La primera vez que la vi, ella no me vio. Sí, sé que suena estúpido e inverosímil, pero así fue. Era una tarde lluviosa de septiembre y me encontraba en casa totalmente aburrido, sin mucho por hacer. Así que no hallé mejor opción que conectarme a la red y para no variar ahí estaba ella. Comenzamos la charla con las mismas trivialidades con las que el común de la gente suele iniciar una conversación, después se ausentó sin dar muchas razones, dejándome boquiabierto por unos minutos. Al regresar se disculpó, explicándome que el motivo de su retirada se debía a que en esos momentos estaba atendiendo el negocio de su ex enamorado. En ese instante dos cuestiones despertaron mi insaciable curiosidad: primero ¿cómo podía seguir viendo con tanta frialdad a su ex pareja después de lo que le había hecho? y segundo ¿qué hacía una princesa como ella ocupándose de los asuntos de esa misma persona? Me pareció que ambas interrogantes estaban completamente fuera de lugar y las dejé por la paz, ya que ...
Reflexiones de una persona que no entra en la media sobre el Séptimo Arte y Música