Shame [2011]



Director: Steve McQueen

Duración: 101 minutos

País: Reino Unido

Elenco: Michael Fassbender, Lucy Walters, Mari-Ange Ramirez, James Badge Dale, Nicole Beharie, Alex Manette, Hannah Ware, Elizabeth Masucci, Rachel Farrar, Loren Omer, Carey Mulligan, Lauren Tyrrell, Marta Milans, Jake Richard Siciliano, Robert Montano, entre otros.

" Brandon es un apuesto treintañero neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su agitada vida sexual. Obsesionado con el sexo, Brandon se pasa el día viendo páginas pornográficas, contratando prostitutas y manteniendo relaciones esporádicas con solteras de Manhattan. Un día aparece su hermana menor Sissy en casa sin avisar, con la intención de quedarse unos días en su departamento."

A la hora de comentar una película como la que nos ocupa, bien podría haber dos enfoques: el primero el de aquellos que defenderán la cinta por su valentía, su dureza, su falta de concesiones y su etiqueta de "cine de autor", ajeno a las modas audiovisuales actuales; o el segundo que es más bien el del espectador común y corriente que puede salir insatisfecho de una sala o quedarse dormido en casa después de lo que ha visto, un largometraje de ritmo pausado que parece no contar gran cosa.
Lo único es que yo, después de observarla en dos oportunidades, no puedo sino encontrarme en medio de ambas posturas. Aunque si tuviera que elegir una, no puedo sino ponerme de parte de la opción B. Un argumento simple para ello: cierto es que los planos largos y la casi escasez de edición a menudo ayudan a la narrativa, pero en ciertas escenas se vuelven un verdadero estorbo. La película es elegante, sin embargo su dureza resulta más superficial que real, además de tener un cierto sabor a historia moralista importante. Tras un trillado acto sexual con dos mujeres, llega la resolución y moraleja de la película: ver mucho porno te convierte en un incapacitado emocional. Un mensaje que enorgullecería a cualquier Liga de madres cristianas y que poco tiene que envidiar al clásico "si te masturbas, te quedarás ciego".
Ni todo el cine comercial es malo, ni todo el cine independiente es bueno de por sí. Llevar la etiqueta de independiente no garantiza que alguien termine viendo una gran película, y mucho menos estemos obligados a valorarlas como tal.
Por estas razones estoy completamente en desacuerdo con los argumentos de muchos presuntos críticos, cuando manifiestan que el público se escandalizará al ver el cuerpo de un hombre desnudo o practicando sexo. Yo les respondería a todos esos tipos que no, que el público ya es mayor, que ya salió de las cavernas y está harto de ver desnudos de hombres, mujeres, sexo explícito, cine erótico, cine porno. ¿O solo soy yo?
Shame es una película pretenciosa, parece que está diseñada especificamente para intentar ganar todos los premios posibles. Todo en ella denota esa finalidad. Y hay que manifestarlo abiertamente, las películas no deberían hacerse con ese objetivo
No comparto la devoción por esta película. Se repiten en ella las carencias de un cine que pretende ser radical pero que solo consigue serlo en la forma, no en el contenido, que, una vez más se queda anclado en la superficie. La historia se ha repetido ya demasiadas veces. No se le puede negar al cine independiente (o con intenciones de que así se le nombre) su aportación formal, sus hallazgos en ritmo narrativo y en imagen, incluso en la concepción de personajes, esos seres desubicados y atrapados en un sistema o en unos hábitos sociales en los que les resulta imposible encajar, y que los atrapan patológicamente.
Más allá de eso, no tenemos nada más. Hay una cierta vocación de cine generacional en esta película, como en otras, un retrato solitario y atormentado, de seres perdidos en laberintos de excesos. Como si otras generaciones no hubieran sido víctimas de semejantes laberintos. Pero este cine no mira más allá de eso. Fabrica las piezas y las carga dramáticamente, para luego no ponerlas en juego, para abandonarlas a su suerte sin más.
Los cineastas se han olvidado de los grandes temas y se han quedado atascados en sus propios miedos. Se han quedado atorados en algo que asola al mundo de un modo desconcertante y alarmante; en la absoluta carencia de soluciones ante los problemas de su tiempo. Faltan perspectivas nuevas en todos los ámbitos del arte, incluso de la vida, con la crisis que nos arruina que ha atascado al mundo en un círculo vicioso del que no es capaz de salir.
Cualquiera que preste atención a los personajes y a los diálogos se dará cuenta rápidamente de que semejante guión es fácilmente redactable en una semana. Los personajes son unas marionetas y no articulan ningun dialogo aprovechable, aunque abundan las intensas miradas perdidas al horizonte a modo de ejercicio de profundidad. 
Faltan ideas, faltan innovadores, verdaderos radicales que lleven su discurso más allá de las formas para proponernos alguna cosa a la que agarrarnos, alguna cosa con la que recuperar la esperanza otra vez. Yo ya no quiero ver más crónicas del desastre, ese caos generado a partir del exceso y que nos hacer ver como unos sujetos que les encanta el papel de víctima. Esta película es la crónica de un ser avergonzado de sí mismo por aquella en lo que se ha convertido, aunque no sé muy bien a quien atribuirle la responsabilidad de ello.
Entiendo que el señor McQueen (director de la película) no tiene por qué ser un experto en adicciones y, aún siéndolo, sus criterios no tendrían por qué coincidir con los de otros supuestos peritos. Además de ser temas controvertidos, están sujetos a las interesadas leyes del mercado, cosa que dificulta demasiado que se ponga toda atención sobre las adicciones alimentadas legalmente en cualquier rincón de nuestra sociedad occidental. Por tanto, es posible que alguno de los espectadores perciba que el problema del protagonista se refleja parcialmente, incurriendo en algunas contradicciones que hubieran exigido una mejor documentación por parte de McQueen, también guionista del proyecto. 
En el aspecto puramente cinematográfico, es una película casi indolente, escasa, plagada de unas pausas que saltan más sobre el vacío que sobre el significado de "algo". Justo cuando el aburrimiento me recordaba todo lo que me duele, se me ocurrió pensar que esto del 'arte y ensayo' ya estaba superado. Por otra parte parte, también me pareció que Bach acompañaba muy incomoda al protagonista cuando sale a correr por las hermosas calles de Nueva York. Como algunas personas acomplejadas, desde el primer minuto se percibe que la cinta quiere ser más de lo que es, más interesante, más profunda, más buena onda. Esa intención resulta insoportable.
Casi se me olvidaba. La obsesión de tener todo grande (ya sea el pene o los senos) es un fatal síntoma de la putrefacta sociedad occidental actual ¿Para qué sirve tenerla grande si eres un eyaculador precoz o tener los senos operados si eres incapaz de darle leche a tus hijos? Habrá que pensarlo.

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