E.T. the Extra-Terrestrial (1982)



Director: Steven Spielberg

Duración: 115 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Dee Wallace, Henry Thomas, Peter Coyote, Robert MacNaughton, Drew Barrymore, K.C. Martel, Sean Frye, C. Thomas Howell, Erika Eleniak, David M. O'Dell, Richard Swingler, Frank Toth, Robert Barton, Michael Darrell, David Berkson.

" Un niño que vive una difícil situación familiar ante el inminente divorcio de sus padres, reúne todo el coraje y valentía que le quedan para ayudar a un extraño alíen amistoso a escapar de la Tierra y regresar a su planeta originario."

Han pasado más de 30 años y parece que una parte del público ha empezado a infravalorar desde hace unos años este largometraje. Pero los hechos son innegables, su estreno en 1982 fue un éxito, con un año entero en cartelera, siendo numero uno en todos los países, con la mayoría de criticas favorables y cuatro premios de la academia. Teniendo en cuenta la población que había en el planeta en aquella época, aun sigue estando entre las seis películas de mayor asistencia (no taquilla) de todos los tiempos. Pues en aquel año la cinta vendió más de doscientos millones de entradas en todo el mundo, un dato que esta perfectamente comprobado.
Yo nací unos meses antes de su estreno y no tuve la suerte de verla en el cine. Cuando era niño la vi en mi casa y tengo un tierno recuerdo de esa primera vez. Cada cierto tiempo la volvían a transmitir en la televisión y la veía aunque no con la misma atención. Pero fue hace algunos años, siendo adulto, cuando la observé de nuevo y me sentí completamente conmovido. Y no es algo fácil de conseguir en mi. Una gran conmoción que fue tal vez el detonante que provocó aquella asistencia masiva hace tantos años en un tiempo que ya se nos ha hecho lejano. Un tiempo en el que la comunicación era más simple y lenta, y en el que el boca a boca era más poderoso que la promoción masiva e intensa a través de cada medio existente.
Spielberg retomaba nuevamente el cine de ciencia-ficción después de la exitosa Close Encounters of the Third Kind repitiendo la misma configuración de extraterrestres bondadosos que nos visitan. Pero en esta ocasión la cinta es mucho más personal que la anterior, mucho más fría y centrada en cuestiones técnicas. Esta vez la historia es más cercana y, por ello más intensa y cargada de emociones.
La inmortal criatura engendrada por Carlo Rambaldi (su labor es magnifica) concentra toda la esencia de la obra. Su trágico-cómica odisea por nuestro planeta cautiva al espectador, no tanto por su inocencia manifiesta sino por su fragilidad ante un mundo tan cruel con los seres que llegan de fuera, los extranjeros, los extraterrestres.
Resulta atrayente la forma en que Spielberg muestra la persecución y posterior búsqueda del pobre alienigena olvidado por los suyos, con algunas escenas espléndidas cargadas de tensión, sin que aparezcan en algún momento las caras de los perseguidores, hasta que logran encontrarlo. Y encima, está la compañía musical de un inmejorable John Williams.
Spielberg es un narrador de cuentos nato. Su alma de Peter Pan se mezcla con un talento indiscutible, esto en ocasiones puede resultar muy peligroso, por ejemplo recuérdese su obra Hook. Pero, si le sale bien como en este caso, sus historias no se quedan en la sala después de los títulos de crédito, sino que acompañan al espectador y le marcan de una forma casi mágica. Por eso, el famoso Rey Midas tiene esos éxitos reflejados en taquilla, con relatos que pueden parecer muy simples, no obstante esconden un halo poderoso que penetra en el inconsciente.
Lo que te ofrece la experiencia es que ahora se pueden ver detalles en cintas que se vieron de pequeño y que se escaparon en ese momento. Por ejemplo, no recordaba que siempre se ocultan los rostros de los adultos (menos el de la madre de Elliot) hasta que se revela quién es el hombre que persigue al extraterrestre; y obviamente también se me escapaba la simbiosis que tenia dicho ser con el niño Elliot. Tal vez sea porque, por muy bueno y encantador que sea, es un espécimen bastante feo y sentía verdadero miedo de que se me apareciera escondido debajo de la cama.
La película es una especie de cuento protagonizado por un niño que ve como su inocencia infantil se va perdiendo por una realidad muy cruel, en este caso el divorcio de sus padres. Se siente solo e incluso abandonado. De tal manera que será a través de su amigo del espacio que podrá refugiarse y dar rienda suelta otra vez a esa inocencia que iba perdiendo. Se cree que Spielberg se basó en su propia infancia en el momento en que sus padres se divorciaron y empezó a hablar con un amigo imaginario. Y posiblemente por eso, muchos ven en esta creación la cinta más personal de su carrera.
Como suele ocurrir, Spielberg brinda al cine momentos inolvidables. El memorable paseo en bicicleta por los cielos es tan conocido que se convirtió incluso en todo un símbolo empresarial. La repetida frase que incluía un teléfono y una casa, fue recitada por todo el planeta como si fuera un lamento popular, como si todo el mundo deseara ayudar al pobre inmigrante espacial ilegal a volver con los suyos. Y John Williams creó una banda sonora que, como la de Superman, todo el mundo tararea. 
Aquí no tenemos un sinfín de efectos especiales (hay pocos pero bien realizados y muy bien insertados) grandes escenografías o actores reconocidos. Fue la película menos ambiciosa del director y ahí es donde radica su belleza. Tal vez al saber que no tendría nada que perder debido a su escaso presupuesto y sus humildes pretensiones en dicho proyecto, el y su equipo dieron lo mejor de si mismos. Y lo fundamental en este caso no es lo espectacular del extraterrestre, sino el vinculo que llega a formar con el niño. La premisa es sencilla, pero se toma con una seriedad abrumadora.
Y también juega con el hecho de no mostrar a la criatura hasta que la trama hubiese avanzado lo suficiente. El juego de sugerir, mas que mostrar. Y conforme más confianza le brindan los hermanos más vemos al entrañable ser. Ademas, se respira una especie de atmósfera de misterio, de algo sobrenatural que no se acaba de entender del todo.
La narrativa es adecuada. No se excede en explicar todos los detalles y se centra más en mostrar que contar. E.T. no era más que un muñeco diseñado por su creador. Y han existido criaturas mas espectaculares en el cine como los Aliens. Sin embargo, su personalidad y sus poderes encandilaron a los niños.
Por ello, a pesar de que pueda pecar de un sentimentalismo excesivo, es una obra imprescindible que no solo entretiene de manera impecable, sino que se queda la sensación de haber visto una gran película.

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