Beyond the Valley of the Dolls (1970)




Director: Russ Meyer

Duración: 109 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Dolly Read, Cynthia Myers, Macia McBroom, John Lazar, Michael Blodgett, David Gurian, Edy Williams, Erica Gavin, Phyllis Davis, Harrison Page, Duncan McLeod, James Iglehart, Charles Napier, Henry Rowland, Princess Livingston, entre otros.

" Tres chican van a Hollywood para hacer algo grande, pero ahí solo van a encontrar sexo, drogas y miseria."

Esta obra debe de ser una de las películas más incomprendidas de la historia del cine y al mismo tiempo una de las más importantes. Incomprendida porque los espectadores la toman muy a menudo de manera literal, que en otras palabras podría expresarse como que estamos ante una cinta completamente absurda y por momentos escasamente divertida e importante porque el trabajo de un cineasta independiente al que un gran estudio le dio todo el poder para que hiciera la película que considerará oportuno realizar.
Como inicio la película tiene un humor tan irónico, tan pícaro, que es probable que la primera impresión que cualquiera se lleve como espectador es pensar que por lo menos es sincera. Y también habría que apuntar que incluso para los amantes de la basura cinematográfica como del cine en general, es una verdadera maravilla para la vista.
Por otro lado, el grupo de actores que aparece en esta película y que son dirigidos por Meyer son bastante regulares en sus interpretaciones (por no decir otra cosa), pero todos son bastante peculiares y crea con ellos unos personajes que generalmente resultan interesantes, de una sola dimensión, sí, aunque es probable que algunos de ellos ya hayan trascendido el tiempo. Y lo podemos comprobar en el hecho de que después de cuarenta años de haber sido estrenada, seguimos hablando sobre ella.
Ahora bien, ¿podrían ser tan emocionantes las altas y bajas de la vida y tan significativas como se muestran en esta película?
Bueno, para la mayor parte de nosotros, yo diría que no, pero esta cinta es un verdadero y atrayente universo autónomo al que se puede ingresar si eso es lo que verdaderamente se desea.
La historia puede ser detallada de la siguiente forma: un trío de rock compuesto fundamentalmente por mujeres y su manager se trasladan a vivir a Los Ángeles y de inmediato encuentran la fama, la fortuna, la decadencia y el libertinaje. Sin embargo, hay que verlo para realmente creerlo.
La magia de todo ello está en lo absolutamente vertiginoso y poco realista que todas las situaciones se presentan, y sobre todo en la forma en la que determinados conflictos se van resolviendo a medida que avanza el metraje, ya que pareciera como si todo estuviera hecho a la medida.
Como ya lo había mencionado, visualmente la película es espléndida. Los trajes, los colores y hasta los propios actores están impresionantes, tanto que hasta te quitan el aliento. De hecho, si anhelas tener la oportunidad de ver a mujeres con bustos enormes y cinturas de avispa y terminar bien acalorado, encontrarás mucho que ver en este película.
La escenografía es en su mayoría extravagante y hermoso a la vista, mientras que la iluminación es deslumbrante en diversas ocasiones. Como ejemplo de ello, valdría la pena echarle un vistazo a las luces de colores que se proyectan en los invitados en la fiesta de Z-Man que ocurre cerca del final, o en el cuarto donde Casey y Roxanne hacen el amor.
La música también es un elemento digno de mencionar. Y es que, todo el mundo sabe que las chicas no están tocando realmente los instrumentos, sin embargo la simple idea de que realmente lo hicieran resultaba ser de vanguardia en aquel año, en 1970.
Y sin embargo, en primer lugar se trata de un accidente tan maravilloso que está obra se haya podido realizar, ya que el estudio (20th Century Fox) la financió y le brindó al director los recursos que necesitaba para confeccionar una de sus películas más personales contando con más dinero y escenografías más lujosas, cinematografía de buen nivel, y en general un brillo técnico que algunos de sus otros proyectos carecen. El resultado es, por lo menos atrayente, aunque no faltará quien lo califique de fascinante.
Meyer editó la película a un ritmo tan rápido que como espectador es difícil percatarse de la facilidad con la que se comunica a través de la pantalla, esto lo logra al no complicar demasiado las cosas, lo que permite poder apreciar la imagen completa y después la mente llena los espacios restantes.
El guión de Ebert (sí, el crítico de cine) incorpora una gran cantidad de elementos extraños, por decir lo menos, con diversas referencias peculiares a los años sesenta y a celebridades que jamás conocieron ni Ebert ni el propio Meyer. Eso le brinda a la película una singular cualidad: no es una obra completamente auténtica y tampoco pretende serlo, en realidad el relato se basa en las divagaciones de una escritor que se inspira en sucesos y personajes de la vida real, tales como Phil Spector, los asesinatos de Manson, la revolución sexual y la cultura de las drogas propias de la época. Poco de lo que sucede en la historia es preciso o verdadero (es decir que es probable que realmente no ocurrió), por ello muchas de las situaciones no tienen sentido y lo más importante es que tampoco intenta que lo tengan. Si, todo suena muy confuso, pero con ese tono está construida esta cinta.
No obstante, todo es tan simple como que Russ Meyer creó un mundo absolutamente colorido, extraño, y completamente artificial en esta creación suya. Para cualquiera que ama las llamadas películas de serie B, películas de culto y películas que están por mucho alejadas de la realidad tanto que en ocasiones se convierten en completos absurdos, esta debe ser posiblemente la única película que encaja perfectamente en ese molde.

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