Interstellar (2014)




Director: Christopher Nolan

Duración: 169 minutos

País: Estados Unidos/Reino Unido/Canadá

Elenco: Ellen Burstyn, Matthew McConaughey, Mackenzie Foy, John Lithgow, Timothée Chalamet, David Oyelowo, Collette Wolfe, Francis X. McCarthy, Bill Irwin, Anne Hathaway, Andrew Borba, Wes Bentley, William Devane, Michael Caine, David Gyasi, entre otros.

" Un equipo de exploradores viaja a través de un agujero de gusano en el espacio en un intento de asegurar la supervivencia de la humanidad."

Algo que se extraña últimamente en el cine comercial contemporáneo es la falta de riesgo en todo, las productoras están bien empeñadas en que los consumidores compren adaptaciones de todo tipo, desde cómics hasta juguetes, desde libros hasta intentos de libros. En pocas palabras y siendo completamente honesto diría que aturde bastante que en su mayor parte todo funcione por explosiones aquí y allá, cuando en épocas pasadas a todo este boom de remakes, precuelas y secuelas, los cineastas se rompían un poquito más la cabeza para gastar sabiamente un presupuesto millonario, arriesgándose incluso a perder millones en el camino, y mucho de ese riesgo que tomaban trajo consigo grandes obras que no necesitaban una fuente o base directa para complementarse. Digo directa, porque muchas cintas (por no decir todas) tienen una fuente de inspiración base por muy pequeña que sea.
No profundizaré evidementemente en el cine independiente o de autor, ya que estaría entrando a otros terrenos. Hablo solamente de esa parte de la industria donde actualmente si no llegas a los mil millones de recaudación en la taquilla eres considerado como un fracaso y donde la historia es un mero pretexto para usar exceso de efectos visuales de lo más simplones para complacer a las masas y a veces incluso ni eso logran.
No voy a mentir, Christopher Nolan es uno de mis directores preferidos. No lo considero el mejor de todos los tiempos, ni lo pondría por encima de nadie, más bien soy de la idea de que cada director tiene sus fallos y sus logros. Lo admiro porque el prestigio que tiene (muy independiente de sus fallas en algunos de sus proyectos) es debido a que no se queda en lo rutinario, en lo común, en la zona de confort que otros utilizan simplemente para obtener algo de dinero y llenarse los bolsillos a costa de dejar un vacío a nivel artístico/narrativo.
Incluso en el terreno de los superhéroes (que tan saturado está y estará) ha dejado su marca de manera destacada con la reinvención de Batman y desde Memento se pudo consolidar como un talentoso contador de historias, que si bien algunas veces pecan de giros de tuerca fáciles o de errores garrafales en la ejecución, dejan en la mayoría de espectadores una genuina satisfacción debido al entretenimiento que brindan sus obras que siempre es más elaborado que la media.
Me gustaría aclarar sobre esta película que no conviene confundir con refrito y que tampoco lo son sus finas referencias y la ingenuidad de su profundidad. Nolan no plagia, sino que homenajea en exceso y con total elegancia, y tampoco estafa, puesto que más bien estimula la mente y el corazón para finalmente reírse, pero no del espectador, sino de sí mismo.
Estamos en crisis y nos hacemos preguntas prácticas y concretas sobre cómo sobrevivir, sobre cómo salir adelante con un mínimo de dignidad y decoro, con el anhelo de legar a nuestros hijos un lugar habitable, acogedor, cálido y fortificante. Esta premisa recorre como un mantra toda esta epopeya espacial sobre la supervivencia, sobre las aventuras y riesgos para alcanzar un mundo mejor y trascender las limitaciones en las que nos tocan sobrevivir. Se detiene poco en explicar por ejemplo cómo se ha deteriorado la habitabilidad de la tierra y se centra en el intento por encontrar algún lugar del universo donde poder seguir adelante. Es una búsqueda constante, es el impulso de la supervivencia personal y de la especie en sus múltiples manifestaciones y facetas.
Visualmente es una cinta muy hermosa, conmovedora y apocalíptica, está muy bien enlazada y con una factura técnica envidiable, en concordancia con los difíciles momentos que estamos pasando como especie desde hace algún tiempo y que está provocando que se pierda la paciencia y casi hasta la esperanza de mejorar en algún momento. No vemos más allá del día de hoy y no queda tiempo ni fuerzas para imaginar un mundo mejor o más relajado y placentero. Y apenas quedan recurso para hacer del presente una experiencia digna de ser vivida. 
En ese sentido, no es una cinta de evasión, sino más bien de búsqueda, de exploración, que nos enfrenta a nuestros peores fantasmas y nos saca lo mejor y lo peor de uno mismo. Tras cada palabrería escandalosa de altruismo y entrega, anida (escondido) el germen del egoísmo y la traición.
En críticas posteriores otros señalarán que tiene fallos de forma objetiva, tampoco faltarán los que suelten meros pretextos para despotricar contra el director en cuestión, no obstante a mi y a muchos otros nos dará igual porque la cinta, es un llamado al público mismo, a que se atreva a ir más allá, que es algo que rara vez hacen por culpa de la explotación de ciertas fórmulas que se les venden hasta el cansancio, para cubrir la taquilla en turno.
Hay poco que objetar. Quizás sólo que haya un exceso de carácter científico casero y alguna complejidad narrativa innecesaria que enturbia la claridad del relato, que podría ganar en intensidad y concisión si fuera más directamente al factor humano sin tanta parafernalia tecnológica ni tanta fanfarronada científica.
Aunque la cinta es bastante notable, como todo en esta vida, tiene sus fallos. Uno de sus puntos débiles es su final, un final totalmente prescindible que le resta bastante seriedad y calidad a la cinta. No entiendo la necesidad de hoy en día por explicarlo todo y atar todos los cabos; donde Kubrick dejaba paso a la imaginación Nolan rellena con finales sentimentales.
Pero Nolan y su equipo son veteranos, llevan más de quince años implantando ideas en el inconsciente colectivo. Y lo logran una vez más, consiguen que el viaje por el espacio tenga narrativa, sea emocionante, que nos brillen los ojos y nos tiemblen las piernas. Y Hans Zimmer, construyendo una banda sonora que nos lleva al puro Edén. Nolan, con su cámara, recogiendo momentos de una belleza incalculable. El reparto, creyéndose cada línea de texto, incluso cuando alguna de estas resulta difícil de recitar. 
En fin, mientras los títulos de crédito aparecían en la pantalla, me quedé observando, atentamente, y cuando llegó la pantalla en negro, seguía girando. Nolan definitivamente sabe hacerme (y hacernos) soñar.

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