Zootopia (2016)




Directores: Byron Howard, Rich Moore

Duración: 108 minutos

Pais: Estados Unidos

Elenco (voces): Ginnifer Goodwin, Jason Bateman, Idris Elba, Jenny Slate, Nate Torrence, Bonnie Hunt, Don Lake, Tommy Chong, J.K. Simmons, Octavia Spencer, Alan Tudyk, Shakira, Raymond S. Persi, Della Saba, Maurice LaMarche, entre otros.


" En una ciudad repleta de animales antropomorfos, una conejo policía recién unida a la fuerza y un zorro cínico artista de la estafa deben trabajar juntos para descubrir una conspiración."

El mundo está dividido en dos definitivamente. Llámense mitades, hemisferios o simplemente categorías.
Eastwood tenia razón: existen aquellos que empuñan el arma, y hay quienes cavan. El caso concreto puede ser demasiado especifico, pero la dicotomía es sin lugar a dudas universal. Se pueden encontrar, pues, otros mil ejemplos válidos. Hay quienes se sienten atraídos por el cine de animación, y hay quienes siguen pensando que esto es una cosa sólo para niños. Hay quienes se las arreglan para mostrarse siempre como el ser racional que le dijeron que tenía que ser, y hay quienes no pueden o no quieren evitar desatar, de vez en cuando a la bestia que llevan dentro. Existen aquellos que pagan religiosamente el dinero que cuesta una entrada de cine (increíble), y hay quienes se vuelven millonarios a su costa. Hay quienes aman a Disney y hay quienes directamente la odian. Depende todo, ya lo ven del lugar en el que se encuentre cada quien.
Hay un comentario hecho a la ligera cuando se menciona que esta podría ser una historia de Pixar. No me voy a poner a defender a cada compañía por lo que representa o por lo que ha venido contando, pero sí parece que ante la sofisticación de tramas y renovación de conceptos actual que hace Disney muchos voltean a ver al hermano mayor, Pixar, mencionando que seguro les han echado una mano en el desarrollo del relato.
Y pregunto: ¿no fue Disney el primero, el pionero que nos llevó de la mano a las vidas de perros y gatos, mostrándonos que tienen sus costumbres y romances? ¿no fue Disney la que construyó un Nottingham poblado por animales emulando la leyenda del mejor arquero de los bosques?
¿No se merece Disney progresar sobre sus historias, sabiendo dónde se han quedado atrás, y actualizarlas para una nueva generación libre de prejuicios? Si, se lo merece sin que le digamos que no ha podido hacerlo sola, porque siempre pudo hacerlo de esa manera. Y, de igual manera que una reina de hielo rompió las convenciones del relato de princesas, esta es una historia que se propone lo mismo con los animales antropomórficos.
La última entrega de Disney sigue las lineas marcadas por la compañía del ratón a través de sus valores morales y de las lecciones aprendidas de la vieja escuela, pero también pisa sobre las señales infográficas destacadas de personajes espontáneos, amalgama de lugares diversos junto con una galería inabarcable de protagonistas como de secundarios dentro de un entramado mucho más elaborado que de costumbre, y jugando muy bien con géneros a los cuales no se había enfrentado nunca la empresa, y si lo había hecho no había sido desde un objetivo tan maduro y adulto. Incluso podría verse como una actualización o versión novedosa del cine negro, un género al cual la animación siempre reduce a lo infantil y simple, nunca se había atrevido a jugar con ello, ni siquiera a tantearlo como una posibilidad de resultado fructífero. Aquí, han decidido volverse adultos por unos instantes y ofrecer lo que años atrás hubiera sido tan solo un espejismo. Una utopía que ha acabado tomando forma de una manera excelente.
Los primeros minutos de la cinta dejan claras las intenciones de la propuesta: recuperar uno de los pilares fundamentales de la animación tradicional y ese no es otro que volver a contar con lo antropomórfico como narrativa física a la hora de diseñar a los animales. Aquí se presenta a una sociedad avanzada donde los animales, tanto domésticos como salvajes, han logrado superar el instinto depredador y abandonar la cadena alimenticia a un lado, conviviendo todos juntos y dejando que lo salvaje sea relegado o sustituido por alguna clase de humanidad donde las clases sociales siguen existiendo, pero de una forma mucho más organizada. Tan solo hay que ver que el macro universo que compone este mundo animal está formado por distintos ambientes donde todos se encuentran interconectados sin miedo a resultar chocante o falto de cordura.
