Dirty Dancing (1987)





Director: Emile Ardolino



Duración: 100 minutos



País: Estados Unidos



Reparto: Jennifer Grey, Patrick Swayze, Jerry Orbach, Cynthia Rhodes, Jack Weston, Jane Brucker, Kelly Bishop, Lonny Price, Max Cantor, Charles 'Honi' Coles, Neal Jones, 'Cousin Brucie' Morrow, Wayne Knight, Paula Trueman, Alvin Myerovich, entre otros.



" Johnny Castle es un experto profesor de baile y un mujeriego consumado. Por su parte, Frances 'Baby' Houseman es una aburrida e inocente adolescente de 17 años. Un verano se conocen en el campamento donde él trabaja. Aunque pertenecen a clases sociales muy distintas, cuando la música suena y bailan al ritmo del baile caliente, las diferencias que los separan desaparecen."



Sí, efectivamente, el guión es flojo; tratando temas como el aborto de un modo demasiado superficial. Y las actuaciones de los protagonistas tampoco pasarán a la historia como las mejores del mundo del cine. Pero a mi me convencen los dos, dentro del rol que les tocó desempeñar, están bastante creíbles.

Al ser el argumento de la cinta tan endeble, es prácticamente sinónimo de que los personajes sean en algún punto estereotipados o planos, es decir, como la vida de la mayoría de la población de este planeta y es ahí donde radica una de sus grandes fortalezas. Y aunque sea denostada por muchos debido a su simpleza, esta obra es, pese a quien le pese, todo un clásico (para bien o para mal).

Emile Ardolino no dirigió demasiadas películas en su carrera, debido a su temprana muerte a causa del sida, pero nos dejó a todos un mito como lo es Dirty Dancing. Los más exigentes o los cinéfilos más clásicos dirán de este ejercicio cinematográfico que es malo, y probablemente tengan razón. Lo que ocurre es que, como la crítica es mía y yo tengo un criterio más amplio y veo todo tipo de películas, tengo todo el derecho del mundo a decir que me divirtió y a expresar por qué lo hizo.

Ardolino no desarrolló un proyecto brillante ni con un gran montaje, ni mucho menos técnicamente impecable, pero sí creó una obra magistralmente coreografiada y musicalizada. No hay una canción en la película que no sea digna de recordar. Además del mencionado apartado musical, cabe destacar que la puesta en escena es más que acertada y que consigue, con un mínimo de esfuerzo, hacer verosímil la historia, gracias en parte a la química entre sus dos protagonistas.

Patrick Swayze subió al escalón definitivo tras su participación en esta cinta. Lo consiguió gracias a su espléndida preparación del personaje. Según los que saben, Swayze demuestra que es un gran bailarín y que su fama en esa materia es bien merecida. En lo que se refiere únicamente a su actuación, el actor está bastante aceptable, aunque no estoy seguro de que sea su mejor papel. Jennifer Grey es la otra mitad y está muy correcta. Es la encargada de crear ese entendimiento natural entre la pareja, el eslabón que une toda la película haciendo de ella un bloque sólido.

En fin, podría haber llegado a hacerse un poco aburrida por la poca sorpresa que genera y por ser tan simple a la hora de tratar a sus personajes; sin embargo logra hacerse entretenida ya que es corta, y el romance en cuestión entre esa chica soñadora con ganas de luchar contra las injusticias y ese tipo que se acerca mucho a la imagen que tengo de un proxeneta, (eso si, muy realista pero con un encanto indudable) consigue despertar un mínimo interés.

Una película que funciona para desconectarse. Recomendada para evadirse de la extraña realidad.

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