Dirección: Chang Cheh
Duración: 98 minutos
País: Hong Kong
Elenco: Sheng Chiang, Chien Sun, Phillip Chung-Fung Kwok, Meng Lo, Pai Wei, Feng Lu, Lung-Wei Wang, Ku Feng, Dick Wei, Shu-Pei Sun, Huang-Hsi Liu, Hui-Huang Lin, Ching-Ho Wang, Lao Shen, Han-Chen Wang, Yu-Lung Hsiao, Chi-Lu Chen, Chen-Tu Tan, entre otros.
Un profesor moribundo de artes marciales encarga a su sexto y último alumno que controle las actividades de sus cinco antiguos alumnos, a cada uno de los cuales había enseñado un estilo único y letal de Kung Fu: el ciempiés, la serpiente, el escorpión, el lagarto y el sapo (de ahí el titulo de la pelicula). Este alumno que conoce un poco de cada uno de los cinco estilos, debe formar equipo con otro de los alumnos buenos para destruir a los malos, si es que los hay. La codicia y la traición se suceden y el aprendiz pronto descubre que algunos de los alumnos son realmente malvados, entonces tendrá que determinar en cual de ellos puede confiar lo suficiente como para formar un equipo, si es que hay realmente alguno.
Según recuerdo, debo haber visto esta pelicula cuando tenia unos ocho años y me quedaba despierto hasta tarde mirando uno de los pocos canales locales que existían en aquellos días. En aquel entonces me impresionaban los combates. Hoy en día como aficionado a otra clase de cintas, y siendo un cinéfilo que ha visto obras en donde se despliegan contiendas en donde aparecen interpretes de la talla de Jet Li, Jackie Chan y otros, ya no me impresionan aquellos combates. Sin embargo, ahora me centro en otra clase de detalles.
En mi opinión, en este filme existen dos autenticas peleas que merecen la pena: una es aquella que involucra al ciempiés contra el sapo, y por supuesto la segunda es la disputa final entre los cinco personajes principales, y ninguna de las dos es tan impresionante para los estándares de los ya mencionados Jet Li, Jackie Chan y compañía. Es decir, en este caso el famoso concepto de la suspensión de la incredulidad es difícil de aplicar y es complicado utilizarlo en la mayoría de los minutos del metraje de esta producción setentera.
En Los cinco venenos mortales, dirigida por Chang Cheh en 1978, Yang Tieh el joven y novato sexo y ultimo alumno de su maestro moribundo (el jefe del temido Clan del Veneno), recibe una tarea de enormes proporciones: localizar a los cinco discípulos restantes de su maestro y reunirlos por ultima vez, o matarlos si están utilizando sus extraordinarios estilos de lucha kung-fu basados en animales (a saber ciempiés, serpiente, escorpión, lagarto y sapo) con fines malignos.
Por supuesto, para Yang Tieh no será una tarea fácil: cada uno de los otros cinco discípulos de su maestro lleva máscaras únicas y coloridas (basadas en su estilo de lucha elegido) y el maestro nunca supo sus nombres reales (y cada alumno tampoco nunca supo el nombre real de su compañero), y cada uno vive ahora con una identidad falsa.
Para complicar aun más las cosas, como el estilo de Yang Tieh es un hibrido de los otros cinco estilos, su entrenamiento está incompleto, tendrá que formar equipo con uno o más de los otros alumnos para derrotar al resto. Pero, cómo los encontrará?, y además ¿en cuál del resto de discípulos puede confiar para que sea su aliado?
Lo que acabo de describir provoca que Los cinco venenos mortales suene como una pelicula con un argumento bastante saturado para ser una obra de la Shaw Brothers, y bastaría para llenar un largometraje de artes marciales de noventa minutos. Sí, hay mucha historia y mucho argumento (quizás más de lo necesario para este tipo de historia), pero ahí radica también el mayor defecto de esta cinta: genera que la narrativa se alargue durante buena parte de sus minutos centrales, que combina elementos que corresponden más a un drama de procedimiento policial con un drama judicial.
Esto debería añadir un grado de variedad a lo que normalmente ha sido un género de poca complejidad o consistencia. Los elementos argumentales funcionarían mejor si estuvieran más equilibrados con las elaboradas secuencias de lucha que no entran realmente en juego hasta el tercer acto de la pelicula.
Además el citado Chiang Sheng no aparece en pantalla durante gran parte del punto central de la historia, es casi un personaje periférico (a pesar de ser la estrella y el único protagonista) que se centra en los otros cinco discípulos y sus conflictos.
No obstante, la trama no es perfecta, pero es más que suficiente para mantener el interés y el compromiso, lo que proporciona un marco para la acción. A diferencia de muchas otras películas de este género que pretendían mantener un secreto o un misterio para que la trama avanzara, esta lo consigue con mucha destreza. Como ya mencionaba al comienzo sobre la saturación esa es justo la clave, el tener suficientes personajes para que el publico no pueda adivinar enseguida quién es quién, como sucede en The Usual Suspects.
La segunda clave es revelarlos de forma natural a medida que la historia lo exige, en lugar de retener las pistas hasta el final para dar una sensación de artificio, a diferencia de Los sospechosos de siempre.
Por ejemplo La serpiente, el ciempiés, el lagarto y el sapo se revelan muy al principio de la historia, pero el escorpio no lo hace hasta el final. Lo que ocasiona que el momento en el que se le desenmascara sea mucho mas dramático, ya que sus verdaderos objetivos y planes se ocultan hasta el final.
Otro de los puntos fuertes de la pelicula es que todos los personajes tienen intenciones reales y creíbles, un elemento poco habitual en la actualidad y casi inaudito en las cintas de este género. Lo que es aun mas sorprendente es que dichas intenciones o metas cambian, al igual que cambian los personajes en el proceso.
Algunos personajes son bidimensionales y hasta planos, mientras que otros poseen una profundidad que se destaca, en especial la serpiente, el escorpión y el lagarto.
Para mi, es un error creer que se trata de una pelicula de kung-fu con una historia añadida. Más bien se trata de una pelicula con un argumento que de forma casual tiene kung-fu en ella.
Por otro lado no la recomendaría a aquellos aficionados a las secuencias de combate en la pantalla grande, pero sin duda que para todos aquellos amantes del cine y de la escritura, es un clásico que les enseñara mucho sobre esas disciplinas.
Los cinco venenos mortales concluye como tiene que concluir, con una sangrienta batalla de Kung-fu a cinco bandas entre los miembros restantes del Clan del Veneno. Esta es una pelicula que se ha convertido en un clásico de culto de las películas de artes marciales y ha ejercido una gran influencia en los años transcurridos desde su estreno, en especial en la comunidad del hip-hop.
En resumen, para los amantes de este género se trata de un sugerente clásico originario de Hong Kong producido por un cineasta de éxito como lo fue Chang Cheh, realizado en los lejanos años setenta y que sigue siendo muy recomendable.
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