Cyrano de Bergerac (1990)



Director: Jean-Paul Rappeneau

Duración: 137 minutos

País: Francia

Elenco: Gérard Depardieu, Anne Brochet, Vincent Perez, Jacques Weber, Roland Bertin, Philippe Morier-Genoud, Pierre Maguelon, Josiane Stoléru, Anatole Delalande, Alain Rimoux, Philippe Volter, Jean-Marie Winling, Louis Navarre, Gabriel Monnet, François Marié, entre otros.

" Cyrano es un hombre arrogante y fanfarrón, ingenioso e irónico, noble y orgulloso. Avergonzado por su gran nariz, el también brillante poeta, soldado reconocido y hábil espadachín expresa su amor por la bella Roxane a través de Christian de Neuvillette, el apuesto soldado a quien ella ama. "

Me hubiera encantado empezar mi escrito en verso, aunque esto resultara algo perverso, pues pondría al descubierto lo difícil que es hacerlos. No obstante esto no mengua mi entusiasmo, mi animo, mi determinación, pues aunque no tenga una detallada explicación, es Cyrano un personaje sin igual, que merece una mención, un lugar. Filósofo, poeta, espadachín y dramático, músico y también matemático. Con su nariz y su espada, amó mucho. No por su bien. Un hombre que no prefirió las calumnias a los poemas, que no quiso coleccionar medallas, ni urdir falacias. No, gracias.
El quería cantar, soñar, reír, vivir, estar solo. Ser libre, tener el ojo atento, la voz que vibre. Ponerse por sombrero el universo, por un sí o por un no, batirse o hacer un verso. Despreciar con valor la gloria y la fortuna, viajar con la imaginación a la luna. Solo al que vale reconocer los méritos. No pagar jamás por favores pretéritos. Renunciar para siempre a cadenas y protocolo. Posiblemente no volar muy alto, pero solo. Cyrano, lo hizo todo y no hizo nada.
Esta obra nos cuenta la historia de un mosquetero (soldado armado con mosquete) acomplejado por su enorme nariz. A pesar de ser capitán de todo un regimiento de hombres que le respetan y admiran, Cyrano vive bajo la presión de su defecto y enamorado de su prima-hermana Roxane, con la que cree nunca tendrá ninguna posibilidad debido a su supuesta fealdad y a que ella ya se ha fijado en un apuesto infante.
Pero cuando ese soldado de infantería acude a Cyrano para unirse a su legión, éste ve ante sus ojos (y nariz) la oportunidad de transmitir todo su amor a su prima. Toda la belleza del joven compensa su poco vocabulario poético a la hora de decirle cosas bonitas a Roxane. Cyrano se ofrece entonces a escribirle los versos para conquistarla, sintiendo así que es él quien se declara.
Hay que saber degustar la poesía para apreciar una película de esta categoría. Redondillas, tercetos, serventesios, quintillas, rimas consonantes o asonantes en las más variadas estrofas se arremolinan para recrear una sublime tragicomedia donde Cyrano, más que con la espada, lucha de modo envidiable con la retórica como arma.
Todo prácticamente en esta película destila arte cinematográfico; desde una impecable puesta en escena, vestuario y ambientación de la época exquisitos, hasta una sobresaliente partitura que se adapta por igual a los momentos dramáticos y a los cómicos, pasando por brillantes interpretaciones, sobre todo la de Depardieu que parece encontrar un papel que le queda como un guante.
De este Cyrano, que por Depardieu es magníficamente interpretado, hay que quedarse, no solo con las palabras, sino con lo expresado. Solo comprendido por el que ha querido, sin ser recompensado, y sufrido en su interior el dolor del amor, al no ser correspondido.
Es pues dura la última lectura, pero el viaje, el camino, valen la pena. Cyrano nos da una lección, de esta aprendemos, pero es nuestra decisión, poner en practica lo que ya sabemos. Y es tan simple como que el amor que por dentro nos domina y nos inunda, el que con un mágico movimiento nos impulsa, nos lleva a sentir algo intenso, a cometer locuras.
Quizá por todo lo relatado aprecio a Cyrano, quizá por sentir como él, quizá por esperar ser amado, quizá sea simplemente por hacerme entender que la vida es muy hermosa y aunque todo sea complicado, es para vivirla con gozo, aunque puede que sea mejor, con alguien querido a tu lado.
En fin, una poderosa y sólida cinta que nos habla de temas universales y atemporales como el honor, la dignidad, la integridad, el pensamiento libre, la belleza, los complejos físicos, la lealtad, el sacrificio, y sobre todo del amor platónico, del amor por aquello que crees que no puedes alcanzar, del amor idealizado, el cual nos es narrado del modo más refinado y delicioso, un torbellino de juegos de palabras, una cadena de frases exuberante para los sentidos, con un trazo de secundarios prodigiosa, con una construcción de protagonistas memorable, y con un protagonista imperial. 
Obra maestra del séptimo arte, una de las cimas del romanticismo, sin caer en la sensiblería barata, con un Depardieu en su punto más alto.
Como sea, después de tanto tiempo, cuesta un poco creer que pueda alimentarse el amor sin alguna dosis de talento o que el orgullo pueda sostenerse mucho tiempo sin haber sido apuntalado por el regalo siempre inesperado de la confianza. Un personaje que destaca por su espíritu que es inmortal y por su miedo a ser rechazado por la mujer que ama, que es infinito. En suma, Cyrano podría ser cualquiera de nosotros si no fuera porque nuestra nariz casi nunca está a la altura de nuestro miedo.

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