Snow White and the Seven Dwarfs (1937)




Directores: William Cottrell, David Hand, Wilfred Jackson, Larry Morey, Perce Pearce, Ben Sharpsteen.

Duración: 83 minutos

País: Estados Unidos

Elenco (voces): Roy Atwell, Stuart Buchanan, Adriana Caselotti, Hall Johnson Choir, Eddie Collins, Pinto Colvig, Marion Darlington, Billy Gilbert, Otis Harlan, Lucille La Verne, Scotty Mattraw, Moroni Olsen, Purv Pullen, Harry Stockwell, entre otros.

" Blancanieves, perseguida por una reina celosa, se esconde con los enanos; la reina decide entonces darle de comer una manzana envenenada, pero el apuesto príncipe la despierta con un beso."

El famoso cuento de los Hermanos Grimm fue adaptado por primera vez como largometraje de animación para Walt Disney reuniendo todos los requisitos que pudo aportar una película de esa índole en su época: música, magia, naturaleza animada, una princesa hermosa con su príncipe azul, una reina malvada, unos cómicos siete enanos incapaces de llevar las tareas de su hogar dedicando horas y horas de su trabajo en la mina a llenarse de piedras preciosas. La abundancia como postre de unos tiempos que amenazaban el principio de otra guerra mundial y que la película de Disney (pionera también de todo un sinnúmero de obras que se desborda la magia, las canciones e incluso personajes de carne y hueso inmortalizados posteriormente por directores como Robert Stevenson) pudo contener por un breve lapso de tiempo.
El cuento visualizado en aquella oportunidad bajo los trazos de la empresa Disney, en ese tiempo muy verde, posee vida por sí mismo. Desde la aparición de la reina madrastra aquejada de celos, mirándose en un espejo que goza de vida propia y que le advierte que su hijastra ataviada con harapos es más bella que ella, por lo que la emperatriz decide matarla. Sin embargo, aunque la hermosa princesa es abandonada a su suerte en el bosque y queda a merced de las terribles fuerzas de la naturaleza (nubes colmadas de tormenta, árboles animados hasta pasar a la espléndida fantasía del cuento), una vez que Blancanieves es rodeada de pequeños conejos, tortugas, mapaches, ardillas y demás fauna que la ayudarán en ese magnífico reino a hospedarse en la casa de unos enanos, auténticos guardianes del universo Grimm.
Una mirada superficial a este clásico de la animación nos puede llevar a pensar que estamos ante la película más ñoña de los estudios. Realmente esto es superficial, porque si bien Blancanieves es cursi hasta el extremo, el resto de personajes están muy bien caracterizados, y tenemos un elenco muy completo en cuanto a personalidades se refiere: una reina/madrastra que es mala hasta las cejas, un cazador compasivo, un príncipe encantador, siete adorables enanos y un montón de criaturas del bosque que dan su toque de frescura a la película. 
Blancanieves en realidad representa la infancia, aquello que todo el mundo debe proteger de la maldad del mundo (debemos proteger los sueños y la seguridad de los niños). Quizás el personaje está demasiado idealizado en los conceptos de belleza y bondad hasta el extremo, causando en los más adultos una repulsión inmediata al alejarse demasiado de la realidad. La madrastra, en cambio, es el mal hecho persona, y como polo antagónico es tan mala como Blancanieves es bondadosa. Es un personaje fuerte, profundo inquietante que ha soportado muy bien el paso de los años, tanto que se ha ganado sus propias cintas.
Los enanos son quizás lo más recordado de la obra con esa caracterización única que se corresponde a cada una de sus personalidades. Mi favorito siempre fue Grumpy (mejor conocido como Gruñón) y Dompey (también nombrado como Tontín o Mudito), probablemente también porque son los dos que más resaltan del grupo por méritos propios.
La recreación de los escenarios es fabulosa, no hay ni uno solo que quede indiferente a la vista. La animación es sorprendentemente buena y en algunos momentos, como el del baile de Blancanieves es impecable. La escena del bosque en la que Blancanieves decide huir, consigue introducir el verdadero terror psicológico que genera que comprenda de manera genuina como se siente Blancanieves. En ese sentido, vale la pena señalar también la escena de la transformación de la reina en bruja, absolutamente memorable, junto con otras escenas muy reconocidas como cuando los enanos están en la mina y disponen volver a su casa.
Otro punto visual que destacaría como una de sus fortalezas es el uso de las sombras, algo que sería todo un referente en las cintas posteriores de la fábrica de sueños mientras Walt se encontraba con vida y que actualmente se ha perdido: sugerir y no mostrar, ver lo que no se ve. De igual manera, por primera vez, y una cuestión que también sería una marca de la casa, se modifica la historia del cuento original para adaptarlo a una película, en este caso algo muy necesario porque el cuento se queda muy corto para un largometraje, y se realizó de manera brillante. Hay que recordar que los innumerables trabajadores que se encargaron del aspecto de la animación y que estuvieron laborando en el proyecto, tardaron cuatro años en finalizarlo, llevando casi a la quiebra al estudio, pero por fortuna para millones de niños de todo el mundo fue un rotundo éxito en su estreno, y siempre que han venido tiempos más difíciles para el estudio han optado por volverla a comercializar en las salas de cine, volviendo a ser una y otra vez un rotundo éxito para nuevos espectadores. 
La cinta no es para nada la mejor en cuanto a animación dibujada se refiere, porque solo utiliza dentro de cada uno de los planos los personajes u objetos en primera persona, dejando así sin darle vida al resto de la imagen del cuadro como los fondos de los paisajes, o cualquier ente que no participa en la acción directa. Todo esto con el tiempo se fue desarrollando y perfeccionando y llegó a un nivel técnico muy superior, al igual que los guiones, porque en este caso tanto el príncipe como la mismísima Blancanieves realmente no tienen mucha trascendencia y no están muy bien desarrollados en la trama.
Como crítica menor, no se puede evitar, hoy en día, darse cuenta de ciertos toques machistas o extraños a los ojos de una persona educada en una sociedad mucho más igualitaria como la nuestra (¿o no?). Blancanieves es tratada como un ama de casa perfecta, que limpia muy bien y cuyo único objetivo en la vida es encontrar su amor y seguir desempeñando esa función ya en el matrimonio. Los enanos, por otro lado, son el perfecto ejemplo de un hombre trabajador, sucio, obsceno y descuidado; pero son bondadosos, y capaces de hacer cualquier cosa a cambio de un simple beso de una mujer.
Hoy en día personajes como Blancanieves, la Cenicienta o la Bella Durmiente están fuertemente arraigados en la memoria colectiva del mundo occidental. Todas estas creaciones se las debemos a los hermanos Grimm, que en la Alemania del siglo XIX escribieron unos cuentos que aún hoy son utilizados para despertar la imaginación de niños y aflorar los recuerdos de la infancia en los adultos. Sin embargo, ¿cuántas personas conocerían estos cuentos si no fuese por la obra de Walt Disney? Probablemente muchas menos.
En definitiva, un auténtico clásico, precursor del cine de animación, y que todo el mundo debe ver alguna vez en su vida. Si es que hay alguien que no lo haya hecho.

Comentarios

Entradas populares