The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (2007)



Director: Andrew Dominik
Duración: 160 minutos
País: Estados Unidos/Canadá
Reparto: Brad Pitt, Mary-Louise Parker, Brooklyn Proulx, Dustin Bollinger, Casey Affleck, Sam Rockwell, Jeremy Renner, Sam Shepard, Garret Dillahunt, Paul Schneider, Joel McNichol, James Defelice, J.C. Roberts, Darrell Orydzuk, Jonathan Erich Drachenberg, entre otros.
" Una cinta que narra la historia del más famoso forajido del oeste americano, el carismático e impredecible pistolero Jesse James, un bandolero del sur, hijo de un predicador. Mientras Jesse planea su próximo gran robo, declara la guerra a sus enemigos, quienes intentan hacerse con la recompensa que implicaría su captura. Pero la amenaza más importante a su vida puede que venga de aquellos en quienes más confia."
En la historia del western varias cintas se han salido de lo marcado para intentar crear un punto de vista diferente sobre las diferentes leyendas y mitos del oeste americano. Bajo esa nueva perspectiva, intentaron reinterpretar la historia a su manera y ofrecieron al espectador algo a lo que no estaba acostumbrado. Eso sí, con mayor o menor éxito, pero aportando su granito de arena para el género más importante en la historia del séptimo arte. Claro, según mi punto de vista.
En este caso, la película que me toca abordar va un paso más allá y se sitúa en un nivel más profundo dentro del western, moviéndose de forma zigzagueante entre el drama más intimo y el western más clasico, regado con gotas de intensidad expresionistas que dotan al proyecto de una sensibilidad abrumadora, que sin embargo no se queda en un mero ejercicio estético sino que le brinda un toque renovador a una historia que ha sido contada en diversas oportunidades.
El director analiza a Jesse James en todas sus vertientes, descomponiendo punto por punto el carácter del bandido que aquí tiene más aristas de las que las leyendas crearon y descubriendo que la mayoría de ellas decepcionan. Es decir, que de héroe a leyenda o a villano, no hay más que un solo paso.
Pudiendo ser acusada de tediosa, soporífera y excesiva; es innegable que el estilo que eligió el director para su película es sorprendente para un western, esto es: una creación de una lentitud asfixiante, densa, como si todo el metraje se tratara del último respiro de un moribundo. Toda ella está construida a base de detalles, de miradas, de silencios, de risas. Grandes fortalezas para una obra tan reciente, es cierto que se acerca a ciertos filmes de los 70 que creía ya no se volverían a realizar.
Sin embargo, aprecio como su principal debilidad que un mínimo de media hora menos de metraje hubiera sido algo más que recomendable, teniendo en cuenta que hay escenas absolutamente prescindibles. De igual forma, Brad Pitt ofrece una actuación muy por encima de lo que acostumbra hacer, sin llegar a convencerme del todo, quedándole grande el personaje a mi entender.
No sucede lo mismo con Casey Affleck que es para mí, de lejos, lo mejor de toda la película. Me sorprendió su interpretación en la que expresa todo un mundo interior a través de sus gestos.
El dato curioso son los planos en los que se distorsiona la imágen en un círculo exterior borroso, un homenaje a lo diáfano de la ventana por la que observa Robert Ford a su héroe.
Me quedo con el final que resume magistralmente todo lo visto, sin favorecer a nadie; sin héroes, sin villanos, únicamente consecuencias. Así es la vida, como una leyenda.

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