Kindergeschichte [2009]



Director: Michael Haneke

Duración: 144 minutos

País: Alemania/Austria/Francia/Italia

Elenco: Christian Friedel, Ernst Jacobi, Leonie Benesch, Ulrich Tukur, Ursina Lardi, Fion Mutert, Michael Kranz, Burghart Klaußner, Steffi Kühnert, Maria-Victoria Dragus, Leonard Proxauf, Levin Henning, Johanna Busse, Thibault Sérié, Josef Bierbichler, entre otros.

" En 1913, en vísperas de la Gran Guerra, accidentes inexplicables perturban la tranquila vida de un pueblo protestante del norte de Alemania."

Una película que suma crimen, drama, misterio, intriga y crítica social. Bajo la apariencia de un tranquila y pacífica vida rural, se oculta un mundo turbulento de envidias, rencores, afanes de venganza, crueldad y perversidad, que afecta a todas las familias.
Por un lado, son causa de enfrentamientos los intereses contrapuestos del terrateniente y los intereses de los trabajadores. Por otro lado, son motivo de lucha las diferencias generacionales entre padres e hijos. La sociedad se encuentra fuertemente jerarquizada y sometida a una matriz muy rígida de valores absolutos, sacralizados por creencias religiosas inspiradas en principios fundamentalistas e integristas. La atmósfera que se respira es de extremismo, rigurosidad, frialdad, hipocresía y represión. 
La narración se apoya en la voz en off de un hombre, la del maestro cuando es anciano, porque genera distanciamiento respecto del relato y porque confiere a la cinta apariencias de obra antigua, de otro tiempo, de un presente indefinido que se puede situar en torno a 1945 a 1950, cuando el personaje cuenta con unos 60 años de edad.
El director propone una reflexión sobre aspectos más filosóficos que empíricos. Lo hace desde una posición y con unos puntos de vista que retoman tesis de trabajos anteriores. Profesa una concepción cercana a Rousseau de la violencia. Considera que la educación es la fuente principal de generación de conductas violentas. Los valores absolutos y rígidos son para Haneke inhumanos, causa de frustraciones y origen de violencia. 
Aunque no diría que el mayor mérito de esta película sea análisis alguno, sin embargo sé bien que lo más recurrente en los círculos cinéfilos será dedicar líneas y frases a ensalzar la radiografía de una infancia, un germen y una condición humana. Supongo que el debate más interesante debe ser (la opinión mayoritaria así lo indica) la fijación del caldo de cultivo de lo que ya se ha comentado convenientemente. Se llegó incluso a mencionar la capacidad de sugerencia del director, su presunta intención de proponer libertad al espectador para que valore libremente lo que está viendo.
Y sin embargo, el nazismo es un fenómeno exclusivamente alemán. Muchísimo más complejo que una mera enfermedad moral. Esa tesis hace muchos años que se superó. Y quien la mantenga no revela más que una ignorancia histórica y falta de lecturas.
La película es grande por la desagradable incertidumbre con que me deja. Porque, al igual que el director, estoy obsesionado por la raíz del mal. Porque en la película no hay una clara línea que separe a los verdugos de las víctimas. Porque los niños no son tan inocentes. Porque el que más sufre es el más débil; pero a menudo ni siquiera el más desvalido está a salvo de algo de culpa y se convierte en chivo expiatorio de los errores de otros.
Sus aciertos son innegables: su exquisita fotografía, la sordidez de sus planos, su ritmo imperceptible pero hipnótico, la magnifica recreación de sus personajes, su magistral captación de los vicios y miserias que siempre han aquejado a la sociedad. Como lo señala bien un personaje: "un ambiente dominado por la maldad, la envidia, la apatía y la brutalidad." 
Es una película compleja, densa, estéticamente brillante e ideológicamente controvertida. Una de esas que plantea muchas más preguntas que las respuestas que ofrece. Una de esas que no deja indiferente. Por fortuna, Haneke abandonaba la violencia explicita por una variedad de malicia más dañina, la que no se ve, pero se intuye que todos llevamos dentro. La que se oye, como ese penetrante silbido de flauta que baja por la escalera e invade todo el cuarto y atraviesa el alma. 
*El desprecio mostrado por el doctor hacia la partera es antológico, cruel en sumo grado.

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