Death (1946)




Directores: Michael Powell, Emeric Pressburger

Duración: 104 minutos

País: Reino Unido

Elenco: David Niven, Kim Hunter, Robert Coote, Kathleen Byron, Richard Attenborough, Bonar Colleano, Joan Maude, Marius Goring, Roger Livesey, Robert Atkins, Bob Roberts, Edwin Max, Betty Potter, Abraham Sofaer, Raymond Massey, entre otros.

" El relato de un aviador británico en tiempos de guerra que engaña a la muerte, y que debe argumentar a favor de su vida ante un tribunal celestial."


Me siento orgulloso debido a todas aquellas personas que han decidido elogiar a esta película con una calificación alta. No obstante, también existen algunos otros que comentan que esta obra es simplemente tonta, lo que habrá que discutir en esta ocasión. Bueno, tengo que empezar,

Hay muchos comentarios en diversos lugares que señalan que en realidad esta cinta es una comedia, aunque una de esas que podrían denominarse ligeras, de muy poco peso. Sin embargo, cabría decir que las comedias no suelen tocar a la gente de manera tan profunda como parece ser que esta película si lo ha conseguido, al cambiar tantas opiniones e incluso confrontarlas entre sí como ha ocurrido en muchos sitios. Y por otro lado, existen algunas personas (una minoría) que parecen ser inmunes a las virtudes de la creación de los llamados Archers, por mencionar un punto clave en la controversia. Está claro, por lo menos para mi, que existe una poderosa razón para que haya toda esta gama de respuestas ante una producción cinematográfica, y tiene que ver con el concepto psicológico y artístico que la escritora Ayn Rand llama el sentido de la vida.
El sentido de la vida es una respuesta emocional que aparece de manera general como si de una evaluación implícita se tratara, sobre algunas de las interrogantes más abordadas por la propia filosofía. Algunas de esas interrogantes son por ejemplo: ¿Es el universo un lugar donde la vida humana es posible? ¿Existe el bien en el mundo o no? ¿Vale la pena vivir? ¿El hombre está capacitado para vivir? ¿Se pueden alcanzar los valores como ideal? ¿Es posible la felicidad? ¿Existe tal cosa llamada justicia? Y así podría seguir, una lista interminable de preguntas. A pocas personas se les brinda la oportunidad de responderlas de una forma que podría denominar explicita, es probable que muchos ni lo hagan y que muchos otros lo hagan de manera consciente, pero solo con ellos mismos. Como sea, a todo el mundo, a todos los seres humanos en el viaje ese de crecer, madurar y experimentar todo lo que ocurre en la existencia humana, le aparecerán juicios ante tales preguntas. Es inevitable, pues así es como funciona nuestra mente.
Incluso sucede con aquellos que están seguros de no tener alguna creencia filosófica, incluso en esa clase de sujetos se han formado, de manera inapelable, si no las respuestas claras a aquellas grandes preguntas, por lo menos sí alguna estructura que podría nombrar como equivalente emocional para esas respuestas. Y la suma emocional de todos aquellos sentimientos propios acerca de la naturaleza del hombre, la vida, y la existencia en general es el propio sentido de la vida.
Así que, uno puede creer de manera tácita, por ejemplo, que el mundo es un lugar horrible donde los humanos están condenados al fracaso, al dolor y que contar con una expectativa sobre lo que es la felicidad no es más que un simple fraude perverso. O uno puede creer que el universo es el lugar perfecto para que el ser humano desarrolle el potencial ilimitado con el que cuenta, que puede alcanzar el éxito en este lugar, ese éxito que puede ser premiado con la felicidad. O no sé, cualquier idea o concepto con un millón de matices entre ellas. Algunas personas desarrollamos un oscuro, pesimista y trágico sentido de la vida; mientras que otros tienen la fortuna de contar con un sentido optimista, lleno de luz y muy alegre de la misma. Y la mayoría de la gente, que no detenta una visión filosófica consistente del mundo, desarrolla una especie de sentido mixto de la vida, en donde a veces va en una dirección, a veces en otra. Pero por lo general, el propio sentido de la vida muestra una dirección general coherente.
Dicho sentido de la vida, es un aspecto preponderante en dos áreas cruciales de la vida humana: la atracción romántica y la respuesta artística. En el amor romántico se responde con emoción valerosa que es (entre otras cosas) la experiencia reflejada del propio sentido de la vida, revelado en la forma, pensamientos y acciones del otro. Mientras que en el arte, el creador selecciona los tópicos y estilos que expresan su propio sentido de vida con el propósito de evocar en el espectador una respuesta acorde con el propio sentido de vida del mismo, todo ello depende del grado de habilidad del artista y el nivel de acuerdo entre el sentido de vida del espectador y el del artista que ayudaran a determinar el tipo y grado de respuesta del espectador. Claro, todo un embrollo.
