Love and Death (1975)




Director: Woody Allen

Duración: 85 minutos

País: Francia/Estados Unidos


Elenco: Woody Allen, Diane Keaton, Georges Adet, Frank Adu, Edmond Ardisson, Féodor Atkine, Albert Augier, Yves Barsacq, Lloyd Battista, Jack Berard, Eva Betrand, George Birt, Yves Brainville, Gérard Buhr, Brian Coburn, entre otros.

" Rusia, principios del siglo XIX. En un pueblo ruso, Boris Grushenko vive obsesionado con la muerte y con su prima Sonja, aunque ella prefiere a Iván, uno de los hermanos de Boris. Pero Iván se casa y Sonia, por despecho, contrae matrimonio con un rico comerciante de pescado. Obligado por su familia, Boris se alista en el ejército para luchar contra la Francia napoleónica e inexplicablemente, se convierte en un héroe de guerra. Y, a pesar de ser un pacifista convencido, llegará a tener en sus manos el destino de Europa."

Woody Allen es un genio contemporáneo del que se puede afirmar que está entre lo mejor de los mejores. Nadie debería atreverse a decir que no le gusta su cine, o que él en especial no le parece demasiado simpático, pues entonces está mintiendo o errando como jamás errará en su vida. Allen es un fenómeno divino de la naturaleza, y para muestra un botón, está película que me atañe ahora. Esta cinta, es una de esas obras cinemtográficas que le provocan a uno partirse de la risa, sólo que con la tranquilidad de saber que dicha risa no es el efecto de alguna tontería como las que suelen expresar algunos "comediantes" nacionales. No, esta sensacional película es la más brillante comedia de la etapa surreal de Woody, tal vez la primera etapa que sí, existió, y que nos ha dejado escenas míticas y diálogos simplemente inmejorables.
Como siempre, es cuestión de gustos, pero esta es muy probablemente la película más cómica de Allen. Si que es cierto que aquí no cuenta aún con la habilidad como director que gozará en sus obras venideras y que algunos puedan valorar que el humor de esta cinta sea absurdo o más simplista, sin embargo no se puede negar la gran habilidad del cineasta para crear unos diálogos y unas situaciones enriquecidas con gran agudeza, ingenio y frescura. Es un hecho que en muchas de sus próximas cintas, el director imprimió un humor mucho más agudo, elaborado e inteligente, consiguiendo que esta sea una de sus obras más asequibles para la mayor parte del mundo. Aunque es muy probable que algunos no compartan dicha aseveración.
Lean el título en inglés. Efectivamente, es más corto, claro, conciso y además nos anuncia de forma evidente que en esta obra Allen trata sus dos temas favoritos. Pero bueno, supongo que en este país si una comedia se llamara así, nadie iría a verla. Como decía, el autor trata aquí por un lado, lo absurdo de las relaciones amorosas que en el mejor de los casos están sujetas a normas muy caprichosas. Las muestra sometidas a códigos descabellados, dominadas por intereses materiales impropios y sujetas a impulsos volubles y ridículos, frágiles y efímeros y con frecuencia contradictorios.
Por otro, la angustia y la incomprensión ante la muerte. Para ello, se burla por ejemplo de los que quieren perpetuar su memoria dando nombre a productos o realidades perdurables como pasteles, ciudades o monumentos.Y lo más importante de todo es como lo hace: con diálogos que son absolutamente geniales, tanto que son los típicos en los que sueles perderte un chiste por la risa que te había provocado el anterior. Los personajes lanzan frases que van del agudo análisis al surrealismo más absurdo, todo ello a un ritmo bestial, casi sin tregua para que un pobre espectador como yo pueda respirar o descansar la barriga adolorida. Las referencias cinematográficas y literarias son continuas, nada más que como están insertadas de forma bastante elegante, aunque se desconozca su origen quien la esté observando se reirá igual. 
Hace uso de citas de personajes como Dostoievski, T.S. Elliot, Nabokov, Tolstoi. Luego combina parodias y homenajes cinéfilos dedicados a obras como Bronenosets Potemkin, Persona, A Night at the Opera y Det sjunde inseglet, a autores y realizadores como Bergman y Eisenstein (por las obras citadas), además de cómicos como Chaplin y los Hermanos Marx que merecen su simpatía y admiración. Se burla de los ricos incultos y poco inteligentes, los presuntuosos, los petulantes, los imperialistas, los que padecen delirios de grandeza, el militarismo, la guerra, los alcohólicos, los codiciosos, entre otros.
 ¿Quién nos iba a decir que detrás de algo tan aparentemente absurdo podía esconderse tanta inteligencia? Allen nos sirve las pequeñas y grandes cosas de este mundo disfrazadas de tonterías, y mientras lo hace nos divierte como pocos. Yo aplaudo su humor cuando como ningún otro da golpes finísimos a cuestiones totalmente intelectuales, haciendo llegar en forma de comedia su angustia existencial real.
Si te gustan las buenas comedias y no la has visto aún, deberías apuntarte este recomendación personal. Cine del más divertido, de ese que te repara anímicamente aunque hayas pasado un día auténticamente malo. Resulta evidente que el genio del hombre de Nueva York empezaba a despuntar más que nunca y que con su humor único, nos quiso invitar a que dijéramos entre risas ¿Y que importa todo?, habrá que disfrutar de la vida ¿No?

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