All the President's Men (1976)



Director: Alan J. Pakula

Duración: 138 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Dustin Hoffman, Robert Redford, Jack Warden, Martin Balsam, Hal Holbrook, Jason Robards, Jane Alexander, Meredith Baxter, Ned Beatty, Stephen Collins, Penny Fuller, John McMartin, Robert Walden, Frank Wills, F. Murrat Abraham, entre otros.


" En 1972, dos jóvenes periodistas del diario The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, comienzan a investigar el allanamiento del cuartel general del Partido Demócrata en Washington. Sus descubrimientos desencadenan el llamado caso Watergate, que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon."

Alan J. Pakula llevó la historia del escándalo Watergate a la gran pantalla tan sólo un par de años después de la retirada de Richard Nixon de la Casa Blanca. Para ello se basó en el libro escrito por los protagonistas. A diferencia del texto, la película se limita a los hechos ocurridos durante los siete primeros meses del caso, desde el arresto de los ladrones en las oficinas del edificio de Watergate, hasta la toma de posesión de Nixon.
El director cuenta con dos actores de primera categoría que interpretan de forma magistral sus papeles: Dustin Hoffman como el impetuoso Bernstein, y Robert Redford como el juicioso y reflexivo Woodward.
Si los protagonistas realizan una interpretación brillante, no son menos los secundarios: Jane Alexaner, Jack Warden, Hal Holbrook; y sobre todo, un espléndido Jason Robard.
Esta cinta es un thriller sobrio, con un guión que destila naturalidad y huye de la libertad de enmarañadas divagaciones, sin renunciar por ello al planteamiento de cuestiones éticas acerca de la democracia, la libertad de expresión, la profesión periodística y la necesidad de su equilibrio. 
Al tener la oportunidad de apreciar esta cinta se nos presenta como espectadores la reivindicación del periodismo idealista, incluso heroico, que en ocasiones realmente es el último recurso ante los desmanes de un gobierno corrompido. Los periodistas del Post son presentados como excepciones de rectitud moral en una sociedad atemorizada. Asimismo la película reflexiona acerca de los perversos efectos que tuvo sobre Nixon y sus hombres el ejercicio del poder: se volvieron ambiciosos, soberbios y corruptos. Y no sé por qué esos adjetivos me suenan conocidos.
Eso si, el guión del prestigiado William Goldman es muy completo y hasta denso, por ello puede causar que el espectador pierda el hilo de la narración, ya que es tal la cantidad de información que utiliza que puede abrumar, aunque ciertamente está muy bien hilvanado.
En mi particular punto de vista, considero que una de las más importantes temáticas del celuloide americano es aquella que se refiere al cine político condimentado con una dosis alta de crítica, de denuncia y basado en hechos reales, debido a ello se han creado obras tan convincentes y que han dado gloriosos resultados a lo largo de los tiempos. Aquí no sólo se narra un momento clave de la historia reciente del "vecino del norte", el Watergate, sino que además se realiza a través de una proximidad temporal, naturalidad y veracidad tan llena de detalles que pareciera constituirse más en una crónica tan genuina que pareciera acercarse más a un documental que a una película.
En mi caso, me gusta la política, y especialmente el hecho histórico que aquí se nos narra; sin embargo, tengo la sensación de que sin un interés previo o particular por el tema, y considerando la película como si fuese cualquier otra, me parece que cualquiera se hubiera perdido y hasta aburrido por la infinidad de revueltas que sigue la historia. De hecho, a los que están plenamente acostumbrados al periodismo servido por internet, en el cual las noticias se actualizan al minuto y los periódicos de papel reflejan las noticias del ayer, al ver esta cinta se transportarán irremediablemente a un pasado no muy lejano, pero que si considerarán obsoleto en las formas. 
Insisto, puede aburrir a quien busque un thriller con ritmo trepidante y acción desenfrenada o para quien repudie el tema político. Una película con un mensaje perdurable, muy adecuado para la coyuntura política actual nacional que se resume en la siguiente oración: la coerción y el amiguismo en la prensa son garantía de la putrefacción democrática.
Me quedo con el hecho de que ahora, más de 30 años después, ya sabemos quién era Garganta Profunda, y eso le resta misterio al asunto. Pero esto, es como la vida misma. Llena de contradicciones, de falsedades y mentiras.
Como mínimo, necesaria.

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