Director: Clint Eastwood
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Elenco: Clint Eastwood, Verna Bloom, Marianna Hill, Mitchell Ryan, Jack Ging, Stefan Gierasch, Ted Hartley, Billy Curtis, Geoffrey Lewis, Scott Walker, Walter Barnes, Paul Brinegar, Richard Bull, Robert Donner, John Hillerman, Anthony James, William O'Connell, John Quade, entre otros.
Un forastero llega a caballo al polvoriento pueblo minero de Lago, donde los habitantes viven bajo la sombra de un oscuro secreto. Tras un tiroteo en el que mueren los pistoleros a sueldo que protegían la ciudad, los lideres locales le pidan al forastero que se quede y los proteja de tres despiadados forajidos que pronto saldrán de prisión. Los tres tienen la intención de regresar a Lago para sembrar el caos y resolver algunos asuntos pendientes. Una serie de acontecimientos pronto hace que los habitantes se pregunten si aliarse con el forastero fue una buena idea, ya que rápidamente se dan cuenta del precio que cada uno debe pagar por sus servicios.
Soy un gran cinéfilo y esta es quizás la tercera vez que veo esta película, habiendo sido la primera hace unos veinte años. Ya entonces me pareció una obra producto de su tiempo, pero en este 2026 mi percepción se ha acentuado un poco más. Pero no me malinterpreten, usar el término producto de su tiempo no pretender ser peyorativo, sino más bien descriptivo acerca de la esencia de una obra.
Sin embargo, eso no impide el hecho de que la película sea imprescindible para cualquier fan de Clint Eastwood, ya que es su segunda cinta como director y su primer western al frente de su productora Malpaso.
Quiero dejar claro que esta no es una película para quienes no les guste el trabajo de Clint Eastwood o los westerns violentos (o las películas lanzadas hace cincuenta años o más en general); por lo tanto no voy a entrar en detalles de la trama, sino que iré directamente a los asuntos de mi breve reseña.
Para empezar la prolongada secuencia inicial, en la que el Forastero entra lentamente montado en su caballo en el pueblo y observa de manera fija a los lugareños, tiene un marcado estilo a lo Sergio Leone con un énfasis sonoro en el repiqueteo en apariencia interminable de las herraduras y el tintineo de las espuelas.
De hecho, a mi parecer toda la película está muy inspirada en el quehacer de Sergio Leone, pero con un mayor cinismo y complejidad, lo que le permite destacar por sí misma. Por otro lado el diseño de sonido es adecuado, aunque la música no se acerca ni de lejos a las magistrales bandas sonoras creadas por el genio de Ennio Morricone, pero es de modo acertado mística y con espeluznante.
Es sabido que la creación de Eastwood se filmó de forma integra en un pueblo construido expresamente a orillas del lago Mono en California, y todas las escenas se filmaron el lugar. Esto se nota cuando miras por las ventanas, se puede ver el lago en el exterior lo que nos da la sensación de estar realmente allí.
Además, la mayoría de las escenas nocturnas se rodaron de noche con focos, y apenas hay ejemplos de esa desusada técnica llamada de día a noche que solemos ver en los viejos westerns. En lo que respecta a los ángulos y la composición de los planos son bastante apropiados, aunque el montaje y el ritmo podrían haber sido más dinámicos; no obstante este ritmo lánguido era bastante habitual en una película producida a principios de los años setenta.
Por cierto, en las tomas al aire libre se utilizó la profundidad de campo, y los paisajes son realmente impresionantes.
En cuanto al reparto, la cinta cuenta con muchos personajes que parecen interesantes a primera vista, y seguro te divertirás buscando en Google a los actores que aparecen en ella; en ese sentido te puedo revelar que todos eran actores consagrados y de gran prestigio en aquella época. Algunos ejemplos destacados son Geoffrey Lewis quien era el padre de Juliette Lewis (y un habitual en las cintas de Eastwood), y Anthony James, quien más tarde interpretó a Skinny el dueño de la cantina en la aclamada Unforgiven.
Cabe señalar que la película sin duda impacta y sorprende, dando un giro radical al género. Como es bien sabido, John Wayne la odiaba, pero es probable que no entendiera el revisionismo posmoderno ni el cine de la generación conocida como baby boomer.
Sí, estoy consciente de que el señor Clint nació en 1930 (así es, está cerca de los cien años) pero sus creaciones formaron parte de la ola de explotación, individualismo y revisionismo de los años setenta impulsada por la generación de directores de la generación antes mencionada.
Dicho de otra manera, el mentado Forastero que es el protagonista del relato no es precisamente un héroe, sino más bien un embaucador vengativo y machista. Por lo tanto, no es de extrañar que a un hombre nacido en 1907 como lo fue John Wayne no le gustara nada esta historia; al final era un conservador de la vieja escuela cuyo objetivo parecía ser blanquear el Viejo Oeste hacerlo parecer noble y digno.
La realidad es que la frontera estadounidense probablemente no fuese tan virtuosa como Wayne quería que pareciera, aunque tampoco creo que fuera tan sanguinaria y moralmente repugnante como la que muestra el señor Clint en su creación, pero esas son meras conjeturas.
De manera curiosa, la narrativa aborda temas como la corrupción, el control corporativo y los encubrimientos que suceden en la ciudad propiedad de la Compañía Minera Lago. Dichos temas no están especialmente bien desarrollados, pero generan que la trama resulte un poco más interesante.
A su vez la cinta hace uso de un humor que no ha envejecido demasiado bien, con un chiste repetitivo y estridente según el cual todo en la ciudad es gratis para el Forastero.
A la par como una declaración social obvia, el protagonista le regala una pila de mantas nuevas a un nativo americano, mostrando con esto que el personaje apoya a los oprimidos, pero es simbolismo es irrelevante por completo.
Un asunto que llamó mi atención es que en la citada secuencia inicial que es prolongada se incluye un encuentro sexual que no es consensuado que algunos bien podrían encontrar desagradable, pero tomado al pie de la letra parece haber sido incluido principalmente para halagar el ego de la estrella, implicando con ello que cualquier mujer se sentiría totalmente atraída por este macho alfa.
Vale Clint, entiendo que eras un hombre muy atractivo, pero yo que no suelo alarmarme con facilidad, la escena me pareció innecesaria y pavorosa. Luego supuse que como no es una obra que podría calificarse como popular, muy pocas personas deben haberla visto y por eso no hay feministas recalcitrantes pegando el grito en cielo para que la desaparezcan de la historia del cine lo más pronto posible.
Este filme posee algunos detalles rudimentarios propios de su época, y se nota que Eastwood aun estaba perfeccionado su arte como director, pero sin duda acierta más de lo que falla, y en general es uno de sus mejores westerns.
En resumen, uno de los tantos clásicos creados por la leyenda que es Clint Eastwood con el que los fanáticos del cine y la acción podrán deleitarse, aunque quizá no sea la mejor opción para el publico actual, tan susceptible a incomodarse con el pasado de esa especie que se atreve a llamarse humanidad.

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