Sweet Smell of Success (1957)



Director: Alexander Mackendrick

Duración: 96 minutos

País: Estados Unidos


Elenco: Burt Lancaster, Tony Curtis, Susan Harrison, Martin Milner, Jeff Donnell, Sam Levene, Joe Frisco, Barbara Nichols, Emile Meyer, Edith Atwater, The Chico Hamilton Quintet, entre otros.

" El columnista de un poderoso periódico de New York, un hombre despótico y megalómano, no acepta las relaciones de su hermana con un músico de jazz, porque no lo considera el hombre apropiado para ella."

Una verdadera sorpresa para quien escribe estas líneas. ¿Cómo es posible que una película tan buena como esta, sea tan poco conocida y citada? ¿Cómo es posible que se hayan atrevido en algunos lugares del mundo a ponerle titulos tan vulgares siendo el original tan hermoso? Misterios insondables de la existencia, supongo.
Mackendrick me era conocido por cintas como A High Wind in Jamaica o The Ladykillers, dos buenas películas, sin duda, pero esta me resultaba del todo desconocida. Descubrirla ha sido un verdadero placer, un glorioso paseo por ese New York nocturno de antros y bares rebosantes de personajes dudosos, cuando no abiertamente malvados o despreciables. En el trono de la vileza reina J.J. Hunsecker, interpretado por Burt Lancaster con el ímpetu y la solvencia requeridos; un poco por debajo, pero compitiendo para sucederle como rey de los serviles, Sidney Falco, un magnífico Tony Curtis, para mí en su mejor actuación. El primero es columnista de éxito y por lo tanto, enormemente poderoso. El segundo es agente de noticias, esto es, quien hace el trabajo sucio, sin importarle las consecuencias. Sin embargo, Hunsecker tiene una hermana pequeña que se ha enamorado del hombre equivocado (a su juicio, claro está), y junto con Falco, desplegará toda su habilidad y perversidad para evitar un compromiso.
Dado que se trata de un guión que tiene detrás personajes y vivencias reales, las acciones que nos pone delante merece y mucho la pena desde tres aspectos diferentes. Me interesó bastante la definición de una ciudad que todavía no era el referente mundial, pero que comenzaba a serlo desbancando a las grandes metrópolis europeas. New York aparece retratado de un modo fantástico y con un gran encanto, allí podemos comenzar a ver la gran elegancia que posee esa ciudad actualmente, se lo merece.
También vale la pena poder apreciar los inicios de ese periodismo comúnmente denominado "amarillo", inicios que, como podemos comprobar, dan para empezar a entender muchas de las cosas que ocurren en las pantallas de televisión dedicadas a esos menesteres.
El tercero punto, es un guión tremendamente ilustrativo para comprender los últimos productos del cine negro de los cincuenta que tantos y tan buenos títulos ha dado.Ya que se debe reconocer que la película constituye una obra eminente de cine negro tardío. Explora el mundo subterráneo de la gran ciudad, en el que se mueven personajes siniestros, codiciosos y perversos, alrededor de los cuales se desarrolla una acción trepidante, saturada de felonías, extorsiones, difamaciones, engaños y demás infamias.
Por cada trapo sucio que aparece en un medio de comunicación, suele haber otro al interior de cómo se consiguió la noticia. Así ha sido siempre y así será. Existen periodistas buenos, malos y peores, pero en general se podría nombrar honrados a muy pocos. Cuando hago uso del término periodista lo hago de forma genérica, es decir, me refiero a corresponsables, columnistas, agentes de prensa, jefes de redacción, editores; una fauna salvaje en busqueda de porquería en la que ellos suelen estar bastante manchados. Esta obra se ocupa de eso y de un poco más. El guión es tan bueno porque está contado de forma tan fría y cortante que produce una sensación de naturalidad extraña ante lo que pasa delante de nuestros ojos. Eleva, entonces, el nivel de audacia e insolencia, en el marco de un clima frío, tenebroso y despiadado. No cuenta la verdad, sino la voluntad del poderoso, incluso cuando éste actúa sin razón y por motivos inconfesables. En la acción no aparecen disparos, sangre, bombas, explosiones, se hace uso de otros recurso. Pese a ello, el nivel de violencia de la obra es elevado. El guión confronta a dos personajes relacionados por una pasión construida de forma ambivalente por amor y odio, sustentada en el hecho de que ambos se necesitan y, a la vez, se desprecian. El relato analiza un fenómeno de celos diferente del de Otelo, de Shakespeare. De ahí su gran interés.
 Por ello, constituye uno de los mejores relatos acerca de la corrupción, entendida en su sentido más general, que se hayan hecho en el cine de todos los tiempos.
Por todo esto, una película que hay que reivindicar y disfrutar aspirando su dulce aroma a éxito.

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