Dances with Wolves (1990)



Director: Kevin Costner

Duración: 181 minutos

País: Estados Unidos/ Reino Unido

Elenco: Kevin Costner, Mary McDonnell, Graham Greene, Rodney A. Grant, Floyd 'Red Crow' Westerman, Tantoo Cardinal, Robert Pastorelli, Charles Rocket, Maury Chaykin, Jimmy Herman, Nathan Lee Chasing His Horse, Michael Spears, Jason R. Lone Hill, Tony Pierce, Doris Leader Charge, entre otros.

" El teniente John Dunbar, después de ser condecorado como héroe en la Guerra Civil Norteamaericana es enviado a un remoto puesto ubicado en la frontera, en donde termina haciéndose amigo tanto de los lobos como de los indios nativos del lugar, lo que lo convierte en una intolerable aberración para el ejército."

En el apogeo de la Guerra de Secesión, en un hospital de campaña del Ejército de los Estados Unidos, comunican al teniente John Dunbar que debido a su herida en la pierna, ésta debe ser amputada. Desesperado por aquel destino que le aguarda, Dunbar roba un caballo y se adentra en mitad de un fuego cruzado. Este acto de suicidio, equivocadamente lo toman como un acto de valentía. Sobrevive y no pierde la pierna, y es tratado como héroe, dándole como premio el caballo que había robado y un nuevo destino. Él sin pensarlo, decide alejarse lo más posible de lo absurdo de la guerra e ir a un territorio inexplorado. Concretamente a la frontera, aquella extensa franja de tierra donde se separa el territorio civilizado del hombre blanco y la pradera infinita del piel roja. Allí no sólo descubrirá la verdadera naturaleza de los Indios, sino la propia. Cuando llega, sólo descubre un pequeño fuerte abandonado, olvidado de la mano de Dios, un río contaminado y unas extrañas cuevas. Decide quedarse y esperar ordenes.
Su única compañía es su caballo Cisco, hasta que recibe a un extraño visitante: un lobo al que el teniente bautiza como Dos botines. Este le visita a diario y además le informa cuando un suceso extraño acontece. Por eso cuando un indio sioux intenta robarle a Cisco, Dunbar llega a tiempo para impedirlo. Pero pronto llegarán más visitantes intrigados por la presencia del forastero.
Esta película es sin duda una de las historias épicas más bellas ambientada en el Oeste. En gran parte por la intención del director de reflejar con auténtica fidelidad como era el pueblo nativo americano antes de que el hombre blanco los echara de sus ancestros para encerrarlos en Reservas. También en gran parte porque se da la extraña coincidencia de que el guionista sea el mismo autor de la novela en la que se basa la cinta.
Por lo tanto la fidelidad al relato está asegurada, y digo esto sin haber leído el libro. El espectador no se puede sentir decepcionado con esta adaptación cinematográfica. Pero para conseguir esta gran epopeya tuvieron Costner y su equipo que luchar no sólo con los exorbitantes costos de producción, sino también con las inclemencias del tiempo (casi todas las locaciones se filmaron en Dakota del Sur), el adiestramiento de los lobos, la secuencia de la cacería del búfalo (que reunió a dos mil ejemplares, la manada más grande en América) con el fin de que el espectador tuviera una pequeña idea de lo que podía haber sido antes la propia pradera. 
La cultura india, de la cual pudimos y debimos haber aprendido en unas cuantas horas de metraje, se muestra muy bien en esta película, empezando por la imposición de que se usara la lengua Lakota para darle más veracidad a la historia (antes de que Mel Gibson pusiera de moda el uso de las lenguas autóctonas/indígenas en sus rodajes), los tipos de tribus que poblaban, la creación del poblado Sioux, las costumbres, ritos y demás características de dicha etnia, con el fin de que olvidáramos el estereotipo que teníamos del pueblo indio como salvajes arrancadores de caballeras que por desgracia en la década de los sesenta y setenta nos hicieron creer y que años después el mismísimo director John Ford pediría perdón en alguna de sus obras.
Costner quería traernos un mensaje sobre que el hombre primitivo no siempre es el más salvaje, sobre lo que hemos perdido por convertirnos en un ser civilizado, sobre nuestro desarraigo con la naturaleza, sobre el respeto a cualquier ser vivo. En definitiva, una reflexión sobre aquellos que hemos tenido que perder en el camino para llegar a ser lo que somos, y sobre todo, un homenaje a la Nación India.
Kevin Costner era un joven actor en alza cuando se embarcó en la aventura de esta película. Su mejor papel había sido The Untouchables de Brian de Palma. Por eso sorprendió que debutara con esta obra épica, magistralmente realizada. Costner no descuidó ningún detalle técnico: con una fotografía capaz de captar la enormidad y belleza de la llanura americana en tiempos del lejano oeste, y una música embriagadora que acompaña a los sentimientos que se han presentes en la pantalla, gran parte del objetivo estaba logrado. Pero además, el guión y la temática de la película resultan un gran acierto.
Los nativos norteamericanos (salvo contadas excepciones) han sido los grandes olvidados de Hollywood. En general, en la época de los grandes westerns (como algunos han definido a esta película) les tocaba el papel de villanos; brutos, salvajes y otros adjetivos que cita el propio Dunbar. En esta obra, el director-actor pone en práctica lo que en antropología se denomina relativismo cultura, esto es, que no existe ninguna cultura superior a otra y que de distintas culturas es posible sacar aprendizajes, mediante el respecto y la aceptación. La película incluso va más allá: los indios sioux demuestran ser más civilizados que el hombre blanco.
Destacaría lo bien trazada que esta la distinción entre los indios salvajes y los sioux. Los primeros son guerreros y no tienen piedad con el enemigo, mientras que los segundos son seres pacíficos que solo luchan para defender a sus familias y tienen un notable sentido del cuidado ecológico. Además demuestran ser mucho más civilizados que los soldados que vuelven al destacamento (groseros, ladrones y brutos).
Estamos ante una producción reivindicativa sobre una cultura casi desaparecida a manos de la ambición e incomprensión del hombre blanco; trata sobre la aceptación, de la amistad y supone un revisionismo histórico del mito tradicionalista de la civilización y la barbarie. Se nota además un tratamiento respetuoso en cuanto a las costumbres e ideas de los nativos, e incluso hablan en su propia lengua (una obviedad que no siempre es respetada). Una obra altamente recomendable con una hermosa final, que es simplemente un canto a la amistad.

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