The School of Rock (2003)




Director: Richard Linklater

Duración: 108 minutos

País: Estados Unidos/Alemania

Elenco: Jack Black, Adam Pascal, Lucas Papaelias, Chris Stack, Sarah Silverman, Mike White, Lucas Babin, Joan Cusack, Jordan-Claire Green, Veronica Afflerbach, Miranda Cosgrove, Joey Gaydos Jr., Robert Tsai, Angelo Massagli, Kevin Alexander Clark, entre otros.

" Un aspirante a estrella de rock necesitado de dinero se hace pasar como profesor suplente en una escuela primaria y ya estando ahí se dedica a convertir su clase en una banda de rock."


Hace ya más de diez años, Richard Linklater, autor de cintas tan dispares como la trilogía Antes (Antes del Amanecer, Antes del atardecer y Antes de Medianoche), Waking Life o Slacker, aterrizó en las salas de cine con una propuesta en tono de comedia dirigida a los jóvenes, adolescentes, y amantes de la música en general.

Los que hayan tenido un acercamiento previo al director antes de observar esta obra, sabrán que este siempre arriesga en sus películas al intentar darles un tono diferente e imprimirles un sello de distinción. Por ejemplo en sus dos acercamientos a la comedia romántica, la ya citada Before Sunrise y su secuela Before Sunset, abordó el tan manoseado género, renovándolo y transgrediendo (con mayor o menor aceptación) al basar toda la cinta en un continuo y prácticamente ininterrumpido diálogo entre los dos protagonistas mientras paseaban por Viena y París.
Así también sus escarceos con la animación fueron vanguardistas, de alguna manera por las técnicas utilizadas, o por la densidad de los temas que se trataban.
Pues bien, en esta película, Linklater arriesga también, aunque un poco menos, al acercarse al género. Por ejemplo veremos que no es una de esas cintas juveniles que usa un tono excesivamente blando, ni trata a sus espectadores como imbéciles sin criterio, no. En esta película el discurso hacia el que tiene la oportunidad de verla es honesto y sincero, es más, hasta recuerdo algún chiste puntual que los más jóvenes no entenderán. Y eso ya es un punto a su favor.
Un adulto en decadencia que de repente se encuentra en la obligación de lidiar con una clase de alumnos a los que inspirará su amor por alguna cosa. Esta premisa se ha utilizado en incontables ocasiones a lo largo de la historia del cine. Normalmente son productos destinados directamente a la televisión, dramones de lágrima fácil y redenciones finales. Esta cinta está construida por este mismo patrón, pero su puntito maleducado y sinvergüenza y la sinceridad de su relato hacen que sobresalga por encima de todas ellas.
La historia que nos cuenta es la Dewey Finn, un apasionado del rock que tiene dos grandes problemas; es perseguido por las deudas y acaban de echarlo del grupo donde tocaba la guitarra justo antes del concierto de sus sueños. Para solucionar ambos inconvenientes decide aprovechar la ocasión que se le presenta y hacerse pasar por su compañero de cuarto, que es profesor, y cubrir una vacante en el mejor colegio de la ciudad. Así mata dos pájaros de un tiro, gana dinero y arma un grupo. Porque Dewey es una de esas personas que vive por y para el rock, y sin música no podría vivir, así que ese convierto no se lo va a perder, ni de broma; él va a tocar aunque tenga que ilustrar a sus alumnos y convertirlos en unos auténticos rockeros, para así formar una banda.
Dewey Finn es interpretado por Jack Black en un papel que le quedó como anillo al dedo, y que le permitió seguir demostrando por qué es (¿o era?) uno de los mejores cómicos americanos, desbordando sentido del humor, carisma y puro desmadre (en sentido positivo). El es la película, el motor que la hace girar y dar vueltas al ritmo del rock and roll. Un rock and roll presente por medio de canciones de grupos míticos consolidados y de otras melodías compuestas por el propio Black e interpretadas por su peculiar banda: los niños (en la ficción) de un colegio elitista.
Como apunte, decir que todos saben tocar en la realidad, y fueron escogidos a través de un arduo proceso de casting.
Esa es la trama de la creación de Linklater, una cinta que lleva al límite a un desatado Jack Black, sacando todas sus virtudes y haciéndole parecer un loco, aspecto que le viene a su personaje de manera casi perfecta ya que Dewey Finn es una de esas personas que lleva el ritmo en la sangre. La película tiene todos los lugares comunes propios del género y algunos pequeños fallos de guión si, pero solamente ver a Jack haciéndose el idiota, saltando y cantando vale la pena. En ese sentido, se nota que el que más disfrutó grabándola fue él, se ve que le encanta el rock (de hecho toca en Tenacious D), y todo eso lo transmite, elevando la película hasta niveles que ni yo mismo recordaba cuando presioné el play.
De esta película también rescataría la fidelidad con la que se retratan algunos aspectos de dos realidades muy distintas. Por un lado está muy bien representada la realidad escolar del momento (las cosas siguen igual o han empeorado), con las presiones y las alternativas que indican que la comunidad educativa está cada vez más rígida y que no ha sabido adaptarse a las demandas actuales de los niños.
Es bien sabido que por currículo cerrado se entiende que la educación debe ser la manera clásica y convencional que siga por la línea de los estructuralistas, donde lo que se enseña en el aula viene dado por un convenio de expertos que marcan lo que es digno de ser objeto de estudio. Dicho aspecto en esta película está tratado como tema, aunque de manera indirecta.
En el relato vemos como una persona que sin seguir la estructura convencional de la educación y sin poseer el título de pedagogo o similar, enseña y llega a sus alumno de manera empírica, poniendo voluntad, pasión y amor por lo que se transmite. Todo ello resumido en la reconocida frase: Nadie enseña lo que no tiene.
Entonces el sistema (en la película, mejor conocido por el nombre The Man) pondrá obstáculos y rechazará toda alternativa de educación experimental por considerarla inapropiada y vulgar. 
La otra realidad que hay que aplaudir es cómo se muestra el mundo del rock and roll, su ideología, qué significa ser rockero y cómo vive y siente el mismo. Su filosofía de vida rebelde y crítica, su ímpetu de gritar sus verdades al mundo y no callarlas por romper con lo reglamentario. 
Todo ello adornado con una música soberbia, cruda que evoca a bandas sagradas para el género como lo son AC/DC, Led Zeppelin, Deep Purple, Mötorhead y demás. 
Una película recomendable, que resulta ser un gran entretenimiento, y si es amante del rock lo va a disfrutar (por no decir que es casi obligatorio que le eche un vistazo). 
* Una sola queja es ¿por qué en los créditos toda la banda un solo (tecladista, guitarrista, baterista, vocalista) menos la bajista? ¿Tienen algo en contra del bajo? ¿Por qué se ignora a los bajistas cuando son tan indispensables?

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