Hace algunas horas, mientras volvía a casa, me asaltaron. ¿Por primera vez? No, no es la primera, quizá si es la primera, pero con violencia. Eran apróximadamente seis sujetos, la verdad es que no tuve oportunidad de observarlos, ni mucho menos de contarlos por obvias razones. Antes de llegar a la escena donde todo sucedió, venía pensando que había sido una pésima semana, sin imaginar que lo que vendría después, sería el broche de oro adecuado para la ocasión. Uno de ellos (el líder,supongo) se me puso adelante de la cara, me sujeto fuertemente y apuntando con una navaja directo a mi cuello, creo que me pidió que le diera todo lo que traía. La verdad es que no lo escuchaba, estaba como en otro planeta. Mientras tanto uno de ellos sacaba mi cartera de la bolsa trasera del pantalón, otro sacaba mi celular de la bolsa del abrigo. Por suerte no me golpearon ni me hicieron nada, sin embargo en algún momento estuve segurísimo de que lo harían. En ese instante, sentí miedo. También pensé que ...
Reflexiones de una persona que no entra en la media sobre el Séptimo Arte y Música