A Beautiful Mind (2001)




Director: Ron Howard

Duración: 135 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Russell Crowe, Ed Harris, Jennifer Connelly, Christopher Plummer, Paul Bettany, Adam Goldberg, Josh Lucas, Anthony Rapp, Jason Gray-Stanford, Judd Hirsch, Austin Pendleton, Vivien Cardone, Jillie Simon, Victor Steinbach, Tanya Clarke, entre otros.

" Obsesionado con la búsqueda de una idea matemática original, el brillante estudiante John Nash llega a Princeton en 1947 para realizar sus estudios de doctorado. Es un muchacho extraño y solitario, al que sólo comprende su compañero de cuarto Charles. Por fin, Nash esboza una revolucionaria teoría y consigue una plaza de profesor en el MIT. Alicia, una de sus alumnas, lo deja fascinado al mostrarle que las leyes del amor están por encima de las de las matemáticas. Gracias a su prodigiosa habilidad para descifrar códigos es reclutado por Parcher, del departamento de Defensa, para ayudar a los Estados Unidos en la Guerra Fría contra la Unión Soviética."

El cine es subjetividad, al calificar o criticar una película, lo haces desde las sensaciones que la experiencia (que es obviamente subjetiva), te dejó. Al menos así lo hago yo, dejando a los "profesionales" de la crítica la objetividad, si es que esta realmente se puede alcanzar. Por eso me gusta mi blog y la gente "normal", o debería decir "común" y corriente". Ellos, otros cinéfilos también califican a las obras cinematográficas de acuerdo a lo que les hicieron sentir. Y eso es impagable.
Seamos claros y sinceros con nosotros mismos, si esta película consiguió los premios que la Academia le otorgó fue porque se colocaba en el perfil idóneo de las cintas que suele premiar y no precisamente por su brillantez.
Ron Howard es un director que siempre ha tenido el valor de abordar bastantes temas y géneros dentro de la industria del cine, eso es bastante elogiable como artista. Sin embargo, el problema de este realizador aparece con la superficialidad con la que toca cada género. En este caso no hay que esperar encontrarse con un drama intenso en el se pueda empatizar demasiado con la vida de Nash, pues se trata de forma demasiado simple y superficial, sin que el espectador pueda implicarse de lleno ante difícil situación que padece, a no ser que haya vivido alguna experiencia similar. Lo cual no es imposible, pero sí poco probable.
Uno de los mayores problemas de esta cinta, es que Howard tenia a su disposición a un equipo de gran talento, pero lo desaprovecha, no arriesga y no se atreve a mostrar la historia de forma mordaz y pletórica.
De hecho, después de verla logré advertir que las situaciones que derivan de la esquizofrenia en la historia no son demasiado verosímiles. 
A ver, estamos de acuerdo que un esquizofrénico sufre de alucinaciones, como escuchar voces en su cabeza o ver imágenes que de verdad no se encuentran presentes. Pero es improbable alucinar con personas físicas durante un periodo tan extenso y más aún con situaciones que de verdad no ocurren, como se da a lo largo de la historia. Pero esto no importa ya que como buen producto comercial, tiene varios puntos a su favor, empezando por el hecho de que interpreta a un perturbado mental. Porque ya todos sabemos que a la gente de Hollywood y a la Academia les encantan las interpretaciones de personajes mentalmente trastornados, tanto que hasta los premian.
Sin embargo nos la presentan como una bella historia que fue real, ya que está basada en la vida del señor Nash. Solamente que Hollywood (para no variar) nos la quiere hacer ver más "bonita y romántica", para que el argumento sea un logro contra la adversidad (que en este caso es la esquizofrenia). En mi opinión ahí está el error, ya que no es creíble. Por lo menos así como nos la cuentan. Aquí vemos una versión 'Hecha en Hollywood' de la genialidad y la esquizofrenia. 
Todo esto dista mucha de la realidad histórica de nuestro personaje, ya que para que una historia de superación tenga el impacto que se espera en el público, el héroe debe de ser un 'alma inocente' y Nash distaba mucho de serlo en la vida real.
Pero con Howard en el timón del proyecto uno ya debería saber que esperarse. Un drama romántico y familiar con final feliz, muchas lagrimas y demasiado moralismo. Eso es lo que da esta obra, pudiendo haber dado una historia, posiblemente más compleja y con ello más interesante, duradera, menos ingenua. Aunque sería injusto no defender la labor del director como narrador. Su dramatismo es compacto, consigue resolver muchos problemas de planteamiento de una manera elegante, bella y apasionante (como las alucinaciones de Nash o cada vez que este último establece pautas y fórmulas matemáticas).
¿Es una película merecedora de cuatro oscar principales? No ¿Es una adaptación fiel de la dura realidad? No. ¿Es una mala película? No necesariamente.
La escena que me puso de malas y que podría llamar la "cereza que acaba el pastel" es aquella del Premio Nobel. En algún punto uno está consciente que lo está recibiendo por su madurez mental en su época juvenil y también como un premio a su trayectoria y por la superación de todos sus miedos, un premio merecido para una gran figura del siglo XX. Sin embargo, en la escena se valora más el esfuerzo de su mujer para devolverle la cordura que las teorías matemáticas y económicas de su juventud. Qué escenario tan idealista y tan lamentable.
En general, buena película, centrada más en sus problemas que en sus logros. Pero ya todos lo sabemos: los finales felices enamoran.

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