Hotaru no haka (1988)


Director: Isao Takahata

Duración: 89 minutos

País: Japón

Reparto (voces): Tsutomu Tatsumi, Ayano Shiraishi, Yoshiko Shinohara, Akemi Yamaguchi.

" El joven Seita y su pequeña hermana Setsuko son hijos de un oficial de la marina japonesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, ambos viven con su madre, pero un día, en un bombardeo, ellos se retrasan y no consiguen llegar al bunker donde ella los espera. Después del bombardeo los dos hermanos buscan a su madre, y Seita la encuentra muy malherida en la escuela que ha sido convertida en un hospital de urgencia. Poco después la madre muere y, tras una breve estancia en casa de su tía, ambos vagarán sin casa y sin rumbo, en una época donde la comida y la ayuda escasean."

Siempre diré que es la película de animación más triste que jamás se ha hecho. En realidad, gracias a Walt Disney se consiguió dignificar a los dibujos animados, pero también debido a su aportación se le ha hecho creer a la mayoría de la gente que cine de animación era necesariamente cine para niños.
Afortunadamente los japoneses siempre lo tuvieron muy claro y cuando llegaron sus dibujos muchos se llevaron las manos a la cabeza alarmados por su constante violencia gratuita. A mi entender ni es constante ni es gratuita, lo que sucede es que ellos saben que esos dibujos no iban dirigidos a niños. Ese es otro punto importante de esta inservible controversia, ellos no sólo no asocian el cine de animación con chiquillos sino que tienen claro que los adultos pueden disfrutar del mismo, con lo cual pueden tener sexo, violencia, metafísica y todo con lo que cuentan las cintas "normales".
En dicho panorama nació este proyecto de los estudios Ghibli, una obra de dibujos animados no dirigida para nenes, no por su violencia o sexo explicitos, sino debido a su extrema dureza. Ejercicios cinematográficos como este demuestran que los trabajos con dibujos no tienen por qué ser infantiles, que se pueden hacer grandes películas usando los mismos temas que en el cine "normal", pero sobre todo demuestran que la animación no es un género en sí mismo, en animación se puede realizar cualquier tipo de género como el drama, en este caso.
Ojalá que de una vez por todas, se destruyan los convencionalismos: animación es cine para niños y animación es un género cinematográfico y sea considerado simplemente como una forma más de expresión cinematográfica.
Estoy seguro de que si esta cinta se hubiese producido de forma habitual le habrían llovido los premios y aún muchas mejores críticas.
De la historia sorprende el planteamiento absolutamente realista que mantiene gran parte del filme, mostrándonos la guerra de forma directa y cruda: ciudades devoradas por el fuego, calles sembradas de cadáveres, familias rotas, hospitales atestados sin medios para tratarlos, niños vagabundos por las calles, hambre y enfermedades colectivas. Desde su misma primera frase ya queda claro que no es un filme infantil.
Por un lado se busca una descripción fiel a lo ocurrido que en particular para el espectador occidental resulta totalmente desconocida. Pero también busca un claro efecto emocional. La emotiva, tierna y entrañable historia de los hermanos protagonistas hace más terrible lo que vemos, logrando un mayor efecto anímico y a la vez da mayor peso al mensaje antibélico.
Es una injusticia que sea una cinta prácticamente desconocida (por lo menos en mi país y en las grandes masas). La recomiendo con entusiasmo a toda alma sensible que quiera pasar por un rato agridulce.

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