
Director: Leo McCarey
Duración: 68 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Groucho Marx, Harpo Marx, Chico Marx, Zeppo Marx, Margaret Dumont, Raquel Torres, Louis Calhern, Edmund Breese, Leonid Kinskey, Charles Middleton, Edgar Kennedy, entre otros.
" La República Democrática de Freedonia, un pequeño país centroeuropeo, a cuyo frente se encuentra el muy liberal señor Rufus T. Firefly, se ve amenazada por la dictadura de Sylvania, país de vieja y reconocida solvencia como agresor. Dos espías de prestigio, Chicolini y Pinky, sirven a Sylvania, lo que no impide que acaben siendo ministros del ahora ya excelentísimo Firefly."
Los Hermanos Marx son un mito del cine y, más concretamente, del humor. No se puede entender el ingenio humorístico, en todos sus niveles sin detenerse en sus películas. Todas ellas son auténticas lecciones sobre al menos dos tipos de chiste: el basado en actos verbales llenos de ingenio, lección impartida por Groucho; y el humor puramente físico, lección impartida por Harpo y Chico.
En esta cinta se puede gozar ampliamente de los dos tipos, con lo cual la carcajada está asegurada para todos los amantes de la comedia en el séptimo arte.
Poco puede importar, por ejemplo, que muchas de las escenas de Chico estén metidas con calzador o que el argumento sea bastante endeble; lo importante es mantener la sonrisa y el buen humor por parte del espectador al cien por ciento, y eso está plenamente conseguido. La escasa duración de este proyecto de los Marx también contribuye a la agilidad de la acción, y es que tiene que ser una de las películas más rápidas que he visto en plantear la situación inicial. Todo ello nos da una idea de lo que es primordial en la obra, el humor.
El tema central de este ejercicio cinematográfico es criticar de una manera implacable a las dictaduras europeas. En ese sentido los Hermanos Marx parecían soltarse más, rondar a la anarquía dentro del guión que ellos mismos construyeron, cuanto más libertad poseían para hacerlo. Como lo comentaba, si bien el argumento falla en algunos momentos muy específicos de la trama, las actuaciones y las ocurrencias de estos hermanos judíos la sacan a flote. De hecho, se reconoce de inmediato que muchas escenas se han copiado de esta película que cuenta con un tono surrealista y delirante.
Sigue siendo un clásico porque es irrepetible, unica, porque el sentido del humor de esos tres locos creó toda una escuela; porque seguramente puedes apreciarla una y otra vez lo que te provocará las mismas reacciones cuando hagas caso de los diálogos absurdos y las secuencias inolvidables como la de los sombreros o la del espejo.
Considerada por muchos como la mejor película de los Marx, explica con maestría y buen humor que lo absurdo no esta en la propia cinta, sino en la realidad.
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