Romeo + Juliet (1996)



Director: Baz Luhrmann

Duración: 120 minutos

País: Estados Unidos

Reparto: Leonardo DiCaprio, Claire Danes, John Leguizamo, Harold Perrineau, Pete Postlethwaite, Paul Sorvino, Brian Dennehy, Paul Rudd, Vondie Curtis-Hall, Miriam Margolyes, Jesse Bradford, M. Emmet Walsh, Zak Orth, Jamie Kennedy, Dash Mihok, entre otros.

" En Verona Beach se suceden los enfrentamientos entre las dos familias más poderosas (los Montesco y los Capuleto), cuyo objetivo es conseguir el domino de la ciudad. Un importante miembro de los Capuleto organiza una fiesta a la que asiste, gracias a la mediación de su amigo Mercucio, Romeo Montesco. Lo que los Capuleto pretenden es que su joven hija Julieta se comprometa con el arrogante Dave Paris, el hijo del gobernador. Pero, cuando Romeo y Julieta se miran, surgirá entre ellos desde el primer momento la chispa del amor. Adaptación moderna del clásico de Shakespeare."

Lo primero que hay que señalar sobre esta cinta es que no pueden estar más cerca de la verdad lo que dicen algunas personas sobre ella, no tiene término medio: o la odias o te encanta. 
Yo soy más partidario de lo segundo, me parece, ante todo, una película diferente y original, no hay que quitarle mérito a su director Baz Lurhman quien nunca ha sido un realizador de mis favoritos y que en algunas de sus obras peca de excesivo, como en este caso con ese frenético comienzo, con esa estética de videoclip de los noventa; pero una vez que transcurren esos primeros momentos y el personaje de Romeo, interpretado por un impresionante DiCaprio hace acto de presencia, la película mejora bastante y consigue que uno como espectador se adentre en la historia.
El innecesario tono solemne, pedante y rebuscado que el romanticismo inculcó a estos textos ha hecho mucho daño; por suerte aquí se recupera el barro, el bullicio, la violencia gratuita, las bajezas y demás joyas humanas, por supuesto sin perder su importancia poética.
'Adaptación' es la primera palabra que viene a la mente antes de poder observarla. Sin embargo, me parece que en esta oportunidad hay más fidelidad a la naturaleza del teatro de esa época, que en otras polvorientas y acartonadas versiones, y desde luego también existe una especie de inconsciencia adolescente más genuina. Porque no hay que olvidarlo, Romeo y Julieta era unos simples adolescentes que desde que cruzaron sus miradas fueron devorados por la llama impetuosa del amor. 
Así Luhrmann demuestra la universalidad del texto de Shakespeare, en lugar de quedarse en lo meramente contemplativo de la misma. Aunque quizá este punto resulte más interesante para quien conozca bien el texto previamente, ya fuera a través de la lectura, de alguna función teatral o de alguna versión cinematográfica tradicional, ya que es de esa manera que se puede valorar en su justa medida el trabajo dramaturgico de cambio temporal.
El director justifica la acción a través de la presentación de una especie de reality o noticiero nocturno; hay quienes en esto sólo alcanzan a percibir una venida a menos del sagrado e intocable texto shakesperiano, sin tener en cuenta que en su momento esta clase de teatro iba dirigida a todos los públicos, de toda extracción social y cultural, en particular al simple pueblo, el más abundante en los teatros populares. Que esa mirada académica e impregnada de intelectualidad para todos los temas, es propia de estos tiempos en los que todo mundo sabe de todo y es experto en todo, esa es su especialidad.
Muy acertados son los encuentros entre la pareja protagonista (mirando a través de la pecera, en el elevador o en la piscina, reproducción del famoso balcón). De hecho, en varias ocasiones Romeo aparece "bien mojado", un elemento que cobra valor simbólico, como fluido que mezcla la enemistad y diluye el odio. Todo esto teniendo en cuenta que la acción se desarrolla en un sitio especialmente bañado por el sol y el polvo del desierto.
Habrá incluso quien encuentre fuera de lugar el haber mantenido el texto en verso, en lugar de haber sometido los diálogos a una simplificación, para conseguir traerlos a la época contemporánea, sin embargo se les olvida que toda la puesta en escena de la película hasta el último detalle (banda sonora incluida) son igual de artificiosos y rebuscados que un diálogo en verso, por lo que no resulta molesto en ningún molesto. O por lo menos a mi no, que no soy tan delicado.
Y es que probablemente como la propia Moulin Rouge o The Great Gatsby (dos obras del propio Luhrmann) el punto fuerte de esta arriesgada propuesta es precisamente la atmósfera irreal, excesiva, frívolo, intencionadamente de mal gusto. Y también igual que en aquellas, es una lástima que la realización sea acelerada hasta el hartazgo en su afán de convertir dos horas de metraje en un videoclip, y con una edición excesivamente ágil y entrecortada que no deja respiro, salvo en algunas escenas de la amorosa pareja, recreadas por cierto con gran sensibilidad.
En fin, no es perfecta, tiene algunos aspectos que se pueden prestar a discusión. Pero hay que verla al menos una vez, que me queda claro que no toda la modernidad es ridícula.

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