Il grande silenzio (1968)






Director: Sergio Corbucci


Duración: 105 minutos


País: Italia/Francia



Reparto: Jean-Louis Trintignant, Klaus Kinski, Frank Wolff, Luigi Pistilli, Vonetta McGee, Mario Brega, Carlo D'Angelo, Marisa Merlini, Maria Mizar, Marisa Sally, Raf Baldassarre, Spartaco Conversi, Remo De Angelis, Mirella Pamphili, entre otros.



" Tras ver morir a su marido a manos de un despiadado caza-recompensas llamado Tigrero, la viuda contratará a un mercenario, apodado Silencio, para que acabe con el asesino de su marido."


Al hablar acerca del spaghetti western, resulta difícil no caer en el convencionalismo de centrar todo el género en Sergio Leone. Y esto no es tan erróneo como parece, debido a que casi toda su aportación al cine como un verdadero género surgió de la mente del genio italiano; tanto por su gusto por la violencia seca y abrupta, como por su brillante planificacion, capaz de ir construyendo historias en el tiempo de una manera primorosa.

Son escasos los directores de dicho género (algunos le llaman subgénero) que consiguieron que sus cintas encajaran bien, dentro de los cuales destacó Corbucci, un tipo que se acercaba bastante a lo hecho por Leone y que alcanzó notoriedad a raíz del triunfo de otro de sus proyectos denominado Django.

Corbucci es un buen cineasta de un gran talento visual, en su cine se pueden encontrar varios elementos que lo colocan en una zona muy importante entre otros directores irregulares del género y el dios de este, el ya mencionado Leone. Y al igual que este último tiene una inclinación natural por la tragedia y por las situaciones altamente violentas y llenas de frenesí.

Esta película es uno de los westerns más atípicos y pesimistas que se hayan realizado jamás en toda la historia del cine, ya que, para empezar, Corbucci saca la historia del desierto y la lleva a la nieve más extrema, siendo ahí donde la profundidad de la historia triunfa por encima de la brillante puesta en escena y donde toda posible jovialidad queda borrada con un toque debido al elemento negativo que pesa sobre toda la película. Los lados más oscuros y brutales de la naturaleza humana están presentes aquí, todo el tiempo y las situaciones se convierten en surrealistas de vez en cuando.

Resulta curioso, pero en esta cinta, cada uno de los personajes se quiere vengar de los males que ha sufrido, no importando si son viejos y débiles o jóvenes y fuertes; solamente desean contestar la violencia cometida con más violencia. Desde luego esto va a traer nada bueno, hasta que algún hombre sensato se atreva a desasafiar a sus instintos y a los sentimientos profundos de odio y rabia que lo gobiernan.

El final de la película es terriblemente verdadero (y prolongado), se vuelve casi insoportable debido principalmente a la crueldad de su violencia tanto mental (sobre todo) como física. Ahí los ojos de Kinski dicen todo lo que es necesario expresar. Por ese tipo de detalles, el temperamental actor alemán se lleva una mención honorífica y las palmas por su magnífica interpretación.

Esta obra muestra nuestra naturaleza en la forma más desagradable que pueda existir, en un lugar en el cual todos y cada uno de los habitantes tiene que luchar para sobrevivir, pero sin olvidar como debe tratarse a cada una de las personas que lo rodean, en cualquier clase de situación.

Los temas que trata muy de cerca que son la violencia, la avidez y la decadencia total del hombre nunca fueron primordiales en el género y naturalmente el recordado final rompió con todas las convenciones y las reglas del western. Porque esta película solamente quiso ser y es mucho más de lo que anhelaba.

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