Monsters (2010)




Director: Gareth Edwards

Duración: 94 minutos

País: Reino Unido

Elenco: Scoot McNairy, Whitney Able, Mario Zuniga Benavides, Annalee Jefferies, Justin Hall, Ricky Catter, Paul Archer, Kerry Valderrama, Jonathan Winnford, Stan Wong, Anthony Cristo, Mario Richardson, Jorge Quirs, Erick Arce, Emigo Munkel, entre otros.

" Hace seis años se descubrió vida extraterrestre en el Sistema Solar. Sin embargo, la sonda de la NASA que regresaba con las muestras se estrelló en México y la mitad del país se ha convertido en una zona infectada, una vasta zona en cuarentena que está poblada por gigantescas criaturas y vigilada por aire por los militares de Estados Unidos y México. El reportero Andrew Kaulder se encuentra en San José cuando recibe la orden de recoger a Samantha Wynden, la hija del dueño de la agencia de noticias donde trabaja, y escoltarla hasta una zona segura de la costa."

Esta cinta ni está relacionada con la película de animación de Dream Works (aunque a esa la acompañaba en el título un 'Aliens') ni con la entretenida creación de la competencia y mucho menos se trata de alguna nueva película porno de alguno de esos famosos actores españoles. Estamos ante una obra difícil de definir: controvertida, de fondo y forma políticos, propagando nuevas vías de escape para el género de ficción. También con brillo y faltas, irregular pero valiente. Se podría resumir y definir como cinta de festival. De esas que suelen ser aplaudidas o abucheadas y es ahí donde aparece el contraste y virtud que no encuentra el proyecto de Gareth Edwards.
Parece que todo el presupuesto lo utilizaron en sus carteles (infinidad de ellos) y en construir una puesta en escena apocalíptica bajo resortes políticos y sociales. Se habla de inmigración y dinero en el subtexto, de una amenaza que nunca debe cruzar la frontera, del miedo a la diferencia y la toxicidad que ello representa.
Tal vez toda la película se vea demasiado hinchada de cierta predisposición autoral, pero el director no es autor o no quiere dar el paso pertinente para alcanzarlo. Tal vez le faltó valentía. Seguramente Gus Van Sant haría su obra más política, siguiendo modelos pasados. 
Estamos ante una amenaza invisible que tapa selvas, hay mucha oscuridad y muros en un viaje lleno de peligros que no son visibles. Nos muestra a aquel engendro al inicio, pero la amenaza es silenciada por un viaje errático repleto de dificultades y tiempos muertos. Es ahí precisamente donde se encontraba la película que deseaba mostrarnos en parte el director, sólo que se ve a sí mismo amenazado por el anonimato y la pérdida de capacidad cinematográfica.
No obstante parece que nadie se ha dado cuenta de ello, de hecho es sorprendente que teniendo tan cerca una amenaza tan poderosa, tanto los protagonistas como el resto de los personajes no tienen ni la menor idea sobre sus vecinos y tampoco les preocupa en lo más mínimo. 
Al margen del desconocimiento de los extraterrestres, también es curioso cómo no pude dejar de toparme con "mexicanos guerrillas" que no dudan en enfrentarse a criaturas del tamaño de un edificio con armas de mano. En esos momentos sólo les faltó girarse a la cámara para decir algo así como: "es que como somos extras, ya sabemos que vamos a morir".
Otro aspecto que también es digno de estudio es el plano afectivo de los protagonistas. Son personajes sacados de la típica novela romántica que se saben tan bien el papel arquetípico, que aunque nada les empuja a hacerlo, están avocados a alcanzar el final de cuento de hadas.
Y para rematar la película le brinda un verdadero puntapié en su parte más sensible al Atlas Geográfico de América. Veamos, la película empieza en San José (América Central) y no se atreven a poner Costa Rica, pero luego resulta que es México, y van en tren hacia el noroeste, como hacia Sinaloa, pero luego están en la costa atlántica. Luego, ya cerca, muy cerca de la frontera con Estados Unidos (Coahuila o cualquier estado del norte ha de ser) aparece una pirámide Maya en medio de un increíble entorno selvático. Y desde la pirámide se ve la frontera estadounidense, y justo ahí se pasa de la selva (sí, la de Chiapas, Guatemala o Quintana Roo) a la pradera Texana que está repleta de palmeras. Vergonzoso e inaudito. 
Pero bueno, se nota que en cierta parte esta obra tiene como único propósito ser distinta a las demás ofertas del género de ficción, pues no se dedica a mostrar acción y las conocidas alternativas propias de este tipo de cintas. Por el contrario, la película se ocupa de mostrar (realizando cierto tipo de crítica) cómo es el comportamiento de ser humano en este tipo de catástrofes: es así que vemos a quienes se aprovechan de las personas al negociar con la desgracia, o nos enseñan que las personas son las que reaccionan de manera agresiva ante lo desconocido.
Resulta, en conclusión, una película arriesgada en su planteamiento y que pese a que contó con el favor de la crítica y tuvo éxito en festivales de género, es a mi modo de ver, fallida y no queda más que en un anecdótico proyecto de contar lo mil veces contado con otro punto de vista, constituyendo una película menor. Abstención recomendada.
Tengo la ligera sensación de que esta crítica quedó sin pies ni cabeza, tal como la obra de la cual opina.

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