An Education (2009)



Director: Lone Scherfig

Duración: 100 minutos

País: Reino Unido/Estados Unidos

Elenco: Carey Mulligan, Olivia Williams, Alfred Molina, Cara Seymour, William Melling, Connor Catchpole, Matthew Beard, Peter Sarsgaard, Amanda Fairbanks-Hynes, Ellie Kendrick, Dominic Cooper, Rosamund Pike, Nick Sampson, Kate Duchêne, Bel Parker, entre otros.

" Jenny Mellor, una atractiva y brillante estudiante de 16 años que vive en un tranquilo barrio londinense, sólo piensa en estudiar para poder ir a Oxford. Pero un día conoce a David Goldman, un tipo seductor de 35 años que la corteja con cenas elegantes, bares y viajes con sus divertidos amigos Danny y Helen. Así las cosas, las convicciones de Jenny se tambalean y se verá obligada a elegir entre seguir con David y su ajetreada pero entretenida vida o bien ir a la Universidad."

En la película nos encontramos a una joven inglesa, en su último año de escuela, estudiante modelo y que apunta a Oxford como su principal meta, reflejo más de los sueños de su padre que de los propios. Pero todo cambia cuando conoce a un hombre que le muestra el mundo más allá de los libros de latín y las clases de violonchelo. Un mundo, quizás, más divertido y apasionante que le lleva a plantearse todo lo que hacia hecho hasta ese momento y si merece la pena continuar con su vida rutinaria, centrada en el futuro y que apenas le permite disfrutar de lo que está experimentando a cada momento. Es el despertar de una adolescente de un mundo que al parecer le va quedando pequeño, para el que es demasiado madura, aunque inexperta fuera de él. Pero el querer convertirse en mujer demasiado pronto tiene sus consecuencias.
La educación a la que hace referencia el título de la obra, en realidad podríamos dividirlo en dos tipos: por un lado en el relato se habla de la educación de tipo académico como tal y por el otro, de aquella educación que se imparte en la escuela de la vida. De tal manera que la protagonista tiene que decidir sus prioridades: estudiar o vivir la vida loca con un sofisticado treintañero que la corteja.
El paso por la escuela se considera indispensable. Saber que uno y uno suman dos o diferenciar el sujeto del predicado constituyen el primer escalón para un futuro que se nos puede pintar bien negro sin unos adecuados estudios. Los títulos suman más en los currículos que la experiencia, de manera que uno los va acumulando como si de una colección de sellos se tratara. Y mientras estamos dedicando el tiempo en ello, nos va pasando por delante la mentada escuela de la vida, esa para lo que no existen certificados ni manuales. Esa en la que ni las ecuaciones ni el dibujo nos sirven de guía. La que finalmente más termina influyendo en nuestro destino.
En ese sentido la película plantea de manera destacada y atractiva el dilema entre la educación formal y las experiencias vitales, el que vive Jenny, una adolescente inglesa en plena década de los 60. 
Carey Mulligan expresa a la perfección la ingenuidad de los años adolescentes. A pesar de contar con una madurez impropia de su edad, a Jenny nadie la ha prevenido de los charlatanes con amplia experiencia en el arte de la manipulación. Sus excelentes calificaciones en la escuela apenas le sirven en un aprendizaje mucho más subjetivo y complicado, el de la inteligencia emocional, para la que tampoco existen clases, sino únicamente la acumulación de experiencias.
Mulligan con 25 años, asume milagrosamente la inocencia de los dulces dieciséis. Los miedos, las inseguridades, las expectativas y las sorpresas de una etapa de aprendizaje se reflejan en su rostro con inusitada frescura. Su interpretación seduce y coquetea con una simpatía y un brillo en la mirada que por momentos recuerda a la Audrey Hepburn de sus mejores tiempos. Ciertamente adorable en ese papel de Lolita "recatada".
También destacaría por encima de todo una forma muy inteligente y bien lograda de transportarnos a esa década, tratando de huir de los clichés (aunque no siempre lo consigue), retratando los valores de una época que comparada con la que vivimos, pareciera que han transcurrido años luz de nuestros días y otras veces no tanto. Lone Scherfig, directora de origen danés sitúa al espectador bajo la piel de Jenny y le hace dudar entre la senda fácil y placentera del "vive la vida" y el camino del esfuerzo y los valores morales. La protagonista impulsada por los acontecimientos, verá la luz en un camino que parecer ser intermedio.
Sin embargo, su principal fragilidad es el de no lograr involucrar demasiado al espectador con la suerte de la protagonista, y esto se debe en gran parte a que los actores secundarios resultan demasiado simples y vacíos, lo que provoca que la relación entre estos y la protagonista sea un tanto fría. 
Más allá de todo esto la película logra conquistarme por su mensaje final, con el cual me identifico completamente, puesto que es una de las convicciones personales en las cuales me sostengo para decidir el camino que recorre mi vida: lo que se consigue sin esfuerzo vale muy poco la pena.
La tentación de una vereda más corta siempre está latente, pero la vida nos va enseñando que la magia no es más que una ilusión, que lo real siempre debe estar apoyado en procesos que requieren tiempo y esfuerzo, por eso importan, porque son los que nos dan las verdaderas satisfacciones.

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