Dirección: Perry Henzell
Duración: 109 minutos
País: Jamaica
Elenco: Jimmy Cliff, Janet Bartley, Carl Bradshaw, Ras Daniel Hartman, Basil Keane, Bob Charlton, Winston Stona, Lucia White, Volier Johnson, Beverly Manley Duncan, Clover Lewis, Elijah Chambers, Prince Buster, Ed 'Bim' Lewis, Bobby Loban, Joanne Dunn, Adrian Robinson, Don Topping, entre otros.
Un jamaicano pobre, un autentico antihéroe de los años setenta intenta triunfar con un sencillo de éxito, pero descubre que en esa industria impera el soborno. Su disco solo se reproducirá si renuncia a sus derechos. Se dedica al tráfico de marihuana y entra en conflicto con la ley. Como fugitivo clandestino, se convierte en un héroe político. Una excelente banda sonora basada en el reggae subraya la trama, en particular las líneas de la canción principal: Prefiero ser un hombre libre en mi tumba que vivir como un títere o un esclavo.
Como la mayoría de las películas importantes (a las que también califican como clásicos) esta puede ser considerada como una obra maestra imperfecta cuyo vinculo inextricable con un momento y un lugar concretos, y una temática contundente son a la vez sus mayores fortalezas y sus mayores debilidades.
Al parecer, la historia se basa en cierta medida en un bandido jamaicano real que se convirtió en una especie de héroe popular. Para esta película, modificaron muchos aspectos de su vida, actualizando en su momento la trama a la década de los setenta y lo transformaron en cantante y traficante de drogas: un antihéroe definitivo.
La cinta sigue a un tal Iván Martin (casi de forma literal) mientras se transforma en el comienzo del metraje de ser un pueblerino bastante zafio, para terminar convertido en un forajido urbano y estrella del reggae.
La primera parte de la cinta muestra al tal Iván tratando de salir adelante en la vida. Pero una y otra vez se encuentra con gente que se interpone en su camino, tratando de mantenerlo sumido en la miseria. Tenemos a un predicador que es un hipócrita e idiota, los productores discográficos son simplemente ladrones y los policías, pues suelen trabajar para quien más les paga.
Finalmente, el tal Iván se harta y recurre a una vida de crimen, matando a varias personas en el proceso. Pronto, la combinación de una de sus canciones que se vuelve popular en la radio y su cruzada contra el autoritarismo convierten al protagonista en un antihéroe local, y pronto descubre que tiene fanáticos que se ofrecen a ayudarlo a esconderse.
Hay muy pocos fotogramas en los que no aparezca el increíble rostro de Jimmy Cliff, pero eso no es un defecto, a pesar de la evidente falta de experiencia interpretativa del cantante que murió en noviembre del año pasado.
Justo el cantante y protagonista de este filme aporta a Iván una inmediatez y un encanto propio del granuja que nos conquista por completo como audiencia, al igual que a casi todos los que cruzan en su camino en la película.
Al final, la caracterización del tal Iván no es especialmente profunda, pero tampoco es necesario que lo sea. Con unos pocos trazos generales, entendemos a este hombre.
Como exploración antropológica de la capital de Jamaica de principios de los años setenta, la pelicula funciona bien de forma casi conveniente. La miseria y la desolación que observamos, aunque puedan percibirse como exageradas, no son forzadas ni artificiales. Es evidente que ese nivel de pobreza no se puede inventar.
Dicho lo anterior, a mi parecer esta pelicula no es atemporal. Está tan ligada a esa época en concreto (como ejemplo de ello están la popularidad de los locutores de radio, el auge del reggae y los temas en contra del autoritarismo) que la historia si parece un poco anticuada.
Como sea, tampoco es nada nuevo para el publico de cualquier parte del mundo occidental la historia del forajido que se transforma en un genuino héroe popular. Sin embargo, el filme no pretende parecer único, ya que llama de forma muy clara nuestra atención sobre su deuda con el western concebido en Hollywood.
Sin embargo, como podría decir algún jovenzuelo de estos tiempos la pelicula se deja ver. Es decir, en el apartado de la interpretación en particular la de Jimmy Cliff podría calificarla como exuberante, al igual que las imágenes que se despliegan ante el público. Y esta energía que se desprende por supuesto va acompañada de una banda sonora destacada.
Si no puedes apreciar la alegría y el sudor que se han invertido en este tipo de música, es que tienes los oídos o la mente tapiada. Recomiendo fijarse en las escenas en las que el tal Iván graba su éxito musical (sobre el gira la aparente trama), y en el resto de escenas en las que otros artistas gran sus correspondientes obras, encontrando momentos sublimes que no tienen nada que ver con ninguna actuación como tal.
Es un asunto inmediato y visceral, y por si solo este elemento basta para recomendar esta cinta.
No obstante, técnicamente hablando no es una gran película. La cinematografía es rudimentaria y el asunto de la actuación es apenas aceptable, pero como suele suceder a lo largo de la historia también fue un gran éxito cuando se estrenó, recaudando mucho más de lo que costó su producción. Gran parte de ello se debió a que la cinta se volvió en una de las favoritas de los fanáticos en los cines nocturnos gringos.
Cuando se ve esta película más de cincuenta años después, resulta muy difícil entender por qué tuvo tanto éxito (más allá del tema musical que mencioné). Pero como dice el refrán Todo es cuestión de timing y en 1972 esta creación llegó en el momento justo.
Al fin y al cabo, la combinación de los disturbios civiles en Jamaica, el auge de las rebeliones en el mundo industrializado y el aumento del consumo de drogas contribuyó a crear una demanda para este tipo de historias.

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