Raising Arizona (1987)




Directores: Joel Coen, Ethan Coen (no acreditado)

Duración: 94 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Nicolas Cage, Holly Hunter, Trey Wilson, John Goodman, William Forsythe, Sam McMurray, Frances McDormand, Randall 'Tex' Cobb, T.J. Kuhn, Lynne Kitei, Peter Benedek, Charles 'Lew' Smith, Warren Keith, Hendry Kendrick, Sidney Dawson, entre otros.

" Todo ocurre cuando una pareja sin hijos formada por un ex convicto y una ex-policía, deciden beneficiarse y arreglar su problema al robar uno de los quintillizos de otra familia que además es muy famosa, es así que sus vidas se complican más de lo que esperaban."

Partiendo de una premisa que solo de escucharla podría parecer tan simple y hasta absurda, los hermanos Coen consiguen conformar una entretenida historia que se permite toda clase de excesos en las situaciones y en los personajes, haciendo de ella un producto muy peculiar y divertido. Y es que, tanto los disparatados momentos, como la resolución de los mismos, logran hacer de esta comedia bastante pasada de rosca un entretenimiento digno y extremadamente cómico. 
Ya sea por la muy acertada realización, donde la banda sonora juega un gran papel, o por sus protagonistas, tanto algunos de los personajes secundarios, como los propios principales que tampoco se quedan atrás, formando un elenco de lo más convincente.
De esa manera, los instantes se juntan uno tras otro, sin dar paso al aburrimiento, originando grandes dosis de surrealismo. Luego se le suman unos diálogos, que por lo menos llegan a ser curiosos o desternillantes, además de la puesta en escena extrañamente llamativa.
Se cuenta con un elenco muy experimentado y bien armado, desde el casi maníaco Nicolas Cage logrando un papel protagonista interesante, hasta John Goodman o Trey Wilson, su patán compañero, pasando por personajes tan distintos como ocurrentes. Por ejemplo, los hijos del señor que aparece en televisión, el propio señor Nathan y los policías, el cajero desquiciado de la gasolinera o el excéntrico cazahombres a quien da vida Randall 'Tex' Cobb. Todo ello genera que nos hallemos ante una hilada de sujetos que complementan la historia y consiguen un trabajo competente. 
La historia narra la historia de H.I. McDunnough, un ladrón de poca monta, reincidente, especializado en robos a supermercados, que se pasa la vida entrando y saliendo de prisión. Mientras se la pasa en esa extraña dinámica, conoce y se enamora de Edwina, quien es una policía que se dedica a hacer las fotografía en el penal de Tempe, en Arizona. Luego de que H.I. sale de la cárcel, decide casarse con la mujer, hasta que la imprevista e inesperada noticia sobre la esterilidad de ésta, los lleva a secuestrar a uno de los quintillizos del magnate local de la venta de muebles sin pintar para cocina y para el hogar.
La cinta es una mezcla de elementos tales como la aventura, la comedia, el crimen y hasta un poco de misterio. La obra, básicamente, es una comedia de acción y crímenes (como los raptos, los asaltos y atracos) que basa la carcajada en el exceso, el disparate y la caricatura. Se inspiró en obras del cómic, en personajes como Wile E. Coyote and the Road Runner y en aportaciones del amigo Sam Raimi (matizadas y atenuadas por los Coen) y algunos otros. Construye unos personajes singulares, exagerados y como lo mencioné, caricaturescos. Hace uso de chistes verbales y visuales sorprendentes, aunados a los diálogos agudos y ocurrentes, una acción llena de persecuciones, fugas, asaltos y explosiones y un ritmo en la narración simplemente trepidante.
Para mí gusto, en su esencia está el hecho de poner de manifiesto una visión pesimista y descorazonadora del famoso sueño americano. Por supuesto, lo lleva a cabo de una manera más dura y demoledora que la que se expone en el debut del par de hermanos, la cinta Blood Simple. En algún sentido analiza con pesimismo las relaciones entre padres e hijos, las cuales presenta plagadas de inconsciencia, descuidos, desatenciones, impotencia y frivolidad. Los dos ejemplos que se muestran y con lo que se explica el punto anterior, son el par de matrimonios presentes en el relato, los cuales son evidencia preocupante en lo que respecta tanto al sentido de responsabilidad de los padres, como a la capacidad que tienen de gobernar a sus hijos. 
Además, se podría incluso señalar que explica la dificultad de la reinserción social de los antiguos reclusos, la escasez de medios puestos a su servicio y el peso de los prejuicios sociales que tienden a marginarlos. O en el mismo sentido, que denuncia las desigualdades sociales que alimentan la pobreza, la marginación y la exclusión social dentro una sociedad opulenta como sucede con el matrimonio McDunnough. 
Sin embargo, el cine de humor paga siempre cuotas excesivas ante la facilidad con la que se premia al drama. A veces suele encumbrarse a ciertas películas del pasado simplemente por su temática. En este caso, esta cinta tiene ya casi treinta años y me ha recordado a otras que deben tener casi noventa. Algunos han recalcado que este proyecto de los Coen huele y mucho al genial Buster Keaton, por la forma tan disparatada en que se desarrolla, al igual que en la planificación hija del mejor absurdo del mejor Keaton en general.
A veces uno puede lamentarse que los Coen, tan dotados para el humor, no insistan en ello, pero debe ser porque este género brinda menos premios de la academia o por qué es mucho más difícil de hacer. 
Estamos ante una mirada ácida sobre la estupidez humana en clave de carcajada, que nos va adentrando en la comedia humana cuyo catálogo de personajes a considerar, sabemos que cada vez va siendo más amplio en la filmografía de los brillantes hermanos tan llena de coherencia. Tiene un lugar especial, sin duda por ser la más osada y descarada sin los prejuicios que luego la deformación profesional incrusta. Está repleta de la fuerza de la espontaneidad de los principios, y es una proeza de valentía para tan magníficos guionistas que poco a poco se han ido volviendo además de cineastas, en directores de cine.
Por eso, lo que más admiro de los Coen es que nunca vamos a llegar a conocerlos. Por lo menos, no a través de sus obras. Te puedes dar un paseo por cualquiera de ellas y no hallarás la mínima relación ni estética, ni filosófica, ni técnica entre alguna, aunque las analices fotograma por fotograma. Pareciera que no son dos tipos los que conciben todo esto, sino dos mil. El universo de los Coen es un cosmos completamente distinto en cada composición de su filmografía. Son como un fénix que independientemente de si muere o no, resurgirá irreconocible.

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