American Graffiti (1973)




Director: George Lucas

Duración: 110 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Richard Dreyfuss, Ron Howa Jack, Bo Hopkins, Manuel Padilla Jr. Beau Gentry, Harrison Ford, Jim Bohan, Jana Bellan, Debyrd, Paul Le Mat, Charles Martin Smith, Cindy Williams, Candy Clark, Mackenzie Phillips, Wolfman Celiz, entre otros.

" Es la última noche del verano de 1962, y unos adolescentes de Modesto en California, quieren divertirse antes de afrontar sus responsabilidades como adultos. Así que todos salen esa noche para beber, ligar, pasearse en coche, ir por una hamburguesa o bailar un rato."


Curt, Steve, John y Terry están convencidos de que esa será su última noche de fiesta juntos en el pueblo. Curt y Steve ingresarán pronto a la Universidad y ya nada volverá a ser como antes. Estamos a principios de los años sesenta y el rock inunda las calles iluminadas no solamente por los letreros de neón de las cafeterías, sino de los coches que como si de una peregrinación se tratara, aprovechan hasta la última gota de gasolina para aventurarse cada vez que se detienen para ir a buscar los brazos del chico o chica en turno.
George Lucas en esta oportunidad, captura perfectamente el momento que se encuentra justo entre la adolescencia y la edad adulta, esa época que todos en algún instante, deseamos que durara para siempre. Ubicada en Modesto, California en 1962, sigue las aventuras de todo un grupo de muchachos recién graduados de la preparatoria, en la última noche de verano antes de lo que "se viene" (lo que se supone es lo  trascendental en la vida de alguien) que inevitablemente, está muy cerca de empezar (muchos de ellos van a dejar el pueblo para ir a la Universidad).
Toda el relato que nos cuenta la película está ubicado en la noche, una noche tan larga, llena de rituales y tan empapada por la exuberante mezcla de autos viejos y rock and roll. En pocas palabras, la inocencia de los años 50, a punto de sumergirse en los transformadores años sesenta.
Los personajes parecen muy arquetípicos y anticuados para la actualidad. Primero tenemos a Steve Bolander, el tipo que está a punto de viajar para la Universidad, siempre con la esperanza de mantener su relación con Laura, la novia que dejará atrás. Su viejo amigo, el nerd Terry tiene como encargo principal su Chevy Impala 58, todo mientras él se encuentre lejos. Pero en esa misma noche de travesía, se cruza con Debbie, una adolescente rebelde que lo lleva a lugares que él nunca imaginó que existirían. Por otra parte, Curt, se supone que hará el viaje con Steve para ir a la Universidad, pero las dudas se apoderan de su ser, asi que por obra del destino se une a unos pandilleros revoltosos, sin dejar de buscar la pista de una misteriosa y hermosa chica rubia que conduce por el lugar en un Ford Thunderbird del 56. Y por último está John, el héroe local de las peleas, quien se la pasa vagando en su llamativo auto amarillo y es buscado por un forastero para retarlo a una carrera y demostrarle quien es el más veloz de la zona.
La juventud, en cualquier época, es una fase de experiencias, de crecimiento, de nuevas emociones, de descubrimientos, de responsabilidades y obviamente también de diversión. Cuando se tienen 17 o 18 años, como los protagonistas de la película, una noche se plantea como un abanico repleto de posibilidades para lograr que esas horas desde que se sale de casa hasta el amanecer queden grabadas en el recuerdo. Basta con tomar el coche y encender la radio y poner Rock & Roll y conducir por las calles que la coincidencia o el destino harán que todo vaya en una determinada dirección y que tenga mejor o peor final.
George Lucas logro crear un verdadero guión coral, en el que el hilo conductor es siempre el personaje de Curt Henderson, a quien el propio Lucas describió alguna vez como "el intelectual que va a la Universidad". Ese personaje se enfrenta al dilema clásico de la adolescencia: volar del nido para crecer o mantener vivo el ideal del sedentarismo nostálgico, el que podemos suponer experimentó el propio director al salir en busca del sueño en la "fábrica de sueños". 
Con un tono ciertamente ligero, pero con transiciones dinámicas y un ritmo coherente, la historia se va desarrollando ante nosotros como un verdadero tapiz de situaciones y carcajadas, que van de las más cursis y ñoñas, a las francamente intensas y profundas.
Esta obra es algo más que la mirada a una época que ahora ya sólo es añorada por unos pocos en donde las disputas se resolvían con carreras de coches, y el spray y el volumen del copete determinaba tu popularidad, así como la cantidad de gasolina de tu coche. Esta cinta es más que todo eso, si cabe mencionarlo, es el homenaje a una mentalidad que ya se ha perdido, esa inocencia que todavía existía en Estados Unidos antes de la guerra de Vietnam. Este proyecto nos ofrece una muestra de lo que era la vida de los jóvenes de esa época, y lo hace sin caer en el chiste fácil y lo patético, tan propio de otras películas de adolescentes, ratificando que ser joven no significa ser estúpido, ni querer que te traten como tal.
Puede que George Lucas encontrara su camino hablándonos de mundos fantásticos, pero nada de lo que ha creado tiene la magia, el corazón y la inocencia que destilan las imágenes de su creación, un pedazo de nuestra propia vida que ni las fuerzas imperiales, ni la mediocridad, ni la mercadotecnia nos podrán nunca arrebatar.

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