Tootsie (1982)




Director: Sydney Pollack

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Dustin Hoffman, Jessica Lange, Teri Garr, Dabney Coleman, Charles Durning, Bill Murray, Sydney Pollack, George Gaynes, Geena Davis, Doris Belack, Ellen Foley, Peter Gatto, Lynne Thigpen, Ronald L. Schwary, Debra Mooney, entre otros.

" Un actor desempleado que goza de una reputación de ser un tipo difícil decide disfrazarse de mujer para conseguir un papel dentro de una famosa telenovela".

Lo primero que se debe señalar sobre esta película es que es divertida y muy recomendable solamente por el hecho de ver a Dustin Hoffman interpretando a la señora conservadora de nombre Dorothy Michaels
Y es que, más allá de buscarle discursos o morales a la cinta, primero debemos reconocer y no parar de aplaudir al personaje que compuso un verdadero actor. Hoffman es maravilloso en cada uno de los momentos en que se transforma en la señora antes mencionada, desborda humor en cada movimiento sutil, en cada gesto grotesco y exagerado, en cada uno de sus incisivos diálogos, en la forma tan mágica que le brinda al hecho de ser mujer, brillante ejercicio digno de un gran actor. 
Porque una de las principales razones por las que hay tantas, pero tantas malas actuaciones en el cine, en el teatro y por supuesto en la televisión, es porque ciertos (muchísimos) actores, se prestan para realizar cualquier cosa. Solo les interesa el dinero, la fama, el sumar otro proyecto a su largo currículo y no les importa si el guión es malo o si el papel que les han asignado es insignificante o incluso si les repugna.
Es en ese punto, cuando las palabras que le expresa el personaje interpretado por Hoffman a una de sus colegas y amigas, tienen un gran peso: No interpretes nunca un papel que no sientas. Y yo agregaría: sobre todo si aspiras a ser una actriz o actor profesional, y especialmente si entiendes y sientes que el arte de la actuación merece el mayor de los respetos. Amen. 
Si de esa manera asumes tu profesión, quizás no hagas muchas películas, obras de teatro o series de televisión, pero seguramente serás recordado y pasarás a la historia si lo que llegaste a realizar es memorable. Pero bueno, dejémonos de diatribas.
Por supuesto que es lo más destacado de la obra de Pollack, ya que la actuación de este verdadero señor no tiene comparación con las demás interpretaciones, las cuales si bien están a la altura de las circunstancias, no alcanzan el nivel humorístico de quien verdaderamente sobresale en la película.
Aunque habría que subrayar que es frecuente ver a actores "cambiando" de sexo para el cine, y frecuentemente dejando un gran sabor de boca, por ejemplo están los casos del genial Cary Grant en la cinta I Was a Male War Bride o los reconocidos Jack Lemmon y Tony Curtis en la deliciosa Some Like It Hot
En esta ocasión, Dustin Hoffman interpreta a Michael Dorsey, un actor que aún no ha conseguido la trascendencia en su quehacer como histrión y que además posee una mala fama en determinados círculos de su profesión. Un día, desesperado decide hacerse pasar por mujer bajo el extravagante nombre de Dorothy Michaels para una audición en una afamada telenovela. Lo que no sabe es que nueva faceta como mujer le traerá fama y más complicaciones de las que pensaba. Su actuación provocará un enorme impacto a todas las personas que trabajan a su alrededor y se convertirá en una figura para las mujeres de la sociedad, que van observando cómo deben reivindicarse para conseguir ser reconocidas iguales al hombre. Claro, hasta un discurso feminista hay en ella. Y es que en este caso se aplica aquello que suele decirse de que la risa es cosa seria.
Aunque tal vez la cinta en realidad hable de más cosas, como la dificultad de encontrar trabajo para centenares de actores novatos en Nueva York, del escaso nivel de las telenovelas (y eso que no han visto las que se transmiten en este país), de las complejas relaciones entre hombres y mujeres y por supuesto de lo semejantes y a la vez tan diferentes que somos los dos géneros. Y también de la lucha de sexos, de la reivindicación de la igualdad, del destierro de las actitudes sexistas, y la mejor comprensión del lado femenino por parte de los hombres y la identificación con ello, por parte de un actor fracasado y desesperado por encontrar un papel de éxito, con esa parte femenina que no sabía que existiera en él hasta que se mete en la piel de una mujer, la que él mismo se inventa para conseguir trabajo.
Ahora bien, yo podría asegurar que en general tanto en espectadores como en la crítica especializada la comedia es un género que nunca ha sido bien visto. Es como si nos provocara vergüenza la capacidad que tenemos para reír, de todo, incluidos nosotros mismos con nuestras debilidades y nuestros prejuicios. Ya en tiempos de los griegos, mientras se les reconocía a los trágicos (y geniales) Sófocles y Eurípides, el ignoto Aristófanes se encargó de pasar los dramones de los dos últimos por la licuadora de la risa, y sin embargo en los exámenes de literatura de la escuela te piden que recites de memoria las narraciones de los trágicos y nunca se recuerda al cómico, ni a sus aportaciones al mundo. Una verdadera pena.
Son muchas las razones por las que esta película en su momento fue una obra innovadora y trascendental, y para que hoy en día, siga siendo un pilar básico del género cómico y para todo aquel que ame el buen cine y esté dispuesto a ver de todo. 
Concluyendo, la considero una obra festiva y por supuesto ochentera, que a pesar del paso de los años sigue siendo divertida y amena para los amantes del género, ya que expone una agradable historia cuyo humor se basa en lo sencillo y que sin duda merece la pena ser descubierta por quien no lo haya hecho aún. En fin, creo que me he ido un poco por las ramas, pero es que Pollack me ha provocado.

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