The Girl with the Dragon Tattoo (2011)


Director: David Fincher
Duración: 158 minutos
País: Estados Unidos/Suecia/Reino Unido/Alemania
Reparto: Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skarsgard, Steven Berkoff, Robin Wright, Yorick van Wageningen, Joely Richardson, Geraldine James, Goran Visnjic, Donald Sumpter, Ulf Friberg, Bengt C.W. Carlsson, Tony Way, Per Myrberg, entre otros
"Esperando poder distanciarse de la acusación de difamación que pesa sobre él, el periodista Mikael Blomkvist se traslada a un lugar en el norte de Suecia donde la muerte de una joven atormenta a su tío cuarenta años después. Alojado en una cabaña, donde el asesino puede estar rondando, la investigación le lleva a mostrar los secretos y mentiras de esa poderosa familia junto a una rara aliada, la tatuada y hacker Lisbeth Salander."
A la hora de hacer una apreciación sobre esta película, se puede realizar desde tres distintos ángulos posibles: primero analizarla como la versión americana de la película sueca de hace 3 años, en segundo comentarla como la versión cinematográfica del famoso best-seller de principios del actual siglo o la última perspectiva es verla como una obra autónoma e independiente de todo, una creación más de David Fincher; uno de los directores americanos más interesantes del panorama actual mejor conocido por producciones como Fight Club, Se7en, The Social Network o The Curious Case of Benjamin Button.
Desde el primer punto de vista posible de los que he expuesto, el filme en mi opinión es redundante. Aporta muy poco a todo lo que hayamos visto recientemente. La aparición de una estrella mediática como Daniel Craig no ayuda para nada. En una película que toca temas centrados en la intriga, su presencia parece tener latente la etiqueta del agente secreto británico que todos conocemos y su personaje aquí, Mikael Blomkvist, está más alla de eso. Dejando de lado ese aspecto, pude percibir en muchos sentidos un calco de la película anterior y aunque suena paradójico, la gran intención de que no se pareciera. Sí, yo sé que puede sonar confuso, sin embargo la clara muestra de ello es que aquí me encontré a Fincher alargando escenas que eran totalmente irrelevantes en la otra cinta y acortando momentos inolvidables que hicieron del producto sueco un ejercicio cinematográfico sobresaliente. Pero, esta cuestión era de esperarse, tanto por el director, como por aquello de que los gringos suponen que el cine es un arte americano. No había ningún motivo para hacer esta nueva versión y sí muchas cuestiones morales para no concebirla.
Respecto a la segunda posibilidad que mencionaba al inicio, poco puedo escribir. No he leído el libro (espero hacerlo muy pronto), pero gracias a los comentarios de un conocido de toda mi confianza que si lo ha hecho, el filme deja al margen muchos aspectos de la novela que hacen incomprensible el argumento. Sin ellos es difícil comprender la relación de los dos protagonistas o por qué llegan a las conclusiones muy cercanas a las que obtendría un detective. Es cierto que en el cine se omiten muchas cosas de una creación literaria, sólo que siempre se busca no alterar la esencia de la misma, es decir, que no se puede hacer de tal manera que aquello que se vea pierda el sentido. Para ese caso, es mejor no hacer una nueva versión.
Por último, mirando estrictamente la película como un producto único, sin contextualizarla, apreciándola como una obra autónoma, cuenta con un gran vigor a lo largo de su extenso metraje que genera cierto interés por verla, lo cual ya es un mérito en sí. Tiene puntos positivos entre los que nombraría en primer lugar la atmósfera oscura que crea, lo que la convierte técnicamente en una cinta destacada; pero el guión adolece de escenas escalofriantes o de personajes descollantes. Por ejemplo aquí no quedó clara toda la investigación que realizan los protagonistas, ni tampoco me convenció la interpretación de Rooney Mara, ya que no está mal, pero la Lisbeth de Noomi Rapace es inolvidable. Rapace teníal tal mimetismo con el personaje que no parecía que estuviera actuando, sino que ella era Lisbeth Salander.
En definitiva, una historia de suspenso que estoy seguro gustará más a aquellos que lleguen vírgenes, sin haber leido ni visto tanto los libros originales como la película sueca. A pesar de ser fan de Fincher, estoy convencido que este remake no superó a la versión original. Una lástima porque esperaba mucho más de este gran director de cine.

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