Dirección: Marcel Ophüls
Duración: 251 minutos
País: Francia / Alemania Occidental / Suiza
Elenco: Helmut Tausend, Marcel Verdier, Alexis Grave, Louis Grave, Pierre Mendès France, Emile Coulaudon, Walter Warlimont, Georg Stumme, Tausend, Anthony Eden, Sepp Dietrich, Roger Tounze, Adolf Hitler, Albert Speer, Mr. Leiris, Christian de la Mazière, André Harris, Philippe Pétain, entre otros.
De 1940 a 1944, el gobierno francés de Vichy colaboró con la Alemania nazi. Marcel Ophüls mezcla imágenes de archivo con entrevistas de 1969 de un oficial alemán y de colaboradores y combatientes de la resistencia de Clermont-Ferrand. Comentan sobre la naturaleza, detalles y razones de la colaboración, desde el antisemitismo, la xenofobia y el miedo a los bolcheviques, hasta la simple cautela. En la primera parte titulada El colapso incluye una entrevista extendida con Pierre Mendès-France, encarcelado por acción anti-Vichy y más tarde primer ministro de Francia. En el corazón de la segunda parte de nombre La elección se encuentra una entrevista con Christian de la Mazière, uno de los siete mil jóvenes franceses que lucharon en el frente oriental vistiendo uniformes alemanes.
Este es un documental importante y notable sobre los años de ocupación en Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Por fortuna, como se realizó en 1969, cuenta con entrevistas a varias personas que vivieron esa época. Se trata de sobrevivientes con muchos puntos de vista diferentes, y por eso utilicé la palabra notable.
Muchas de estas entrevistas no solo son profundas y reveladoras, sino que algunas resultan bastante inquietantes. A esto se suman imágenes de archivo tomadas durante esos años, tanto francesas como alemanas, que brindan una perspectiva adicional sobre la mentalidad de la época. Experimentamos de manera vívida cómo pensaban los franceses durante esos años (un periodo en el que muchos sentían que el dominio nazi era supremo e interminable)
En retrospectiva, es fácil decir que los Aliados acabarían victoriosos, pero entre 1940 y 1943 esto no era evidente. Solo después del desembarco aliado en el norte de África en noviembre de 1943, muchos en Francia comenzaron a darse cuenta de que la hegemonía alemana sobre su país podría llegar a su fin.
Esta película nos lleva a través de los cambios de ánimo de esa época turbulenta.
Por otro lado, las escalas de calificación que aparecen en cada plataforma conocida enfocada en el cine, suelen indicar que un diez corresponde a una película excelente. Sin duda alguna, esta es una cinta que se acerca a la excelencia. ¿Es perfecta? No, para nada, pero cercana a la excelencia sin lugar a dudas.
¿Es un filme que pretende ser objetivo? Para nada. Queda muy claro de qué lado están las simpatías del director. Aunque debo decir que realizó un trabajo destacado al permitir que la mayoría de los entrevistados hablen por sí mismos, incluidos los alemanes.
¿Aborda todos los temas de forma exhaustiva? No. Otros comentaristas han señalado que no aborda todos los aspectos de cada uno de los temas. Pero, habiendo realizado documentales décadas más tarde que tratan temas similares, comprendo que como cualquier director de un documental de este tipo, siempre se vio limitado por las personas a las que pudo convencer para que aceptaran ser entrevistadas y por lo que estas aceptaran finalmente conversar ante la cámara.
Además, en ocasiones me pareció un documental que deja una sensación de frustración. Un ejemplo de esto es que no entendí por qué se decide a terminar con la aparición de Maurice Chevalier exculpándose de cualquier colaboración y luego usando una de sus grabaciones de una canción popular irrelevante como música de fondo para las últimas imágenes del noticiero. A mi se me ocurrieron otras opciones musicales más apropiadas.
También me pregunté por qué hacia el final empezó a jugar con la cámara, acercándose tanto a algunos de los entrevistados que solo veíamos sus ojos, su boca o su barbilla. Todo eso me pareció demasiado artificial; parecía centrar demasiado la atención sobre el propio director, en lugar de sobre lo que se estaba diciendo en la correspondiente entrevista.
A la par me hubiera gustado que existiera una mejor organización en la presentación del material utilizado en el metraje. Es decir, cuatro horas y media es mucho tiempo para pasar de una entrevista a otra sin un hilo conductor aparente. En especial teniendo en cuenta que es poco probable que el publico actual, casi sesenta años después de que se hiciera esta película reconozca a la mayoría de los entrevistados.
Y, en cuanto a las traducciones que se hacen de otros idiomas en la cinta, en los que no se sabe cuanto pudo haber estado involucrado el director, habría que tener mucho cuidado. A mi entender, las traducciones se realizan de manera muy relajada, dejando fuera una gran cantidad de información.
Entonces, ¿por qué considero a esta obra cercana a la excelencia? Porque el director Ophüls reunión a muchas personas con grandes historias que contar sobre la Ocupación y la Liberación, y les permitió contarlas.
Quiero decir, cuando uno lee alguna entrevista la experiencia es de una sola manera. Pero estas entrevistas llevadas a la pantalla capturan la forma en algunas de estas personas se sentían al relatar sus historias, y esto lo volvió mucho más significativo para mí.
En ese sentido, entre los entrevistados para mi quien se vuelve preponderante es Pierre Mendès-France. Y es que su forma de relatar lo que le sucedió es casi inconcebible. Es increíble que un hombre luego de veinte años transcurridos después de los hechos, pudiera contarlos usando tanto humor y aparente distanciamiento.
Del mismo modo me resulto atrayente el conocer a un campesino relatar su captura y posterior tortura. Desde luego que aquel estoico hombre no iba a derrumbarse en el proceso; de ninguna manera.
Y para remate la mujer que había sido acusado de colaborar (aquella que fue rapada). En ella había cosas que podía expresar con palabras y otras que no se atrevió a decir. Ahí es donde los primeros planos de sus ojos cobraban sentido. Tenia una historia que quería contar, su versión de los hechos, y estaba decidida a contarla, pero no le resultó sencillo.
Y así sucesivamente.
Por cierto, la cobertura de los noticieros que es mostrada era a menudo por decir lo menos, interesante. Pero fueron las entrevistas las que provocaran que esta creación fuese una experiencia cautivadora para mi.
Aquí no hay respuestas fáciles y probablemente ese sea el punto del documental. Solo una aceptación arrepentida de la capacidad del hombre para el mal, y un reconocimiento de los tropiezos que cometemos al intentar hacer el bien también.
En general, a pesar de sus defectos en la ejecución, sigue siendo una gran película que bien vale las cuatro horas que se invierten en ella. Dispone como tema de la ocupación de Francia por parte de los alemanes y la muestra tal como fue: moralmente compleja, destructiva, equivocada, cruel y por ende es complejo no juzgar todo el acontecimiento casi siempre a la ligera
Es probable que valga la pena volver a verla varias veces, pero siendo realistas ¿Cuántas veces se puede ver una película tan compleja y de extensa duración? Aunque tal vez dentro de unos años le dedique otra tarde.
No es una forma divertida de pasar una tarde, pero si se vuelve una experiencia memorable, impactante y gratificante.

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