Scott Pilgrim vs. the World (2010)




Director: Edgar Wright

Duración: 112 minutos

País: Estados Unidos/ Reino Unido/ Canadá/ Japón

Elenco: Michael Cera, Alison Pill, Mark Webber, Johnny Simmons, Ellen Wong, Kieran Culkin, Anna Kendrick, Aubrey Plaza, Mary Elizabeth Winstead, Ben Lewis, Nelson Franklin, Kristina Pesic, Ingrid Haas, Marley Otto, Will Bowes, entre otros.

" Scott Pilgrim debe derrotar a los siete malvados exes de su nueva novia, con el único fin de ganar su corazón."



Se está ante una película que podría calificarse como una comedia romántica originaria principalmente de Canadá, conformada adecuadamente por una singular mezcla de elementos como la música, un humor socarrón, algunas peleas y obviamente mucho galanteo. Y habría que decir que está basada en los cómics creados por Bryan Lee O'Malley.

Sobre la trama, el protagonista Scott es una especie de perdedor. Es lo que suelen llamar un inadaptado social. Comparte literalmente el colchón en un apartamento tipo búnker con un amigo homosexual que además de ser extremadamente sarcástico, es el verdadero rey de los chismes. Es integrante de una banda de rock, pero la verdad es que no son muy buenos. Tiene una novia de diecisiete años de origen chino que está obsesionada con él, que literalmente está aferrada a su relación, una chica hiperactiva que se llama Knives. Todo esto cambia cuando de forma inusitada Pilgrim sueña con una muchacha de cabello purpura andando en patines. Al día siguiente se da cuenta de que la chica es real; que su nombre es Ramona Flowers y que es la nueva chica popular en la ciudad. Y decide que ella es textualmente la chica de sus sueños.
El primer intento de acercarse y lograr conectar con ella falla miserablemente. En el segundo tanteo, el cual resulta estar más planeado, termina funcionando y rápidamente se convierten en pareja. Pero aparece la mala noticia; para ganar el amor de la doncella Scott debe derrotar a sus siete ex malvados. Incluso, para su mala fortuna el propio Scott tiene una ex maligna en su propia historia la cual también debe combatir. Además, como si las dificultades que tiene que enfrentar no fueran suficientes en ese instante, si desea un noviazgo con Ramona tiene que romper con su novia adolescente, y la batalla de las bandas se acerca.
Ahora bien, dejando de lado ese breve resumen de la trama, me gustaría decir en primer lugar sobre esta cinta que si se le pudiese etiquetar de alguna forma esta sería de película experimental. O tal vez vez, como esa forma de llamarla no me agrada del todo, podría señalar que verla es lo más cercano que se pueda estar de una obra que cargue con ese rótulo. En mi opinión, es una de las películas mas innovadoras y originales de los últimos años. Es diferente a cualquier cosa que se hubiera visto antes en la pantalla (por lo menos en el instante en el que apareció). Y sí, es buena, muy buena. No pude dejar de reír todo el tiempo.
Explicada la estructura de la misma, me gustaría exponer que como ya lo he mencionado es una comedia romántica muy divertida, impulsada por una serie de escenas de pelea con un estilo propio del videojuego y que en todas las oportunidades en que estas últimas ocurren son tan excesivas como descomunales. En ese sentido, en un sentido estético, tendría que designarla como una amalgama entre Sin City, Street Fighter y Viewtiful Joe.
Un punto a destacar en ese aspecto es que cada uno de los infames ex tiene su propio estilo, una manera de luchar única y sus correspondientes poderes, como aquel extraño bajista vegano con dominio de la telequinesis o aquel otro que puede convocar un ejercito de dobles. A menudo, en todo clase de programas en donde se realizan reseñas de cine (que más bien se acercan a ser resúmenes o en otras la dosis semanal de lisonjas) se suele criticar a las películas de artes marciales, utilizando para ello como argumento principal que toda la acción ha sido creada por computadora. Aquí, ese es el punto sustancial. En este caso, dicha herramienta es la rubrica, el sello que la distingue, su esencia; es dicho surrealismo visual la marca que define principalmente a esta cinta. 
Ya que, lo que en otras cintas podría considerarse un tanto suave y aburrido, se transforma en esta ocasión en una clase única de diversión, algo que nunca tuve la oportunidad de experimentar desde que apareció Kick -Ass (una película que me parece muy similar en cuanto a historia y estética) en la palestra y de eso ya han transcurrido muchos años. Por ese motivo, las escenas de acción son igualmente potentes y extrañas, lo que las convierte aún más en secuencias impredecibles y satisfactorias.
