Ferris Bueller's Day Off (1986)




Director: John Hughes

Duración: 103 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Matthew Broderick, Alan Ruck, Mia Sara, Jeffrey Jones, Jennifer Grey, Cindy Pickett, Lyman Ward, Edie McClurg, Charlie Sheen, Ben Stein, Del Close, Virginia Capers, Richard Edson, Larry Flash Jenkins, Kristy Swanson, entre otros.

" Un tipo listo que está cursando la preparatoria, está completamente decidido a tomarse un día libre de la escuela junto a su novia y su mejor amigo, sin importarle lo que el director piense sobre su brillante idea."

No es una comedia ochentera: es la comedia ochentera por excelencia. El Ferris Bueller del título original es un joven que parece tenerlo todo: es listo, despierto, suertudo, carismático, con una novia guapisima y un amigo que le presta el carrazo de su padre para hacer un recorrido salvaje por la ciudad.
Los años ochenta iniciaron un movimiento que consistía en una serie de comedias de adolescentes en las cuales se resaltaba lo incorregibles que eran, así como su rebeldía. Esos años estuvieron plagados de esta clase de cintas y la que me ocupa, se merece estar en el podio de las más representativas del género.
La película se desarrolla durante todo un día de festejos en la ciudad para Ferris y sus amigos, empezando por el mismo instante en el que el protagonista se levanta (destacando el uso de los ingenios ochenteros que inventa el tipo con su radio para fingir que está en casa)y continuando por un sinfín de peripecias que culminarán en el clímax de la cabalgata popular al ritmo de la versión de los Beatles de Twist and Shout. 
Ya desde su introducción, con un monologo de lo más ingenioso desarrollado por Ferris Bueller, la cinta arranca con gran fuerza y frescura, relatando las aventuras de un carismático adolescente, querido por todos, junto con su novia y su mejor amigo durante un día en el que se van de pinta, olvidándose de un importante examen que están por presentar.
Los personajes son bastante arquetipicos, pues no se distinguen o se diferencia de otras comedias de la época. De tal manera que tenemos al típico director de preparatoria que trata de hundir el ego del carismático adolescente, al igual que su hermana que no soporta su fama y celebridad en la escuela. Sin embargo, a pesar de que no son personajes absolutamente novedosos, si que sufren una evolución distinta a la de otras películas del género. Por ello, me parece que esta divertida comedia merece volver a ser vista cada cinco o diez años, más o menos, porque tiene algunas caracterizaciones cómicas (muy exageradas, tal vez), pero bien logradas, como la del director de la preparatoria, o la envidiosa hermana, o la del miedoso y depresivo amigo de Ferris, que conforma con éste último una dupla dispareja y complementaria, donde Ferris termina beneficiándose del peculiar vinculo. ¿Quién no ha visto este tipo de asociaciones en la adolescencia? 
Son particularmente delirantes y muy propias de la edad la mayoría de las situaciones cómicas, y su humor roza por momentos lo ingenuo; pero hay otros donde comencé a encontrarme en mi propia adolescencia (yo, personalmente, la viví en los noventa), momentos donde esa efervescencia adolescente que uno recuerdo, se asemeja mucho a la tónica que el protagonista le da a la historia.
Sólo se trata de vivir reza el verso de alguna canción. 
Y es que, a mi entender esta película posee algo que la lleva a tener cierta vigencia, o si se prefiere, algo que la trasciende y que la lleva más allá de su propio época. ¿Qué es? Tal vez sea la frescura, el ánimo lúdico o simplemente ese espíritu adolescente que está impregnado por todos lados.
Es una película que podría hacerse en la década de los treinta, de los cuarenta, de los noventa o la época en la que vivimos o dentro de cincuenta años, pues lo que la hace atractiva es precisamente el saber contar desde una perspectiva adolescente un historia muy simple (la de unos chavos que deciden faltar un día a la escuela para divertirse).
Siguiendo con el tema principal, para fortuna del lector despistado y poco hábil, que no sabe diferenciar la trama principal de las secundarias, las actuaciones no son del todo malas. Es posible que Matthew Broderick sea uno de los actores menos talentosos que se hayan presentado en las obras de aquella década, pero en muchos casos esas carencias tan evidentes en un actor son reducidas a niveles bajos por mérito del director.
Y es que, admito que Broderick nunca ha sido santo de mi devoción, ya que por lo general no ha sido un actor cuyo rendimiento merezca un aplauso. Siempre me ha parecido muy gris. Sin embargo, la excepción es precisamente esta obra. Ferris Bueller es un estudiante liberal que pese a no ser un mal tipo decide darse un homenaje en forma de día libre y lo realiza disfrutándolo con las únicas personas en las que puede confiar: su mejor amigo y su novia.
La película entretiene bastante, divierte y nos provoca a ver la vida con un aire más ligero, fresco y entusiasta. Tantas comedias de porquerías que se hacen hoy en día, no se comparan con esos buenos momentos que me hicieron pasar este trío de adolescentes.
Aparición estelar eso sí, del incansable Charlie Sheen, en un papel que le ajusta como un guante.

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