Lógicamente, el que los personajes convivan en una especie de armonía fluida no significa que las diferencias sociales no existan. Y ahí es donde uno de los temas a tratar sirve como critica que va más allá de simples personajes cómicos, esponjosos, adorables, mercado de muñecos y productos de venta. Antes indicaba que la empresa sigue con su linea de constantes morales a la hora de exponer su historia. El tan recurrido lucha por tus ideales, lucha por conseguir tus sueños es uno de los leitmotiv de la protagonista de la historia Juddy Hopps, una conejita decidida, autosuficiente, independiente, consciente de cual su situación en la cadena; pero luchadora, talentosa y tenaz. Claro, su deseo desde muy pequeña es ser agente de policía, empleo que está dominado por los animales más feroces de la fauna salvaje. En este punto es donde aparecería una de las tantas referencias y guiños cinematográficos, ya que Hopps bien podría verse como una versión animal de Clarice Starling de The Silence of the Lambs. Una mujer en un mundo de y dominado por los hombres. Aunque la animación logra ser más amable que el sórdido thriller de los noventa, la esencia de ese aspecto queda perfectamente definida.
El otro personaje destacado y el que demuestra a que género pertenece también la cinta es Nick Wilde, un zorro chismoso, cuyo trabajo se basa en trampas, chanchullos, engaños y todo lo que concierne al engaño. En la primera escena donde hace acto de presencia, lo vemos en plena acción siendo tal vez una de las escenas más tiernas y a la vez más divertidas por el arte de la estafa en sí y por saber jugar muy bien con los elementos clásicos del cine de estafadores con encanto. Sí, su colaborador es uno de los mayores aciertos de toda la película.
El rol del zorro va acorde con los antihéroes creíbles y encantados de conocerse, los que sabían robar la atención y ganarse un aplauso en cada escena y dialogo que compartían con el protagonista de la obra. Una vez que Hopps y Wilde tienen que compartir pantalla y aventuras aparece el subgénero de las Buddy film (ejemplos de ello Pulp Fiction, Lethal Weapon, Rush Hour e incluso hasta Laurel y Hardy) hace acto de presencia rememorando las típicas cintas policíacas tan exitosas en la década de los ochenta y noventa donde comisarias, persecuciones, pistas, acción y suspenso van de la mano para ofrecer un entretenimiento digno, afable, ameno y ante todo bien pensado. Porque más allá de ir pasando de género en género de forma fluida y con un ingenio trabajado, también tienen su razón de ser aquello guiños específicos al mundo del cine y la televisión, tanto dentro como fuera de la propia compañía como aquel momento tan divertido donde se le rinde un homenaje encomiable a The Godfather, Breaking Bad o los últimos clásicos de Disney en una escena tan graciosa con la piratería como chiste principal.
Otro tema previo en el que hace hincapié además de la investigación, el suspenso y lo puramente policial es que hay un contraste bien expuesto entre el mundo rural y la gran ciudad. La urbe siempre ha sido el reclamo, la luz que atrae a las moscas, la inaccesible e interminable metrópoli que se encuentra en lucha contra la paz y tranquilidad del pueblo lejano. El contraste entre lo rustico y lo cercano contra la sofisticacion y ese punto esnob del que vive en una ciudad. Hopps es una coneja que tiene grandes aspiraciones, que no desea quedarse anclada en la venta de zanahorias como lleva haciendo su familia toda la vida. Ella quiere avanzar, evolucionar, crear su propio camino. Claro, los problemas, las desventuras, el desanimo y las frustraciones que esto conlleva están expuestas en su justa medida y no se permite que el drama invada el guion.
En general, lo que más me gustado de la obra es que no se habla de un tema en concreto, sino de una critica en si misma a la sociedad, a los prejuicios infundados sobre las razas y sobre el miedo como arma de ataque y dominación, a través de algo tan básico en los animales: domesticados contra silvestres, y siempre con el ojo puesto en la burocracia, la corrupción, los engaños y sobornos. 
En fin, estamos ante una pequeña joya de la animación donde el empaque es perfecto, aunado a una pareja protagonista bien armonizada, un buen trabajo en lo que a guión se refiere y una fe rotunda de que estamos ante una época dorada de títulos firmes y personajes logrados.

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