Sin embargo, hay más en esta película que solo la acción, los elementos visuales y la energía cruda de todo el ejercicio. Existe en ella el característico sello canadiense, ese enfoque sobre la vida del cual la cinta está impregnado. Por mencionar algunos casos hay aparecen en ella pequeños episodios cómicos, bocetos y guiños a la cultura expresados por todos los personajes como si de un desfile se tratara. No es una cinta de carácter egoísta como acostumbran a ser las producciones de los Estados Unidos, en las que la propia idiosincrasia americana suele estar plasmada en todo lo que hacen los protagonistas del relato; aquí hay personajes dispuestos a hacer bromas de si mismos, inclusive es probable que debido a sus acciones sigan siendo inseguros en algunos aspectos, pero poseen aun la sensibilidad para estar más cercanos de la simpatía que de la humillación.
De esa manera, la película se aventura a mostrar sus fortalezas y debilidades de forma abierta, pero se apoya en su buena voluntad para esperar el perdón en lugar de ser juzgada.
Con respecto al humor de la película, este viene dado no solo por lo ridículo o absurdo de las situaciones, sino más bien de las peculiares reacciones de cada uno de los personajes a ellas. Tal como sucede en una secuencia después de que uno de los ex ha entrado al lugar a través de una pared de ladrillos y decide ponerse a luchar contra Scott a mitad de un concierto, y todo el público se comporta un poco extraño. No actúan como si nada hubiera sucedido, lo que haría difícil para el auditorio suspender su propia incredulidad y ni que decir si corrieran gritando por la policía, lo que complicaría las cosas de manera indiscutible.
Otro punto importante es que el efecto cómico se genera a través del uso de un dialogo más cercano a lo no verbal, uno que no requiere precisamente de las palabras para conseguir comunicarse con el espectador. Por ejemplo, hay una escena en la que la histérica Knives confiesa que nunca había besado a un chico, Scott no dice nada, pero parece responderle con un rostro que carece de expresión, pero que parece decirle con pudor: Esta bien, yo tampoco.
O que decir de la forma en la que se presenta la extravagante banda de la que es integrante Scott, cuando aparece en el escenario y su lider declara: Somos los Sex Bob-Ombs y estamos aquí para conseguir que todos ustedes estén tristes, deprimidos y esas cosas.
Vale la pena decir que la cinta también se centra en algunas cuestiones de eso que suele denominarse como subcultura hipster. A saber, tenemos la oportunidad de presenciar en el caso de Ramona que en su alacena cuenta con treinta distintos sabores de té, o la idiotez manifiesta del compañero de cuarto de Scott, que siempre está escribiendo mensajes de texto (a veces lo hace hasta dormido).
Recapitulando, si esta fuese una fabula y por lo tanto considerará brindarle un mensaje principal al espectador este sería aquel que podemos apreciar en su desenlace. A mi entender, nos anuncia que más allá de quienes hayamos sido y lo que hayamos hecho, lo más importante es poder aceptarnos a nosotros mismos y a todos aquellos que nos rodean. Dicho mensaje está claro no es de alguna elevación filosófica, pero consigue satisfacer lo suficiente como para dejar un saborcillo que en general calificaría de agradable. Lo mismo podría observarse de la película en su conjunto. Muy solida, con situaciones únicas y momentos conmovedores. Tal vez no rompe suficientes reglas, ni alcanza a tocar suficientes puntos trascendentales, tanto como para destacar realmente como una película que será recordada por todas las generaciones. Porque apuntar a ello seria demasiado exagerado y pretencioso,y esa no suele ser la manera en cómo hacen las cosas en el país del norte. Después de todo, no hay nada malo en disfrutar con un buen entretenimiento.
De alguna manera, estamos ante una de esas obras que se vuelven un punto de inflexión en la historia del cine. Uno de eso trabajos cinematográficos que se convierte en el estándar o en el criterio para validar la calidad del resto de creaciones en un momento determinado. Una de esas creaciones que le habla a la generación de los personajes, al mismo tiempo que habla en su nombre. Y obviamente se une a otras de su especie, a otras que pertenecen a una larga lista de filmes que han aparecido en cada década e incluso mucho tiempo atrás en el pasado, como sucede con Les Quatre Cents Coups. En ese sentido, no sobra expresar que la gran mayoría de esa clase de películas obtuvieron poco reconocimiento de la crítica cuando fueron lanzadas. 
Después es un grupo de personas de carácter homogéneo o desigual de una misma edad y que fue tocado por la obra, gracias a su fervor (o fanatismo) es aquel que la vuelve un éxito, en una producción inmortal.
A veces bajo esa extraña dinámica, sin quererlo y sin buscarlo, es como nacen las llamadas de manera acertada película de culto. ¿Está lo será? No lo sé, el tiempo tiene la mejor respuesta.

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