Close Encounters of the Third Kind [1977]




Director: Steven Spielberg

Duración: 135 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Richard Dreyfuss, François Truffaut, Teri Garr, Melinda Dillon, Bob Balaban, J. Patrick McNamara, Warren J. Kemmerling, Roberts Blossom, Philip Dodds, Cary Guffey, Shawn Bishop, Adrienne Campbell, Justin Dreyfuss, Lance Henriksen, Merrill Connally, entre otros.

" Después de tener un encuentro con un OVNI, un operario se siente atraído indudablemente a un área aislada ubicada en el desierto, donde algo espectacular está a punto de suceder."

Tengo sensaciones encontradas acerca de esta película; por una parte, quiero dejarme llevar, contagiarme con la propuesta y el espectáculo que me ofrece Spielberg. El espectáculo es épico, tal vez excesivo, con luces multicolores. Identifico claramente al director americano. Es su modelo, su manera de hacer cine, no cabe duda, es Spielberg.
Mientras mis ojos se empapan de color, mi mente va dejándose llevar por el camino fácil por el que el director quiere conducirme. La propuesta resulta atractiva: ovnis, señales, es un producto que invita a disfrutar. El guion se atora un poco al iniciar, pero después de centra y comienza a fluir con naturalidad. Me dejo llevar, no me opongo. Me elevo y me tenso mientras ansío llegar a donde el director me quiere llevar: el clímax.
Llega el desenlace y la película alcanza el clímax, pero yo no. Me he quedado en el camino. Busco las razones que me expliquen este incomodo retroceso. Exceso es la palabra. Demasiadas luces, demasiado relleno, demasiada superficialidad.
Tal vez alguien coincida conmigo: me da la sensación de que Spielberg no tuvo adolescencia. Esa clase de curiosidad satisfecha, de fascinación por los sabores de la vida que se van descubriendo, creo que Spielberg pasó directamente de la infancia a la edad adulta y con el paso de los años se me hace evidente que prefiero aquellas películas en las que se comportaba como un niño prodigio sobre las que actúa como un adulto responsable, que son la mayoría. Desde esa perspectiva, es esta obra la cinta que se volvió el punto de inflexión en el tránsito de un mundo al otro. 
A partir de esta película el reconocido director traza una radical linea en su labor y sitúa a un lado las películas de genero, que se toma como una lucrativa diversión, y las películas serias, que efectivamente se toma muy muy en serio. Para Spielberg la seriedad le brinda solemnidad, provocando comedia involuntaria; la profundidad le proporciona el énfasis y lo único que consigue es ser banalmente superficial.
Como narrador de tiempos breves es espléndido, a veces magistral; como narrador de fondo es erratico, desequilibrado, carente de criterio. A mi entender, para dar con lo que considero buen cine hay que rastrear en sus peliculas serias hasta encontrar trozos que por exigencias del guión están planificados como cine de género: la primera media hora de Saving Private Ryan  y secuencias aisladas de Empire of the Sun, de War Horse, de Munich y de algunas más. Dos películas están al margen de esta dinámica, Artificial Intelligence y Schindler's List; en ellas hay novedades que no existen en el resto de su obra, quizás por su extraña elaboración en la que intervienen voluntades distintas a las del director.
Esta es seguramente su película más personal, en la medida en que lo que hace es hablar de sí mismo. Porque, ¿en definitiva de que se trata esta cinta? Pues es el relato de una persona común y corriente que un día descubre que puede ser excepcional y persigue hasta las últimas consecuencias esa posibilidad. Se nota lo distintivo que resulta que el personaje interpretado por Richard Dreyfuss (cuya fisonomía parece clonada de la de Spielberg) prefiera relacionarse con los extraterrestres al contacto con el mundo terrenal. La idea de la trascendencia que tiene Spielberg consiste en subirse a una nave espacial.
Estoy de acuerdo por ejemplo en que los años no le han afectado, porque está bien hecha. Y con bien hecha no me refiero a que los efectos especiales sean espectaculares, me refiero a que los recursos con los que se disponía se han usado bien, para crear escenas sorprendentes a pesar de la sencillez de la que parten. Los encuentros cercanos con los visitantes son increíbles, especialmente aquel del niño tonto y la madre en su casa.
