
Director: Paul Verhoeven
Duración: 102 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Peter Weller, Nancy Allen, Dan O'Herlihy, Ronny Cox, Kurtwood Smith, Miguel Ferrer, Robert DoQui, Ray Wise, Felton Perry, Paul McCrane, Jesse D. Goins, Del Zamora, Calvin Jung, Rick Lieberman, Lee de Broux, entre otros.
" En un futuro no muy lejano, Alex J. Murphy, agente de la policía de Detroit es asesinado en acto de servicio. Con el fin de frenar la delincuencia en la ciudad, las autoridades aprueban la creación de una máquina letal mitad robot, mitad ser humano, a la que llaman RoboCop. Para su fabricación, utilizan el cuerpo de Murphy. El experimento parece un éxito, pero la memoria del policía no ha sido destruida, por lo que decide vengarse de sus asesinos."
Daría lo que fuera por ir al cine uno de estos días, terminar de observar una película, salir de la sala y que, automáticamente mi cerebro no parara de darle vueltas a siete u ocho momentos como los que tiene esta cinta, de esos que no sabes que van a marcarte de por vida como me marcaron a mí, la primera vez que la vi. La recuerdo con gran añoranza y ya pasados algunos años, la he vuelvo a ver como la veía entonces.
Una gran película de la que se habla poco y que está infravalorada actualmente. Y la verdad no entiendo el por qué. Sin ser un proyecto como los actuales, con grandes efectos especiales,(aunque si los tiene y son muy avanzados para aquella época) marcó a una generación y probablemente la siga marcando.
Hace ya muchas décadas los directores europeos emigraban a Estados Unidos en busca de fortuna. Y no les fue nada mal, se podría decir que el cine clásico de ese país no hubiese sido lo mismo sin ellos. Pero eso fue hace mucho tiempo.
Ahora, muy pocos realizadores venidos desde Europa han triunfado en Hollywood. Paul Verhoeven fue uno de ellos, ya que parte importante de su filmografía es parte de ese cine de los 80's, que es tan especial porque se estaba viviendo un momento en el que el mundo estaba cambiando demasiado.
Porque a pesar de que RoboCop pudiera parecer una de esas películas donde la acción viene de la mano de tipos malos con armas automáticas que no dejaban nada vivo y que hiceron que el género de acción se encontrar en su mejor momento, la visión de Verhoeven es más compleja que eso.
Temas como la resurección, el aburguesamiento, corrupción, privatización, capitalismo, masculinidad y la naturaleza humana son tocados aquí con mucho afán crítico. La idea de ciudades del futuro donde todo es decadencia y donde los ciudadanos deben adaptarse con resignación, manejados siempre por los intereses perversos de los líderes de la sociedad, quienes los disfrazan para ser puestos organismos estatales tan primordiales como la seguridad pública, si que ponen a pensar y mucho. Todo esto debe llevar a la conclusión de que esta obra es más que una cinta de ficción superficial. Además el director sabe cómo manejar la acción y el factor entretenimiento: hay una combinación de vértigo con un toque de reflexión sobre lo que el ser humano es capaz de hacer y de reconocer lo que es un ser humano.
La película cuenta de igual manera con unos efectos especiales asombrosos para la época y si hablamos de las actuaciones habría que destacar a Peter Weller como protagonista, realmente convincente en su interpretación, con una frialdad por fuera que asusta, aunque en el interior siga siendo humano. En segundo lugar, sobresale Kurtwood Smith con un magnífico trabajo al darle vida a un verdadero mercenario despiadado, lleno de tanta crueldad y maldad en cada uno de sus actos.
Ojalá Verhoeven volviera a dirigir un proyecto de ciencia ficción. Se le extraña.
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