Ahora bien, dicho todo lo anterior, me parece que el más importante de los logros conseguidos por esta cinta es el unificar los aspectos románticos y artísticos del mentado sentido de vida, de una manera tan honesta y consistente que es difícil recordar a alguna otra obra que lo haya realizado de esa forma; de un modo tan sólido y que está a favor de la vida, el amor y la felicidad. A pesar de que la película posee muchos elementos cómicos, definitivamente no es una comedia, ya que en la esencia de la misma es una presentación muy profunda y muy seria de una idea sobre lo que es la felicidad, especialmente en la forma de amor romántico, el cual es tan fundamental para la vida humana, tanto que incluso las leyes del cielo deben rendirse ante el.
Un punto a destacar es que esta película fue realizada a petición del MOD (Ministerio de Defensa). En aquel momento deseaban tener una cinta establecida en tiempos de guerra y que hiciera hincapié en la importancia de que Inglaterra y Estados Unidos superaran sus diferencias culturales y que permanecieran juntos en la batalla. Todo ello resultaba muy arriesgado y el resultado podría haber sido sencillamente un gran ejercicio en el que se agitara la bandera y que se hubiera podido añadir históricamente a la pila de propaganda promedio que se hacia en aquel momento (aunque fuera por una buena razón).
Sin embargo, la conclusión de todo ello es que la película trascendió todo lo que podría haber sido y se convirtió en un producto simplemente único, que es ingenioso y emotivo al mismo tiempo. La historia es cursi (y diría casi rayando en lo ridícula e inverosímil) y si se tuviera la oportunidad de contársela a alguien, seguramente replicaría que está marcada por el desastre y en realidad eso pudo haber ocurrido. Y es que, por ejemplo en la propia cinta nunca está claro si lo que está sucediendo es real o si solo está ocurriendo en la mente de Peter y dicha confusión realmente no importa. Porque la trama permite un montón de detalles simpáticos, al mismo tiempo que desarrolla el romance. El lado romántico/emocional de las películas no siempre consigue engancharme, seducirme, pero en este caso se agarró de mi desde el principio debido principalmente a la poderosa escena de la comunicación a través del receptor. Supongo que es muy británico (demasiado diría yo), y no obstante sigue siendo muy enternecedor.
La película se estanca en una sección ocurrida durante la mitad del metraje cuando Peter se enamora y las supuestas alucinaciones que padece son discutidas por los médicos. Es entonces cuando la cinta retoma su fuerza en la anticlimatica escena en la corte que después de vuelve culminante en la obra. Es ingeniosa y juega con los estereotipos de manera adecuada, y consigue su objetivo sin tener que forzar demasiado la máquina, sin tener que pasar saliva por nuestras gargantas. Funciona muy bien e incluso el sentimentalismo es bien manejado de una manera tan dulce, de la única manera en que podría hacerse, de la única forma en que podría haber sido.
Niven está excelente, el actor típicamente británico quien lleva el mando, quien esta a la cabeza en el elenco. Por su parte, Hunter está bastante bien, pero demasiado exagerada y demasiado cursi. En realidad, a mi entender la fuerza de la película radica en el resto del elenco. Por ejemplo, la escena definitiva en la corte se basa más en todo ese grupo de actores que aparentemente eran el apoyo de los protagonistas (que apenas se manifiestan en la cinta hacia el final) y sin embargo, también funciona de manera correcta. De hecho, los mejores personajes de la obra están en ese elemento de fantasía de la misma, en esa existencia después de la muerte y no en el mundo real de la película.
En ese sentido, tal vez una de sus principales fortalezas es la forma en la que está dirigida y los sets en los que fue grabada que son fantásticos. El truco de entreverar el blanco y negro con el color marcha mejor de lo esperado, sin embargo me surgió la duda:¿no debería estar el cielo lleno de colores y la tierra ser monocromática? Supongo que ese era el punto, solo supongo. Como ya lo mencioné los sets son increíbles y es fácil quedar impresionado por ello, incluso por esa escalera que está fuera de los estándares actuales; no en un sentido técnico, sino en el poder de la imagen que transmite en la pantalla.
En términos generales, estamos ante una película sólida. Aunque no creo que se merezca todos los elogios que se le han hecho, y si tuviera que enumerar mi top cien, estoy más que seguro de que no aparecería ahí. No obstante, me parece que no debe ser olvidada, ya que es un maravilloso ejercicio del séptimo arte. La emoción es muy poderosa sin ser sentimental y la película es ocurrente y se mueve a lo largo del metraje en el misma medida. Nada más que decir.

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