Star Wars: Episode VII - The Force Awakens (2015)




Director: J. J. Abrams

Duración: 136 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Harrison Ford, Mark Hamill, Carrie Fisher, Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Lupita Nyong'o, Andy Serkis, Domhnall Gleeson, Anthony Daniels, Max von Sydow, Peter Mayhew, Gwendoline Christie, Joonas Suotamo, entre otros.

" Tres décadas después de la derrota del Imperio Galáctico, surge una nueva amenaza. La Primera Orden intenta gobernar la galaxia  y sólo un pequeño reducido de héroes puede detenerlos, junto con la ayuda de la Resistencia."

Definitivamente el año pasado fue el año de la nostalgia en el cine (no, espera eso no ha terminado), y eso que cada vez vamos más encaminados hacia ese destino en lo que respecta a los éxitos taquilleros. Así que en un año en el que reaparecían franquicias como Jurassic Park que se colocaba con fuerza en una de las más taquilleras de la historia, o la propia Mad Max que provocó que se tambalearan todos los cimientos del cine de acción con una vitalidad envidiable, llegaba una nueva entrega de Star Wars dirigida por J.J. Abrams en lo que parecía ser el primer paso de una nueva franquicia que se extenderá de forma anual con entregas numeradas y demás. 
Siempre se hablan mil maravillas de la trilogía original de Star Wars, uno de esos fenómenos que cambió la forma de entender las películas, una explosión en las taquillas, la mercadotecnia y cómo se promocionaban las mismas, cómo ganar más dinero con productos que con la obra en sí y cómo los efectos especiales nos permitían llegar a donde solo podíamos hacerlo con nuestra imaginación. La magia residia no solo en lo que se contaba, sino en el mundo donde transcurría el relato. Esa era la mayor virtud de Star Wars, los sables lasers, la escoria que habitaba el universo, la estrella de la muerte y sus tropas uniformadas, las naves rebeldes y un largo etcétera.
Desde luego la nostalgia vende, pero esta entrega no ofrece ninguna novedad. Debo confesar que considero honestamente mucho mejor la campaña publicitaria en torno a la película que la propia película. Recuerdo que todo el mundo estaba ilusionado cuando apareció el primer trailer. Mucha gente empezó incluso a imaginarse una posible historia y a intentar presagiar que tendrían una versión lo suficientemente buena que provocara que las nuevas generaciones se sintieran atraídas hacia la saga. Pero lo cierto es que más allá de la nostalgia y de los impresionantes efectos especiales, soy de la opinión (seguramente impopular) de que la película es mala. Claro, la trilogía original puede ser criticada por muchas personas, le pueden encontrar toda clase de fallos, pero funciona. Funcionan las tramas de padres contra hijos, de las hermanas perdidas. Y con esta cinta no pasa lo mismo. Todo el tiempo se tiene la impresión de estar frente a una copia, a algo que ya se ha visto antes y que por más colores y efectos que tenga no logra encandilar de la misma manera.
Puedo manifestar que la película me ha dejado completamente indiferente, es decir no me ha parecido ni interesante. No empieza mal, ya que se tiene una trama aparentemente nueva y unos personajes bien definidos y en un inicio hasta carismáticos que brindan cierta esperanza. Sin embargo, en poco tiempo se percibe que el director vuelve a exhibir su peor defecto: su enorme dificultad para concluir buenas ideas y complicarse él solo.
Por supuesto, se le imprime un ritmo muy rápido a la película, sin momentos para desarrollar a los personajes tratando de martillar al espectador con la siguiente escena de acción o el momento impactante, para que no se percate de que está viendo un montón de escenas sin sentido. Desgraciadamente, para cuando ha de llegar el momento culminante de la cinta, fácilmente previsible desde una media hora antes; seguramente ya está harto de ver escenas sin sustancia e incoherencias, con lo cual el momento emotivo se convierte en un me importa poco en letra mayúscula.
Yo no soy fan de Star Wars. Me gustan las películas, las seis. No le tengo ninguna clase de antipatía a las precuelas (de hecho, disfruté mucho viéndolas) ni tengo interés en el universo expandido, ese otro cosmos de cómics, novelas y series que se han creado alrededor de las dos trilogías. Con la ayuda de Abrams se ha construido una revisión de la primera película a la medida de los gustos actuales, tan apropiada que acaba por perder la personalidad que si poseía la original. Es una de esas cintas de guión fácil (tanto que repite su estructura y escenarios de entregas anteriores), correcta sin más, que no tiene interés en desarrollar sus personajes, ni en contar una buena historia, le basta y sobra con enseñar un poco de músculo. Una de esas de las que ya se te olvidó al día siguiente o lo harías si no tuviera el título que tiene.
La conexión con la saga se queda en lo superficial. Están las batallas de naves, las especies alienigenas, el imperio (o lo que queda de él), la resistencia y la fuerza. Pero todo despojado del carisma que tenía en las anteriores. La fuerza por ejemplo, aparece rebajada a un poder sobrenatural cualquiera. Ya no es la energía mística cuyo control requiere paciencia y adiestramiento de la que se ha hablado hasta ahora.
Han intentado introducir algunas cosas nuevas, pero no parece que realmente funcionen. Por ejemplo Kylo Ren, el nuevo villano es patético como representante del lado oscuro. Entiendo lo que deseaban hacer con este personaje, es obvio que está destinado a crecer con los siguientes proyectos, pero no me convence. Tanto él como su líder provocan más risa y pena que miedo, por diversas razones. Y eso pasa factura en las escenas claves de la cinta. Ren es sólo un señor con complejo de adolescente rebelde, supongo que muy al estilo de la moda actual en cuestión de villanos, pero es disparate dentro de la saga. Un malo fabricado con psicología barata y poco carisma, puesto generalmente al servicio de la risa fácil del público.
El personaje de Rey, la chica destinada a ser la nueva heroína, es con seguridad lo más logrado, pero el contexto le impide despegar. Está influenciada por el síndrome de las cintas de superhéroes. Su descubrimiento de la fuerza es, valga la redundancia, forzado, al igual que el misterio que aspiran a crear alrededor suyo. Se supone que deben generar dudas sobre su pasado, y se empeñan en que esto haga de la forma menos original que podría haberseles ocurrido.
Todo el guión es así, precipitado, lanzando ideas una tras otra sin mucho acierto, con humor a destiempo, sin un momento para buenos diálogos. Ni siquiera se presentan combates memorables que ya es grave. Mención especial entre las cosas que no funcionan merece la banda sonora, otra vez de John Williams, pero que realmente no parece suya, con una composición común y poco inspirada, muy lejos de las melodías épicas de las anteriores películas. 
En fin, poco queda de la visión original de George Lucas en esta nueva entrega y mucho parece de las nuevas interpretaciones que a lo largo de los años han hecho los fanáticos de la saga. Nunca se entenderá por qué las precuelas son tan desestimadas, ni entiendo ahora que esta nueva entrega sea tan aplaudida, siendo tan mediocre. Si estas es la saga que las nuevas generaciones quieren o necesitan, no hay nada que hacer. Afortunadamente, las primeras películas siempre estarán ahí. Pero es decepcionante la dirección en la que está avanzando la franquicia.

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