Arrival (2016)




Director: Denis Villeneuve

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O'Brien, Tzi Ma, Abigail Pniowsky, Julia Scarlett Dan, Jadyn Malone; Frank Schorpion, Lucas Chartier-Dessert, Christian Jadah, Lucy Van Oldenbarneveld, Andrew Shaver, Pat Kiely.

" Cuando doce misteriosas naves espaciales aparecen por todo el mundo, la profesora de lingüística Louise Banks tiene la tarea de interpretar el lenguaje de los aparentes visitantes alienígenas."

Aunque no parece existir una constante de género o temáticas comunes entre las películas de Denis Villeneuve, si se ha establecido de manera definitiva, más allá del estilo o el tono, el denominador común de su cine: los solitarios. Todos sus protagonistas son solitarios patológicos, o empujados por las circunstancias, o por las características de su profesión.
La solitaria de esta cinta es una destacada Amy Adams, una prestigiosa lingüista traumatizada por la pérdida de su hija, a la que se le encarga una poderosa misión: conseguir establecer contacto, llegar a comprender o hacerse entender, con los tripulantes (alienigenas) de una de las doces naves que aparecen de pronto a lo largo del planeta tierra.
Siempre me he considerado exigente con el cine de ciencia ficción, y más especialmente con el cine sobre extraterrestres. En alguna oportunidad, si no recuerdo mal, he expresado mi desagrado por ciertas películas de aliens para comer palomitas como Independence Day, y también he sido duro con otras consideradas más profundas o inteligentes como Signs o Prometheus. Desprecio la mayor parte de obras sobre alienígenas, porque el tema que abordan me interesa, y habitualmente lo hacen de forma completamente torpe. 
En el caso de Villeneuve demuestra que no hay reto que se le resista. Porque sin alterar las reglas de la ciencia ficción, demostrando un sumo respeto por el método científico, consigue perfeccionarla con una gran dosis de sensibilidad. El arranque de la película, en el que parece que la trama personal de la protagonista se cruzará de forma desastrosa con el asunto extraterrestre, ya advierte que el principio y el final de las historias nunca son claros. Lo que si es evidente es que un planteamiento sugerente, la llegada de doce naves al planeta Tierra, se desarrolla con mucho tacto, sin pasos en falso, con un control absoluto del ritmo y del objetivo que se quiere alcanzar, llegando a uno de los clímax más poderosos que se hayan visto en el género.
El objeto de fondo de la cinta es explicar un concepto muy complicado de la física y de la filosofía: el tiempo como dimensión física. Los humanos somos incapaces de participar de dicha dimensión. Nuestras dimensiones son las tres físicas que conocemos (ancho, profundidad y altura), pero del tiempo solo podemos percibir el presente. Nuestra realidad es así. Y a veces nos preguntamos qué pasaría con nuestra existencia, cómo sería nuestro pensamiento si pudiéramos percibir la dimensión temporal en su conjunto.
Los seres extraterrestres de la cinta son capaces de percibir esa dimensión de manera física. Para ellos, el tiempo carece de significado, o tiene un significado muy diferente al que tiene para nosotros. Ellos saben, por su capacidad de percepción, que dentro de muchos años necesitaran a los humanos y a la Tierra. Por argumentos como ese, estamos ante una película ambiciosa y muy arriesgada. Es Villeneuve cambiando las reglas del juego de mejor manera que en sus anteriores trabajos. Es el cine comercial frente al cine de autor en perfecta armonía. Es una película de la que no puedo decir mucho, aunque me gustaría escribir durante horas.
Estamos ante una reflexión sobre los limites, dificultades y trampas del contacto. Para poder comunicarnos, tenemos que compartir o aceptar unos códigos, unos principios, una conciencia que nos permitan entender de qué nos hablan y poder así responder de forma adecuada y viceversa. Olvidamos que nuestra visión del mundo no tiene que coincidir con la visión del mundo que tienen los demás, los otros que nos son extraños, aunque creamos que siempre tiene que ser así y achacamos la falta de entendimiento a la mala fe, a la ignorancia o a las ganas de disputar la posesión de la verdad (de nuestra verdad, claro está)
Creer que la película es compleja o ardua es tenerle un miedo injustificado y asustarse por los motivos equivocados. Es rica en temas pero los aborda con claridad y de forma concisa, sin vaguedades ni artimañas. Juega con la percepción del tiempo, con la ilusión y la fantasía, pero sin dejar de lado al espectador, sin tratar de estafarle, sin dejar que nos perdamos en ningún momento. Nos plantea un misterio, unas preguntas, un rompecabezas que vamos descifrando y resolviendo al mismo ritmo que los protagonistas. Entrar en su propuesta es soltar el control y dejarse cautivar, es permitir que nos hablan de lo que desconocemos para volvernos más perceptivos, para ampliar nuestro conocimiento y profundizar nuestra comprensión de las cosas y de sus significados. Admitir que nos pueden enseñar, sorprender y deleitar es abrirse a la vida y a sus múltiples sugerencias. Aceptar la invitación es adentrarse en terreno fértil.
Tal vez el optimismo del desenlace sea algo ingenuo e idealista, pero en la medida en que la esperanza es nuestro motor innato, resulta del todo coherente en el contexto de la narración y esta justificado. Pero la virtud fundamental de esta obra es su capacidad de maravillar y conmover desde la templanza y austeridad. Los efectos especiales no son lo importante, sino las emociones que provocan. Una bella fábula futurista que nos ilumina el presente inmediato.

Comentarios

Entradas populares