Point Break (1991)



Director: Kathryn Bigelow

Duración: 122 minutos

País: Estados Unidos/Japón

Elenco: Patrick Swayze, Keanu Reeves, Gary Busey, Lori Petty, John C. McGinley, James Le Gros, John Philbin, Bojesse Christopher, Julian Reyes, Daniel Beer, Chris Pedersen, Vincent Klyn, Anthony Kiedis, Dave Olson, Lee Tergesen, entre otros.

" Un agente encubierto del FBI se acerca a un grupo de surfistas con la esperanza de que ellos resulten ser una famosa banda de ladrones de bancos".

Reconozcámoslo, esta obra es una gran película de acción y el que no quiera aceptarlo se engaña completamente.
Es una película mítica (que a estas alturas es una cinta de culto) para todos aquellos que siendo jóvenes tuvimos la ocasión de verla, recuerdo multitudes de incondicionales con los que contaba (entre ellos mi hermana, con quien la vi la primera vez) y aunque yo no estaba entre ellos, recuerdo que me gustaba también. Aunque cabría aclarar que tuve que observarla en varias ocasiones, porque en la primera oportunidad de apreciarla me pareció una verdadera grosería a mi intelecto.
Pero bueno, es normal que si tienes 17 años y tienes la ocasión de verla termine gustándote,  el verdadero problema es que si ya tienes treinta y tantos y la sigues teniendo como película elevada a nivel de amuleto, entonces es que no has evolucionado intelectualmente en lo más mínimo. Tan simple como que no se ha producido un verdadero crecimiento en tu interior.
Por supuesto todo lo anterior no le quita que se debe aceptar que dentro del cine de acción de los últimos años (probablemente las ultimas 2 décadas) y el que a comienzos de los años noventa empezaba a surgir, es una de las mejores con mucha diferencia.
Para empezar, el hecho de hacernos entender el surf, más como una filosofía o forma de vida, que como un simple deporte, dota de un gran atractivo a esta historia que, sin ser nada del otro mundo, consigue enganchar al espectador gracias a sus curiosos personajes y a la forma de contar su propio relato. 
El resultado es una película bien hecha, fresca y original, cuyo punto más sobresaliente es, sin duda, sus exóticas locaciones y las impresionantes escenas de acción con las que cuenta. 
Muchos críticos en su momento le pegaron con todo por entender que contenía un mensaje de filosofía de vida ridículo, por eso yo debe ser ridículo pues esa debe ser para mí una de las grandes fortalezas de la cinta, su provocativo No es trágico morir haciendo lo que a uno le gusta.
Y creo que muchos deberíamos rescatar ese mensaje y romper con las reglas que nos atan a una vida en la que se sobrevive, pasan los días, o el trillado nazco, crezco, conozco a una mujer, me caso, me reproduzco, me enfermo de gravedad y muero, y en la mitad nada. Hay que sentirse vivo, hay que sentirse libre, sentir la adrenalina corriendo por las venas, aunque podríamos olvidar esa parte de asaltar bancos, saltar en paracaídas o surfear sobre la ola más salvaje.
Un jovenzuelo Keanu Reeves en uno de sus primeros papeles me sorprende al demostrar que si quiere puede ser más expresivo de lo que habitualmente acostumbra. Su compañera de reparto, una mujer de nombre Lori Petty, una chica de aspecto andrógino, pero de gran atractivo, ilumina cada escena en la que aparece. Un caso curioso el de esa actriz que había casi desaparecido por completo durante todos estos años hasta que volvió a hacer acto de presencia en la segunda temporada de Orange is the New Black.
En cuanto al compañero policía de Reeves (interpretado por Gary Busey) debe ser una de las debilidades de la película; un tipo que por momentos resulta ser muy molesto con su cara de imbécil. Y como colofón, el fallecido Patrick Swayze en una interpretación bastante exagerada, que a pesar de ser el villano de la película, consigue que en cierta manera lo comprendas y te identifiques con sus ansias de libertad. Aunque es probable que eso no borre que en realidad sea un tipo insoportable y egocéntrico, con una personalidad histriónica e irritante.
En mi punto de vista Swayze no era un gran actor, pero hay papeles para los que uno está hecho. El realmente es Bodhi, ya que transmite pasión, carisma, liderazgo, realmente es el gurú de una religión que si de verdad existiera yo ya me hubiera apuntado.
Sea como sea, la película tiene un buen nivel, se puede acabar de ver. Lo que puede pasar, es que si la descubres con más de veinte años, puede que no cambie nada, ni te marque, ni te arranque más que una cariñosa pero sarcástica sonrisa (que significa algo así como qué historia más hermosa, pero ya me la sabía) y mucho más si el espectador maduro resulta ser un cinéfilo experto y crítico por naturaleza. Yo no los culparía, ni discutiría con ellos, pero yo si la volvería a ver al día siguiente, nada más que yo solo. 
Para finalizar me gustaría precisar que la decadencia no es una ley histórica o un proceso ineludible que nos conduzca de una mítica edad de oro al desastre más absoluto. Realmente, en cualquier campo, las cosas están expuestas a fases ascendentes y descendentes. Lo malo es que, por ejemplo en el cine, desde hace unos cuantos años la decadencia que vivimos es tal que siento que nos recuperaremos nunca. Eso si es preocupante. Pero este desaliento es resultado de nuestra incapacidad y no de un proceso obligatorio.
Resumiendo, no todo pasado es mejor pero si lo es el pasado que hayamos tenido.

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