Ace in the Hole (1951)



Director: Billy Wilder
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Kirk Douglas, Jan Sterling, Robert Arthur, Porter Hall, Frank Cady, Richard Benedict, Ray Teal, Lewis Martin, John Berkes, Frances Dominguez, Gene Evans, Frank Jaquet, Harry Harvey, Bob Bumpas, Geraldine Hall, entre otros.
" Charles Tatum es un periodista sin escrúpulos que atraviesa una mala racha a causa de su adicción al alcohol, razón por la que se ve obligado a trabajar en un pequeño diario de Nuevo México. Cuando un minero de origen indio se queda atrapado en una cueva, Tatum ve la oportunidad de volver a triunfar en el mundo del periodismo."

Una de las películas más controvertidas de Wilder, necesitaba que pasara una generación para ser plenamente valorada. Nada en ella fue sencillo. El director de origen austriaco se había separado de su habitual co-guionista, tras 15 años de colaboración. Su sustituto, le dio la idea de adaptar una historia real acerca de un periodista que se aprovechó de la tragedia de un joven caído en una cueva. Sí, la misma que se menciona en la cinta.
El pasado como periodista de Wilder en Europa y la ayuda de un ex reportero, transformaron el guión en una auténtica bomba.
Kirk Douglas está soberbio como el despiadado Chuck Tatum, un cínico y arrogante reportero ávido de historias y suecesos que escribir a costa de lo que sea, sin importarle a quien pueda llevarse por delante con el fin de buscar el éxito perdido en anteriores periódicos, de los cuales por supuesto fue despedido. ¿Les suena familiar?
A su lado, acompañándole, hay toda una galería de personajes secundarios memorables: desde la frívola esposa del hombre atrapado en la cueva, hasta el corrupto sheriff que aprovecha la negociación que le propone el periodista para conseguir votos en la próxima elección o el matrimonio que va a la escena del acontecimiento hambriento de curiosidad y morbo.
En uno de los mejores diálogos de la película, Tatum le pide a Lorraine Minosa (la esposa) que vaya a la iglesia a rezar por su marido, ésta le contesta con una réplica brillante: "Arrodillarme me arruina las medias".
Tanta maldad y tanto placer tenían que pagar un precio y fue uno muy alto. Estrenada en el verano del 51, el séptimo film de Wilder supuso su primer fracaso de crítica y de taquilla. Paramount, la distribuidora intentó arreglar el problema cambiando el título original (Ace in the Hole/As bajo la manga) por otro más ligero (The Big Carnival/El gran carnaval), pero no sirvió de nada.
Llama la atención que la obra esté narrada desde el punto de vista del protagonista. Este hecho refuerza la ausencia de personajes simpáticos o amables con los que como espectador, uno suele identificarse. Veo dardos de crítica dirigidos a los medios de comunicación, a los profesionales de la información, a los políticos y al público, quien con su demanda de lo que desea ver, leer o escuchar, determina formas y contenidos informativos. Porque aunque no se hayan puesto a pensar la naturaleza humana se siente atraida más hacia las noticias morbosas, voyeurismo para con las desgracias ajenas y en muchos casos mientras ellas ocurren, la gente puede estar de recreo y de fiesta.
Quizá esté en un error, pero pienso que la prensa le hace, le ha hecho y le hará mucho daño al mundo. Y sin embargo, en el tiempo que he dedicado a llegar a semejante conclusión, me he dado cuenta que sin ella el mundo sería un desmadre aún peor. No quiero resultar ambiguo. Lo que pretendo manifestar es que tal y como somos los seres humanos, necesitamos algo que nos proteja, que nos sirva de escudo, que aumente la fuerza y el eco de nuestras voces; que exprese que los débiles, los que no nos podemos valer por nosotros mismos, los que no tenemos poder para enfrentarnos al sistema, estamos aquí y existimos. Todo eso nos lo brinda el periodismo, los medios de comunicación.
Pero, mientras nos sirven y nos ayudan, también nos manipulan, engañan y torturan. Nos alimentan con mentiras para que nosotros les demos dinero, les demos poder. Es algo perverso, condenable y nauseabundo, pero cierto y no sólo yo lo creo.
Esta película es la mejor muestra que el cine ha realizado, pero no la única, sobre la ambición del ser humano y el daño que puede causar con ella cuando en su mano cuenta con una herramienta tan poderosa como puede llegar a ser una pluma; ya que en unos cuantos minutos después de haber escrito algún artículo cientos de miles de personas lo leerán y creerán absolutamente todo lo que ahí se diga. La tomarán como la verdad absoluta.
Por eso, la prensa, es un mal necesario.

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