Band of Brothers (2001)




Género: Acción, Drama, Historia
10 episodios
Elenco: Scott Grimes, Damian Lewis, Ron Livingston

" Desde este día hasta el fin del mundo, seremos recordados: eramos pocos, un poco felices, una banda de hermanos, porque el día que derramó su sangre conmigo, desde ese día será mi hermano..." William Shakespeare, Enrique V, cuarto acto, escena 3.

Tal vez el único inconveniente que se le puede encontrar a esta fascinante historia que sigue a un típico grupo de soldados (mejor conocidos como pelotones) de los Estados Unidos llamado Easy Company a través de sus vidas, pruebas, triunfos, sufrimientos y muertes durante aquella parte de la guerra que ocurre en Europa a mediados de la década de los cuarenta, es que nunca disfrutó de un lanzamiento apropiado como los que ocurren en estos días. Esta miniserie colocó el listón en un lugar muy elevado para cualquier proyecto futuro que decida contar una historia sobre la Segunda Guerra Mundial (o cualquier otra guerra). Y hay que decirlo, aquí no aparecen personajes como los que interpretaban John Wayne o Robert Mitchum que se dedicaban a pontificar acerca de lugares comunes sobre recibir medallas, o un par de tipos con radios mirando las explosiones desde el interior de una trinchera diciendo que necesitan refuerzos, ni tampoco algún alto comandante alemán que queda estupefacto por lo que observa por medio de sus binoculares. Nada de eso, esta es una mirada a la guerra desde un ángulo completamente diferente, es el relato contado desde el ángulo de un soldado que también es un compañero, un hermano de sangre que tal vez no viva para ver un mañana.
Apocalypse Now, Platoon y Saving Private Ryan fueron los catalizadores que desencadenaron una nueva era del cine de guerra que estaba bastante alejado de la coyuntura heroica llena de clichés y repleta de simplezas que adornaban a muchas de las producciones de la gran pantalla surgidas en las primeras décadas durante y después de la guerra, como The Longest Day, D-Day the Sixth of June, o The Sullivans. Por supuesto, hubo algunas películas excepcionales, muy recordadas como All Quiet on the Western Front, Paths of Glory, e incluso Casablanca. Apocalypse, Platoon y Ryan forjaron nuevas perspectivas de la guerra que estaban más cercanas al nivel del suelo, que es donde verdaderamente reside la esencia del drama humano. En muchos sentidos, esta obra es la culminación de aquel nuevo territorio cinematográfico, aunque bien se podría argumentar que tiene una deuda con la antes mencionada All Quiet on the Western Front que llegó a la gran pantalla en la década de los treinta.
La serie no se trata de una compañía particularmente heroica, o de un grupo de soldados excepcionales o de una compañía famosa. La denominada Easy Company probablemente era un destacamento militar estadounidense tan común como cualquiera que se pueda imaginar: un pelotón de paracaidistas conformado por muchos jóvenes de diferentes orígenes que fueron reclutados para el servicio en 1944. La historia comienza con el grupo de hombres tratando de superar los rigores del entrenamiento básico que está en manos del Capitán Sobel interpretado por David Schwimmer en lo que puede ser el mejor papel de su carrera. Sobel es un entrenador militar apasionado, adecuado para recrear posibles escenarios de guerra y presionar a sus hombres para alcanzar sus propios límites, pero es penoso cuando se trata del tema de un liderazgo verdadero. Cuando acusa injustamente a un oficial, el comandante Winters (Damian Lewis) por no haber seguido sus órdenes y se excede en sus atribuciones, Winters expone su error, y los hombres de Sobel comienzan a perderle el respeto, lo que es fatal para cualquiera que esté al mando. Pero esto, es únicamente un preludio de todo lo que está por suceder.
La verdadera historia arranca cuando la Easy Company, ahora dirigida por el comandante Winters, vuela hacia el frente occidental y lucha directamente con los soldados alemanes que se encuentran en tierra en Francia. Llegados a ese punto, se descubre la guerra en su apogeo y aparece lo más poco romántico del asunto. La guerra, como se representa en esta creación, se relaciona más con el miedo constante, la angustia y la desilusión, junto con la toma de decisiones y el riesgo que conlleva hacerlo en una fracción de segundo. Una decisión retrasada o una táctica mal concebida podría significar la muerte de muchos de los integrantes de la compañía. Así que, los cineastas lograron crear una narración que posee una mirada y que es desarrollada desde un punto de vista en el que el espectador se siente como uno más de los hombres del grupo, caminando y corriendo junto a ellos durante la batalla. De tal manera que, la lucha a ras de suelo como se muestra en ella puede incluso superar a lo realizado en Saving Private Ryan. 
Sin duda, otro aspecto entrañable de este ejercicio bélico son los personajes. Aquí no hay generales o coroneles más grandes que la vida. Aquí solo hay jóvenes promedio, la mayoría de ellos sin nombre y perdidos en la historia, a quienes les gustaban los cigarrillos, el sexo y jugar a las cartas. Muchachos que hablaban de actrices, que pegaron fotos de Rita Hayworth en sus paredes y que lo único que tenían para apostar en los juegos era tabaco. Y en el campo, la mayoría de ellos hicieron todo lo posible para sobrevivir.
Por lo que, ser un héroe no estaba en ningún lugar de sus mentes. Justo aquí, es donde aparece la esencia del genuino drama humano, que creo que es el punto relevante de la obra. Por ejemplo, en un breve instante pueden estar conversando frente a una fogata mientras uno de sus amigos muere a balazos de manera instantánea. Al mismo tiempo, un médico corre alrededor de otros campamentos en busca de suministros para los heridos y los moribundos. Asimismo, un soldado se esconde en un granero para escapar cuando se ha enterado que el ejército alemán ha llegado al lugar. O hallarse luchando contra francotiradores ocultos en lo que anteriormente había sido una ciudad que se encuentra aletargada y que parece haber vuelto a la Edad Media. Un sitio en donde no habían presenciado el combate desde los tiempos de Enrique V.  Todas ellas son las historias que se pueden descubrir en esta ignorada y subestimada producción.
Sintetizando, pues, diré para terminar que simplemente se trató de tipos comunes y corrientes a los que se les pidió que cumplieran una tarea monumental. Y eso es lo heroico de todo lo sucedido.

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