Quien fuera tú, para estar como estás tú: tirado en el suelo, con los ojos bien abiertos, mirando a todos lados y a ninguno; con el cuerpo relajado y sin tensiones que te impidan moverte sin un gran esfuerzo. Quien fuera tú, para tener tanto sueño y poder dormir en cualquier lugar, sin que nadie perturbe ese instante tan especial de descanso, simplemente para dormir sin pensar en nada... ni nadie. Quien fuera tú, para escucharlo todo y no entender nada, para no volver a hablar nada más y no llegar a ningún malentendido, para no pretender que te entiendan. Quien fuera tú, para comer cuando realmente exista la necesidad de hacerlo, para no pensar en tener que cumplir los antojos de comer esto o aquello, para no importarme si los otros ya se han dado cuenta cuanto he subido de peso y no angustiarme porque la gastritis se agrava con cada descuido. Quien fuera tú, para "hacerlo" sin tener que involucrar nada, ni los sentimientos, ni el alma, sólo hacerlo sin compromisos, ni atadur...
Reflexiones de una persona que no entra en la media sobre el Séptimo Arte y Música