These Are My Twisted Words

Debo aceptarlo con toda humildad: desde que leí las columnas de Jordi Soler quien escribe en famoso diario nacional, ya no me siento una persona tan solitaria y extraña en este hermoso planeta. Y es que aquellas columnas en las que hablaba sobre "la economía del espíritu, "contra el pensamiento positivo" o "la formula de la felicidad" me hicieron darme cuenta que por lo menos otra persona en este vasto universo no estaba satisfecha con la manera como se piensa en este mundo ridículo de la actualidad. Y eso es un gran avance.
Y es que, siendo sinceros toda esa enorme cantidad de gente (la cual sigue incrementándose) que se la pasa hablando de comer sano, hacer yoga y que se inscribe en cursos de coaching o cosas por el estilo, ya me tiene harto. Son como una tribu de imbéciles, seguidores del cliché (como Soler les llama) que quieren contagiar a los demás de sus supuestos descubrimientos y epifanías brindadas por un guru que se viste completamente de blanco y que habla con voz pausada.
Del autor solo tenia referencias por su trabajo en una estación de radio que transmitía mucho rock y que fue muy reconocida en su momento, y que ahora solo existe gracias al internet. He descubierto que es un escritor ciertamente reconocido (si es que se le puede nombrar así, ya que sabemos que en este país casi nadie lee) y me sorprendió a la vez que me agradó que un autor sostenga opiniones como esa que en su oportunidad solo le había visto o escuchado a algunos especialistas de la psicología. Pero bueno, un tema es ese de ser saludable y otro el del pensamiento positivo y la búsqueda de la felicidad, que lamentablemente como si de una epidemia se tratase casi siempre van de la mano. Prefiero centrarme por ahora en el club de los optimistas.
Como casi toda la gente que habita en este mundo forma parte de alguna clase de rebaño y funcionan con esa clase de mentalidad, provoca cierta gracia que nadie se haya puesto a cuestionar o a debatir por que esa corriente del "pensamiento positivo" funciona, está bien o a quien carajo se le ocurrió llevarla a cabo. Sí, estúpidos que realmente creen que si se piensa de manera positiva todo puede conseguirse. Simplismo absoluto y como todo el, totalmente absurdo. Ah, y también hay en ello mucho de pensamiento mágico, lo cual a estas alturas del partido no debería estar permitido. Pero bueno, hay gente que sigue creyendo en estos días de pleno Siglo XXI en el tarot, los horóscopos y demás encantos misteriosos que según ellos te pueden cambiar la existencia. Por eso se la pasan preguntando cuando fue el día en que naciste. Y no lo hacen para enviarte un regalo, sino para encasillarte, ya que se supone que si naciste en cierto periodo, cualquiera puede saber la manera en cómo eres. Sí, mejor que cualquier test de personalidad. Ah... y sin ningún porcentaje de error. Eres Aries, generalmente eres un ojete, aunque en algunos momentos tienes tu cuota de nobleza. ¡Sin comentarios!
Jamás se han puesto a pensar que la cosa si es simple, pero no de esa forma. Como bien lo señala Soler, la cuestión va mas por el camino de que si se puede, cuando se puede; y cuando no, no hay ningún pensamiento positivo que cambie las situaciones por mas poder que se aplique. Sin embargo, tratar de explicar esto a personas estúpidas, es como querer dejar claro que aquello de que cuando los aztecas encontraron un águila devorando una serpiente, solo forma parte de un mito. ¿Ah si? ¿por qué? Yo nada más digo, seguro tu has visto muchas veces a un ave como esas deglutiendo semejante manjar, ¿no te jode?
Aquí es cuando llegamos a un punto importante. Como todos los que creen en semejante tonterías son poco menos que analfabetas funcionales, jamás han leído por ejemplo algunos artículos de ciertos especialistas en la materia que han determinado que con esa clase de filosofía en la vida lo único que se consigue es justo lo contrario de lo que se manifiesta todo el tiempo. Esto es: como todo se puede conseguir pensando que si se puede, te relajas, tu convicción se convierte en un obstáculo y no consigues nada.
Todo esto ha traído como consecuencia que cualquiera se dedique a lo que sea o tenga aspiraciones para serlo. Total, solo basta con decir que soy escritor y ya lo soy. No tengo talento para escribir, jamas he leído mas de medio libro, no tengo ningún conocimiento teórico de narrativa o literario (o por lo menos le copio a alguien que si sabe escribir) pero a mis conocidos les digo con certeza que mis relatos si son literatura, aunque me la pase copiando a la autora de Crepúsculo. Es decir, ahora ya nadie esta consciente de sus limitaciones, todos somos capaces de obtener o convertirnos en lo que sea con solo tener "las ganas" de hacerlo. Hazme el maldito favor.
En fin, así estamos. En los días que me toca vivir todo debe ser éxito, felicidad y alegría. El fracaso, la insatisfacción y la tristeza se supone que no forman parte del catalogo de experiencias posibles para un ser humano.
En mi caso prefiero creer que siempre es mejor poner el mejor esfuerzo en lo que se haga y estar consciente de que aun realizándolo con esa actitud, no deja de existir la posibilidad de que todo salga mal. Es más real, hasta la gente del medievo pensaba así, como bien lo menciona Soler.
Tanto avance en la tecnología y tanto retraso en la humanidad. Sin comentarios

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