Jurassic Park (1993)




Director: Steven Spielberg

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Sam Neill, Laura Dern, Jeff Goldblum, Richard Attenborough, Bob Peck, Martin Ferrero, Joseph Mazzello, Ariana Richards, Samuel L. Jackson, BD Wong, Wayne Knight, Gerald R. Molen, Miguel Sandoval, Cameron Thor, Christopher John Fields, entre otros.

" El multimillonario John Hammond consigue hacer realidad su sueño de clonar dinosaurios del Jurásico y crear con ellos un parque temático en una isla remota. Antes de abrirlo al público, invita a una pareja de eminentes científicos y a un matemático para que comprueben la viabilidad del proyecto. Pero las medidas de seguridad del parque no prevén el instinto de supervivencia de la madre naturaleza, ni la codicia humana."

Excelente adaptación fílmica de la exitosa novela homónima de Michael Crichton, a la que le corresponde el honor de haber llevado a la pantalla a los dinosaurios más creíbles de la historia del cine, en los albores de la era de la animación digital.
Acción de la buena, algunas gotas de pseudo-ciencia , efectos especiales del más alto calibre (que incluso hoy en día siguen sin estar obsoletos) y una sutil reflexión sobre la ética científica ('Estaban tan preocupados sobre si podían o no hacerlo, que no se detuvieron a pensar si debían') hacen de esta película una obra con muchas pretensiones. Una de esas cintas en las que Spielberg estaba predestinado a dirigir, pues él es el mejor a la hora de construir un producto comercial de calidad, que incluso exhorte a la reflexión.
De tal manera que, por una parte tenemos una obra que deja sencillamente al espectador con la boca abierta. Aún recuerdo la primera vez que observé aquella escena en la que aparecen los braquiosaurios, elevándose para recoger el alimento que les espera en la copa de un inmenso y espigado árbol, al caer retumbaba el suelo (y la sala de cine) y el Doctor Grant y compañía quedaban empequeñecidos al igual que el espectador.
No había duda, "ese viejo loco lo ha conseguido" exclamaba el personaje de Goldblum, refiriéndose a John Hammond quien es el lunático dueño del parque. Eso mismo se podía decir del propio Spielberg: lo había conseguido. Ver a los dinosaurios desfilar por la gran pantalla podía calificarse como un auténtico milagro, esa es la verdadera magia del cine. Ante tal espectáculo, el publico respondió, convirtiendo esta creación de Hollywood en una de las películas más taquilleras de la historia del cine. La dinomanía se apoderó de casi todo el mundo y no era para menos. Era lo que había que esperar después de dos intensas horas de metraje. A estas alturas, ¿quién no recuerda el pánico sufrido durante el primer ataque del T.Rex? ¿O que me pueden decir de la antológica y angustiosa escena donde los velociraptores persiguen a los nietos de Hammond? Es una película que se ha ganado a pulso permanecer en la memoria colectiva.
Dejando de lado la adrenalina, esta obra es quizás el mayor argumento romántico de la década de los 90. Ya que, ¿cual es el mensaje de esta escalofriante cinta? El mensaje se ve plasmado en la frase lapidaria de la película: 'La vida se abre camino'.
Y es que no importa que el hombre construya vallas electrificadas, o que se preocupe demasiado en inventar algunas barreras genéticas, la vida siempre seguirá su inevitable transcurso. Por eso es que los sueños de la razón terminan produciendo monstruos. 
Es en ese sentido que este producto de Spielberg y Crichton puede incluso apreciarse como si fuese la clásica tragedia del hombre que al creerse todopoderoso trata de marcas las reglas de todo lo que le rodea, para acabar comprobando de manera muy cercana los horrores producidos por su arrogancia y que se puede ratificar con un diálogo que sostienen los personajes, construido con base en la lógica que contiene un silogismo de una clase de preparatoria (Dios crea a los dinosaurios. Dios destruye a los dinosaurios. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea los dinosaurios. Los dinosaurios se comen al hombre.) Sin duda es una muestra clara y una potente imagen de las fuerzas de la naturaleza desbordando el supuesto ingenio humano. Además, también podría tomarse como una más que interesante reflexión sobre los límites que debe autoimponerse la ciencia, todo ello respaldado por la controvertida teoría del caos de fondo.
Más tarde, muchos acabaríamos hartándonos de películas hechas con tanta computadora y tan poco argumento detrás, pero de esta obra se puede decir que fue de las pocas cuya historia justificaba y exigía semejante inversión en efectos especiales, que por cierto, estoy seguro que el realismo de esas magnificas criaturas no ha sido aun superado. 
Por ello, gracias Steven, muchas gracias por estas dos horas magníficas que forman parte de mí y parte de mi infancia (una época de la supuestamente se deben guardar los mejores recuerdos). Cinta a la que están obligados a ver todos los amantes de esa ventana hacia mundos lejanos y en ocasiones inconcebibles que es el cine.

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