Estoy en parte de acuerdo y en parte en desacuerdo en que es original. La originalidad de esta cinta radica en que lo que pasa en ella pasa y eso es todo. No tiene ni una explicación ni una moraleja. Todo el relato en esencia es una simple anécdota extendida hasta el hartazgo. Ahora bien, el meollo de la cinta consiste sólo en narrar algo, hacerlo bien, y llegamos al ansiado cierre. En ese sentido cumple, podría decirse que está bien; sin embargo en mi caso podría manifestar que yo no sabré filmar las escenas como Spielberg, pero si doy para contar historias con más sustancia que esta. Bueno, el cine es el cine, y la literatura es otra cosa (tanto que lo hemos escuchado) pero el guionista (que en este caso también es el director) no se complico mucho con la narrativa.
Y es que aquí no se trata de malvados extraterrestres invasores, sino mas bien de benévolos visitantes que desean establecer un contacto pacifico con la población de la Tierra. En ese sentido, es una película muy distinta a la mayoría de las que abordan el tema alienigena (pues la mayoría trata sobre invasiones) y es más cercana a otra clase de cintas. Si comparamos esta pelicula con aquella de su protegido y admirador Robert Zemeckis llamada Contact, es inevitable concluir que el alumno superó al maestro, por lo menos en cuanto a elegir un buen guión, dado que Zemeckis adaptó una obra de Carl Sagan, mientras que Spielberg recurrió a un guión mediocre que escribió el mismo.
De todos los detalles absurdos que abundan en la cinta, el que me resulto más gracioso fue el hecho de que los extraterrestres enviaran coordenadas para indicar el punto en el que iba a producirse el encuentro. En la antes mencionada Contact los alienígenas enviaban una secuencia de números primos, lo cual tiene bastante sentido, pues el concepto de número que sólo puede dividirse por uno o por sí mismo dando como resultado un número entero es universal, es algo que funcionaría igual aquí que en cualquier otro planeta de la galaxia, ya que se trata de una idea matemática no derivada de ningún convenio, que tampoco es susceptible de variar según el individuo, cultura o civilización que lo trate. De ese modo, los extraterrestres de aquella película enviaban un mensaje que indicaba claramente que su fuente era una especie inteligente y podían hacerlo pese a no conocer en absoluto la forma de comunicación de la civilización que iba a recibir el mensaje. Pero los marcianos de esta cinta envían coordenadas establecidas en grados, minutos y segundos. Es decir, usan un sistema totalmente humano y claramente fruto de un convenio tal para indicar el punto geográfico en el que aterrizarán. De alguna manera, es el famoso modelo del misterio por el misterio, sin explicación, ni ganas de hacerlo, poner cosas raras una tras otra esperando fascinar al espectador con eso.
Pero sigamos. De igual manera habría que señalar los planos sorpresa, jugando con el fuera de foco. Si los realizaba Lean se volvía arte, si los realiza Spielberg son palomitas con extra de mantequilla de cacahuate y una coca cola de dos litros. Luego viene ese efectismo puro, sin adulterar, justificado con escenas didácticas en las que tiene que parecer que esa gente sabe lo que hace y lo hace con profundidad. Para ello véase la escena de Truffaut hablando ante un supuesto grupo de científicos de la UNAM (ah no, de las altas esferas, perdón) que se ríen al mismo tiempo, se levantan y aplauden al mismo tiempo. Ah, estos zalameros.
También resulta conmovedor buscar la credibilidad en un tipo que usa lentes y barba y presencia de nerd. O en uno francés. O en las diversas lenguas que se escuchan. O en frases de dialogo del tipo Dios mío, son tres corcheas y una semicorchea. Credibilidad del nivel de mexicano promedio tratando de explicar algún concepto y más cuando se intercala con momentos como el de un científico cuya tarea es mandarle a los extraterrestres las cinco notas vía piano Casio a todas horas del día. Que eso ya es de otro nivel; dominamos los viajes interestelares, pero de lengua no dominamos todavía los que hay en Zeta Reticuli.
Porque, hablando completamente en serio, el gobierno de los Estados Unidos en colaboración con expertos franceses consigue contactar con extraterrestres, tener un encuentro, intercambiar saludos, presenciar un aterrizaje en pleno suelo americano, y a los seres humanos lo único que se les ocurre hacer es...¿nada?. No se puede creer. De haber sido alguno de los presentes, les pediría explicaciones, desearía que se quedaran, intentaría obtener algo de información.
En resumen: simplemente es una película que cumple y creo que pasará un buen tiempo antes de decidir si merece otra oportunidad o no. En fin, Spielberg cada vez me gusta menos.

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