
Director: Erich von Stroheim
Duración: 239 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Zasu Pitts, Gibson Gowland, Jean Hersholt, Dale Fuller, Tempe Pigott, Sylvia Ashton, Chester Conklin, Joan Standing, entre otros.
" Un supuesto dentista se casa con una mujer de nombre Trina, a la que le toca por suerte ganar la lotería. Posteriormente, un frustrado amigo de ambos le acusa de no tener licencia para ejercer como tal. A causa de ello, el matrimonio vive pobremente, pero la mujer ahorra compulsivamente. La avaricia y otras emociones destructivas conducirán a una tragedia."
Esta película es de visión obligada para todos los amantes del cine. Una auténtica obra maestra. Un ejercicio imprescindible del séptimo arte.
Erich von Stroheim fue un adelantado a su época. Pero no únicamente en diez o veinte años como él mismo decia, sino me parece que todo un siglo. Esta cinta es un prodigio de imágenes y de símbolos entrelazados, porque nada es casual y aquí cada fotograma tiene su propio e intrínseco valor. Cada gesto tiene su preciso significado y nunca el cine mudo tuvo tanta expresividad.
Es doloroso constatar la mutilación a la que fue sometida esta película. No obstante, gracias a la versión reconstruida, todos aquellos que tenemos la oportunidad de apreciarla podemos hacernos una idea de la magnitud de la obra original. Y lo que vemos más lo que imaginamos conforman un todo que ningún cinéfilo debe perderse.
No sé quien dijo que el cine como auténtico arte se murió el día en que se acabó el cine mudo. Yo estoy de acuerdo. El cine mudo alcanzó niveles de creación inimaginables, altísimas. Usó movimientos de cámara novedosos, planos inolvidables, iluminacion de calidad y por si fuera poco actuaciones grandiosas y sin hablar. Fueron pioneros y fueron capaces de evolucionar y dejarnos el lenguaje cinematográfico escrito con sudor en sus proyectos, que son parte de la biblia del arte del siglo XX.
Precisamente por eso, no están hechas estas películas para todo tipo de personas; a mi entender solo se pueden acercar a ellas gente con cultura, inquietudes intelectuales, y obviamente la más importantes de las cualidades: la cinefilia. Porque me imagino que para el público en general son de muy difícil acceso y eso se nota cuando el denominado "gran público" etiqueta a cintas como The Gold Rush como una "cosa aburrida".
En fin, yo me quedo con el hecho de que la película es una tremenda reflexión sobre la miseria del ser humano. Una película con una historia tan real como retorcida. Es difícil pensar que puede haber personas como los protagonistas, sin embargo tristemente los hay. Mientras la observaba no dejaba de pensar en mi padre y sus actitudes muy parecidas a las de ciertos personajes, aunque no fue el único ser que se posó en mi cabeza. Lamentablemente conozco a muchos seres decrépitos en este mundo que están enfermos con amasar una fortuna y después de conseguirla, hacer lo que sea para conservarla.
Resulta extraño, no quería ver sus cuatro horas de duración. Ahora me encantaría mirar las casi diez que en un principio duraba. Ni modo, eso hasta el momento es una cuestión imposible.
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