Swades: We, the People (2004)




Director: Ashutosh Gowariker

Duración: 195 minutos

País: India

Reparto: Shah Rukh Khan, Gayatri Joshi, Kishori Balal, Smith Seth, Lekh Tandon, Rajesh Vivek, Daya Shankar Pandey, Farrukh Jaffar, Vishnudutt Gaur, Raja Awasthi, Vishwa S. Badola, Bhim Vakani, Rahul Vohra, Rajesh Balwani, Bachan Pachehra, entre otros.

Esta película representa perfectamente mi idea de un país empoderado. Porque realmente podría ser cualquier nación del mundo la que estuviera experimentando cada vivencia que vemos en la cinta, estamos en la India, pero me queda claro que cualquier otra república si se lo propone podría conseguirlo. Aunque es probable que algunas de las problemáticas presentadas sean propias de países que están en "vías de desarrollo" y no sea apropiado generalizar (Lindo eufemismo), valdría la pena intentarlo.
En ese sentido la obra logra crear una atmósfera que podría denominar "mágica", que provoca en el espectador que toda meta se puede alcanzar, aunque sólo sea por un breve instante. También nos hace conscientes de que cualquiera puede cambiar el rostro de su país si tiene alguna aspiración y se empeña en ella como Mohan se propone realizar en la pequeña comunidad en la que se encuentra.
La historia comienza cuando el propio Mohan decide volver a la india para buscar a la mujer que lo cuidaba de pequeño y llevarla con él a los Estados Unidos. Allí conoce a Gita, una atractiva mujer que estudió en la capital del país y que ahora labora en el pequeño pueblo que se encuentra a 200 kilómetros de la misma y es la encargada de la escuela en donde imparte clases a niños de primaria.
En ese punto de la narración empieza toda la aventura para el protagonista, quien no sólo cae perdidamente enamorado de la hermosa y adorable maestra, sino que por diversas circunstancias se ve envuelto en un viaje que lo lleva a conocer a profundidad una India más rural.
El momento culminante de su revelación ocurre cuando conoce a un pobre campesino quien está anclado en el injusto sistemas de castas que predomina en su país, razón por la cual apenas puede alimentar a su familia. El hombre se había dedicado toda su vida a tejer, hasta que la llegada de nuevas tecnologías en ese campo lo había dejado sin trabajo, lo que le obligó a volverse agricultor en tierras arrendadas. Rechazado por la comunidad que está convencida de que un tejedor no puede ser otra cosa que un tejedor, falla al irrigar sus tierras, ya que además los pobladores deciden no suministrarle nada de agua y abandonarlo a su suerte. Toda esta situación, naturalmente lo deja con grandes deudas y viviendo en un estado de miseria y desamparo. En el viaje de regreso a casa, la percepción de Mohan sobre su país cambia totalmente y la forma más clara de percatarse de ello es cuando decide beber un vaso de agua en un recipiente de barro que vende un niño en la estación del tren. 
La cinta toca problemas muy graves de la India rural como el matrimonio infantil, la diferenciación que se hace de las castas y obviamente la falta de educación. También levanta la voz respecto al preocupante número creciente de personas de extracción Hindu que viven con cierta comodidad en los Estados Unidos y que regresan a su país para llevar consigo a sus viejos para que les sirvan, cocinen y limpien sus casas. Incluso en la propia cinta aparece un punto que probablemente nadie se atrevería a señalar en su propia patria. 
Los ancianos se encuentran reunidos en su propio pueblo y declaran que la India es el mejor país del mundo porque tienen "valores e ideales", que por ejemplo Estados Unidos jamás tendrá. Mohan les expresa que en realidad es lo contrario, de tal manera que les insta a dejar de esconderse detrás de la farsa de conceptos que son antiguos y que no son más que palabras y dedicarse a ver las cosas tal y como son. Y está decidido a demostrarles lo equivocados que están.
Entonces Mohan utiliza su habilidad y sus conocimientos para construir un diminuto proyecto de energía hidráulica que consigue llevar finalmente la luz eléctrica a su pueblo. Es justo en ese momento cuando la película llega a su punto máximo. "Un hombre puede hacer la diferencia. ¿Tu puedes?" nos lanza la pregunta justo a la cara a todos los espectadores. Y en ningún momento te imaginas que te vas a encontrar diciéndole ¡si puedo!  Esa es la magia de la película a la que me refería al inicio.
Y sin embargo no hay ninguna clase de enseñanza en la película. El tema central es hacer las cosas. Nunca nos pide como espectadores que hagamos una elección. Solamente nos hace ver de que nos perdemos al no hacer las cosas. No nos pide que nos quedemos en donde estamos. Sólo nos recuerda todo lo que dejamos atrás cuando no nos movemos. 
En conclusión, la obra se trata sobre la transformación. Para ella la juventud se convierte en un líder para los demás cuando expresa su opinión más realista sobre la cultura y la herencia que los antepasados les dejaron, las cuales no pueden utilizarse siempre como velos para ocultar los problemas que azotan a las sociedades. 
El científico se convierte así en visionario cuando utiliza su experiencia para diseñar una planta hidroeléctrica para un pueblo subdesarrollado. Que un hombre se convierte en hijo de su tierra cuando escucha a su corazón. (¡Qué ridículo!)
Y la película se convierte en una joya que ha cambiado tu vida en el momento en que empiezan a aparecer los créditos finales.

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